Washington lanzó una nueva ronda de bombardeos después de que misiles y drones iraníes alcanzaran una base en Jordania. La ofensiva se extendió a otros países del Golfo y elevó la tensión sobre el estrecho de Ormuz, una ruta decisiva para el comercio mundial de petróleo y gas.
El enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán ingresó este sábado en una nueva escalada, después de que dos militares norteamericanos murieran y otro permaneciera desaparecido tras un ataque iraní contra una base en Jordania.
El Comando Central de Estados Unidos informó que la ofensiva fue realizada el viernes con misiles y drones contra fuerzas estadounidenses y aliadas. Otros cuatro soldados fueron evacuados para recibir atención médica y posteriormente dados de alta, mientras las autoridades mantenían bajo reserva las identidades de las víctimas hasta informar a sus familias.
Con estas muertes, asciende a 16 la cantidad de militares estadounidenses fallecidos desde el comienzo de la guerra con Irán, iniciada a fines de febrero. Más de 430 efectivos resultaron heridos durante un conflicto librado principalmente mediante ataques aéreos, drones y misiles, sin una invasión terrestre de gran escala.
Estados Unidos respondió este sábado con una nueva serie de bombardeos contra objetivos iraníes. La operación apuntó especialmente a infraestructura cercana a Sirik, sobre el estrecho de Ormuz, con la intención declarada de reducir la capacidad marítima y militar de Teherán.
Ataques en distintos puntos del Golfo
La Guardia Revolucionaria iraní también lanzó ataques simultáneos contra instalaciones estadounidenses en varios países aliados de Washington.
Entre los blancos denunciados estuvieron bases y posiciones militares en Jordania, Kuwait y Bahréin. Las autoridades jordanas informaron que interceptaron amenazas aéreas, mientras Kuwait reportó daños e interrupciones después de ataques sobre infraestructura estratégica.
La ampliación de los objetivos incrementó el riesgo de que países que albergan tropas o bases estadounidenses queden directamente involucrados en el conflicto, aun cuando sus gobiernos no participen de las operaciones ofensivas contra Irán.
La nueva secuencia se produjo después del derrumbe del acuerdo transitorio que Estados Unidos e Irán habían alcanzado a fines de junio para detener los ataques y retomar las negociaciones. Desde entonces, ambos gobiernos se acusaron mutuamente de incumplir las condiciones y las acciones militares volvieron a intensificarse.
Estados Unidos completó durante la noche del viernes su séptima jornada consecutiva de bombardeos sobre territorio iraní. Según el Comando Central, en las operaciones participaron aviones de combate, drones y buques de guerra.
Ormuz, el punto central de la disputa
Buena parte de la confrontación está concentrada alrededor del estrecho de Ormuz, el paso marítimo que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo.
Por esa vía circulaba, antes de las interrupciones provocadas por la guerra, alrededor de una quinta parte del petróleo y los productos derivados consumidos en el mundo. También transita cerca del 20% del comercio internacional de gas natural licuado, principalmente desde Qatar.
Irán sostiene que tiene derecho a controlar la navegación en el estrecho y advirtió que no permitirá el paso normal de petróleo y gas mientras continúen los bombardeos estadounidenses. Washington, en cambio, afirma que busca garantizar la libertad de navegación y evitar que Teherán utilice esa ruta como instrumento de presión.
Los ataques sobre puertos, embarcaciones, instalaciones energéticas y rutas marítimas ya redujeron el tránsito y generaron nuevas interrupciones en el suministro. El petróleo cerró el viernes con subas ante el temor de que el conflicto también alcance las rutas del mar Rojo.
El riesgo para la economía mundial
Una interrupción prolongada en Ormuz podría volver a encarecer el petróleo, los combustibles y el transporte internacional. Ese efecto tendría capacidad para presionar sobre la inflación y desacelerar el crecimiento de los países que dependen de la importación de energía.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos señaló esta semana que las alteraciones en el estrecho ya habían reducido el acceso mundial al crudo y obligado a varios países productores de Medio Oriente a limitar parte de su actividad.
La escalada también eleva el riesgo de que el conflicto se extienda a otras rutas comerciales. Irán advirtió que sus aliados hutíes en Yemen podrían intensificar los ataques en el mar Rojo, otro paso estratégico para el transporte de petróleo y mercaderías entre Asia y Europa.
Mientras siguen los ataques, no aparece por ahora una negociación diplomática capaz de restablecer la tregua. La muerte de los dos militares estadounidenses y la nueva represalia de Washington colocaron al conflicto en un punto todavía más peligroso, con consecuencias que ya superan las fronteras de ambos países.





































