El abogado derechista obtuvo el 49,66% de los votos frente al 48,70% del izquierdista Iván Cepeda, según el preconteo. El oficialismo pidió revisar los resultados de unas 33.000 mesas y aguardará el escrutinio definitivo.
Abelardo de la Espriella se impuso este domingo en la segunda vuelta presidencial de Colombia y quedó como virtual sucesor de Gustavo Petro, tras una elección histórica por su nivel de participación y por la mínima diferencia entre los dos candidatos.
Con el 99,96% de las mesas informadas, el abogado derechista reunió casi 13 millones de votos, equivalentes al 49,66%, mientras que el senador izquierdista Iván Cepeda obtuvo alrededor de 12,7 millones, el 48,70%.
La distancia fue de poco más de 250.000 sufragios, apenas 0,96 puntos porcentuales, y convirtió a la elección en la segunda vuelta más ajustada desde que Colombia incorporó ese mecanismo en la década de 1990.
El voto en blanco alcanzó el 1,62%, con aproximadamente 427.000 sufragios, una cifra superior a la diferencia que separó a los dos postulantes.
Los datos corresponden al preconteo divulgado por la Registraduría Nacional, que permite conocer una tendencia durante la noche electoral, pero no tiene validez jurídica. La proclamación definitiva dependerá del escrutinio realizado por las comisiones electorales y el Consejo Nacional Electoral.
Cepeda impugnará unas 33.000 mesas
Cepeda evitó reconocer inmediatamente la victoria de su adversario y anunció que su campaña presentará reclamaciones sobre los resultados de unas 33.000 de las 122.000 mesas habilitadas.
El candidato oficialista afirmó que esperará la revisión voto por voto y aseguró que aceptará la decisión que adopten las autoridades judiciales y electorales.
El presidente Gustavo Petro también pidió aguardar el escrutinio definitivo y convocó a abogados y fiscales de la campaña a acompañar el proceso de verificación en todo el país.
La magnitud de las impugnaciones no implica que todos esos resultados sean anulados. Cada reclamo deberá ser fundamentado y evaluado por las comisiones escrutadoras, integradas por jueces, notarios y funcionarios electorales.
En la primera vuelta, el escrutinio definitivo había coincidido en un 99,97% con el preconteo inicial, un antecedente que las autoridades utilizaron para defender la solidez del sistema.
Una participación récord
Más de 26,3 millones de colombianos concurrieron a las urnas, sobre un padrón de 41,4 millones de personas habilitadas. La participación llegó al 63,6%, la más alta desde la instauración del sufragio universal en el país.
La convocatoria superó por alrededor de 2,4 millones de votantes a la primera vuelta celebrada el 31 de mayo.
También tuvo incidencia el voto en el exterior. Más de 614.000 colombianos sufragaron en otros países y De la Espriella consiguió allí una diferencia cercana a los 177.000 votos, equivalente a buena parte de la ventaja final obtenida en el preconteo.
El discurso del ganador
De la Espriella celebró el resultado en Barranquilla, donde proclamó el inicio de una “nueva era” y prometió gobernar para quienes lo apoyaron y para quienes votaron por Cepeda.
El dirigente aseguró que respetará los derechos de la oposición, aunque advirtió a Petro y al candidato oficialista que no intenten provocar una crisis social mientras continúa el escrutinio.
Su campaña estuvo centrada en la inseguridad, el crecimiento de los grupos armados y el deterioro de la economía. Prometió terminar las negociaciones de paz con organizaciones criminales, ampliar la capacidad carcelaria y recuperar el control territorial mediante una política de mano dura.
En materia económica, propuso reducir el tamaño del Estado hasta un 40%, bajar impuestos, impulsar la producción de petróleo y gas y volver a habilitar proyectos de exploración mediante fracking.
Pese a su discurso de fuerte confrontación con el gobierno saliente, durante la campaña también anunció que mantendría algunas medidas sociales adoptadas por Petro, entre ellas el último incremento del salario mínimo.
De la Espriella, de 47 años, es abogado y empresario y nunca ocupó un cargo público. Construyó su candidatura por fuera de los partidos tradicionales con el movimiento Defensores de la Patria y llegó a la elección con el respaldo de buena parte de la derecha colombiana.
Su compañero de fórmula y futuro vicepresidente será el economista José Manuel Restrepo, quien fue ministro de Comercio y de Hacienda durante el gobierno de Iván Duque.
El giro político y los límites del próximo gobierno
El resultado representa un fuerte giro político después de los cuatro años de Petro, el primer presidente de izquierda de la historia contemporánea de Colombia.
De la Espriella había terminado primero en la vuelta inicial, con el 43,7%, mientras que Cepeda había reunido cerca del 40,9%. En el balotaje, ambos ampliaron considerablemente sus bases, pero el dirigente derechista logró conservar la ventaja.
Cepeda sumó alrededor de 3 millones de votos respecto de la primera ronda y quedó al frente de una oposición con fuerte representación parlamentaria. Además, por haber terminado segundo, tendrá derecho a ocupar una banca en el Senado.
Ese escenario anticipa dificultades para el próximo mandatario. El Pacto Histórico es la fuerza con mayor cantidad de legisladores en ambas cámaras, aunque no dispone de mayoría propia, y el Congreso se encuentra fragmentado entre numerosos partidos.
De la Espriella necesitará construir acuerdos para avanzar con reformas como la reducción del Estado, los cambios tributarios y el endurecimiento de las políticas de seguridad.
La elección también confirmó la profunda polarización territorial y social de Colombia. Mientras De la Espriella se impuso en zonas urbanas y departamentos del centro del país, Cepeda concentró apoyos en Bogotá, el Caribe y regiones históricamente golpeadas por el conflicto armado.
El triunfo fue celebrado por dirigentes internacionales como Donald Trump, Javier Milei, José Antonio Kast y Daniel Noboa, quienes destacaron el cambio de orientación política de Colombia.
De confirmarse el resultado durante el escrutinio, De la Espriella asumirá la Presidencia el 7 de agosto para el período 2026-2030. Hasta entonces, el foco estará puesto en la revisión de las mesas objetadas y en una transición que comenzará con el país prácticamente dividido en dos mitades.





































