La UNESCO inscribió este martes al cuarteto cordobés en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, durante la vigésima sesión de su Comité Intergubernamental en Nueva Delhi, India. El género emblema de Córdoba se suma así al tango, el filete porteño y el chamamé como parte del legado cultural vivo reconocido a nivel mundial.
El cuarteto de Córdoba acaba de dar un salto histórico. La UNESCO anunció oficialmente la inscripción de “Cuarteto: música, danza y letras en la ciudad de Córdoba, Argentina” en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, una decisión adoptada este 9 de diciembre en el marco de la 20ª sesión del Comité Intergubernamental que se desarrolla en Nueva Delhi. La noticia fue confirmada a primera hora de la mañana (alrededor de las 7.30, hora argentina) a partir de la comunicación del organismo y de las autoridades culturales que siguieron la votación.
Con esta distinción, el cuarteto se convierte en el cuarto elemento argentino reconocido como patrimonio cultural inmaterial, junto con el tango (inscripto en 2009), el filete porteño (2015) y el chamamé (2020), según el registro oficial de la UNESCO para Argentina.
La candidatura se venía trabajando desde 2022, impulsada por la Municipalidad de Córdoba en articulación con la Cancillería argentina y el Ministerio de Cultura de la Nación, sobre la base de un expediente que describe al cuarteto como una expresión artística que integra música, letras y baile, con fuerte arraigo popular y un rol central en la vida social de la provincia.
Qué significa el reconocimiento de la UNESCO
La inclusión en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial no implica beneficios económicos directos, pero sí un reconocimiento simbólico y político de alto impacto. El sello de la UNESCO busca garantizar la visibilidad y la salvaguardia de prácticas culturales vivas, alentando a los Estados a diseñar políticas para preservarlas y transmitirlas a las nuevas generaciones.
En el caso del cuarteto, el reconocimiento internacional pone el foco en:
- Su identidad profundamente cordobesa, vinculada a barrios, salones, clubes y bailes populares.
- Su función como espacio de encuentro social, donde conviven generaciones distintas y sectores sociales variados.
- Su capacidad de adaptación, incorporando nuevos géneros y tecnologías sin perder el pulso rítmico característico del “tunga tunga”.
Para el país, la decisión consolida la presencia de Argentina en el mapa del patrimonio cultural inmaterial con una expresión genuinamente ligada al interior y no solo a la Ciudad de Buenos Aires, como ocurría con el tango y el filete porteño.
Un proceso que nació en Córdoba y se trabajó durante años
El camino hacia la UNESCO se puso en marcha en 2022, durante la gestión municipal de Martín Llaryora, y continuó bajo la intendencia de Daniel Passerini, con el acompañamiento del equipo de Cultura de la ciudad y de referentes del género. El expediente se elaboró en conjunto con la Cancillería y el Ministerio de Cultura, integrando documentación histórica, registros audiovisuales, testimonios de músicos y de comunidades vinculadas a los bailes de cuarteto.
En los últimos años, la campaña para respaldar la candidatura incluyó actividades especiales como el “Mes del cuarteto”, recorridos guiados por la historia de Leonor Marzano y del Cuarteto Leo en el Cabildo Histórico, shows alusivos y recolección de adhesiones de figuras como Carlos “La Mona” Jiménez, Magui Olave, Fernando Bladys, La Konga y otros artistas del género.
Desde el municipio cordobés destacaron que el proceso no se limitó a una postulación formal, sino que buscó documentar y fortalecer la red cultural y económica que se sostiene alrededor del cuarteto: orquestas, técnicos, trabajadores de salones bailables, vestuaristas, productores y múltiples oficios relacionados.
Qué es el cuarteto según la definición presentada ante la UNESCO
En la documentación oficial presentada ante la UNESCO, el cuarteto se describe como un género musical bailable originado en Córdoba a mediados del siglo XX, que mezcla tradiciones criollas con influencias de inmigrantes europeos. Las primeras formaciones incluían piano, acordeón, violín y contrabajo, con una figura vocal al frente; con el tiempo se sumaron vientos, percusión afro-latina y recursos propios de la música popular moderna.
Una de sus marcas registradas es el ritmo acelerado que en Córdoba se conoce como “tunga tunga”, que invita a bailar en pareja girando en círculos. Las letras suelen abordar historias cotidianas, amores, desamores y escenas de la vida urbana y barrial, en un tono directo y festivo.
En la lógica del patrimonio inmaterial, lo que se resguarda no es solo la música en sí, sino también:
- Los bailes como espacios de sociabilidad.
- Los saberes transmitidos entre generaciones de músicos.
- Los modos de organización de las orquestas y sus equipos de trabajo.
Un hito para la identidad cordobesa y la cultura popular argentina
La declaración de la UNESCO llega en un contexto en el que el cuarteto ya había sido reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial a nivel provincial y municipal, y se había consolidado como símbolo de la identidad cordobesa en festivales, fiestas populares y escenarios de todo el país.
A partir de ahora, el desafío será traducir el reconocimiento en políticas concretas de preservación, archivo, formación y circulación de la música, la danza y las historias ligadas al género. El nuevo estatus como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad coloca al cuarteto en una vidriera global, pero también refuerza su raíz primera: la de una música nacida para el baile y para la reunión comunitaria en Córdoba y en la región.







































