El Vasco comenzó su segundo ciclo como entrenador xeneize en el predio de Ezeiza, con doble turno y decisiones fuertes sobre el plantel. El club oficializó su contrato hasta diciembre de 2027, en una etapa que buscará reordenar el rumbo futbolístico tras la salida de Claudio Úbeda.
Boca puso en marcha la pretemporada con Rodolfo Arruabarrena como nuevo director técnico y el inicio formal de una nueva etapa futbolística. El plantel regresó al trabajo en el Boca Predio, en Ezeiza, después del descanso, con el objetivo de preparar el segundo semestre bajo la conducción del Vasco.
El entrenador fue oficializado por el club este jueves y firmó contrato hasta el 31 de diciembre de 2027. Su llegada marca el inicio de su segundo ciclo al frente del primer equipo, luego de su paso entre 2014 y 2016, etapa en la que conquistó el torneo local y la Copa Argentina.
Arruabarrena asumió en reemplazo de Claudio Úbeda, cuyo ciclo se cerró tras una etapa marcada por resultados irregulares y la eliminación en la Copa Libertadores. El nuevo cuerpo técnico tendrá por delante una misión urgente: recuperar funcionamiento, ordenar el plantel y devolverle competitividad a un Boca golpeado en el plano deportivo.
La primera medida del Vasco fue imprimir intensidad al comienzo de la preparación. El plantel trabajará en doble turno durante los primeros días, una señal clara de exigencia física y futbolística en el arranque del ciclo.
El regreso al trabajo también llegó con decisiones fuertes. Varios futbolistas quedaron al margen de la pretemporada y fueron considerados negociables, dentro de un mercado de pases que promete movimientos importantes. Entre las salidas ya confirmadas aparecen nombres de peso como Edinson Cavani y Ander Herrera, dos futbolistas que habían llegado con alta expectativa y que no continuarán en el club.
El cuerpo técnico de Arruabarrena estará integrado por Diego Markic y Juan Gobet como ayudantes de campo, Gustavo Roberti y Cristian Díaz como preparadores físicos, Cristian Muñoz como entrenador de arqueros y Amr Mokhtar como analista de video.
La vuelta del Vasco también tiene una fuerte carga simbólica. Arruabarrena surgió de las divisiones inferiores de Boca, fue campeón como jugador y luego tuvo su primera experiencia como técnico del club en un ciclo de alto porcentaje de efectividad, aunque también atravesado por eliminaciones dolorosas en clásicos y copas internacionales.
Ahora, el contexto es distinto. Boca llega a esta pretemporada con la necesidad de reconstruirse, en medio de cuestionamientos de los hinchas y con la obligación de competir en el segundo semestre. La dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme apostó por un entrenador de la casa, con conocimiento del mundo Boca y espalda para convivir con la presión.
El mercado de pases será otro eje central de los próximos días. Arruabarrena ya trabaja junto a Riquelme en la evaluación del plantel, las bajas posibles y la búsqueda de refuerzos. La prioridad será equilibrar un equipo que necesita respuestas rápidas, especialmente después de un semestre que dejó más dudas que certezas.
Con el inicio de la pretemporada, Boca abrió una etapa que tendrá poco margen para la transición. El Vasco volvió al club con contrato largo, pero con urgencias inmediatas: ordenar el vestuario, definir una base, recuperar identidad y volver a poner al equipo en condiciones de pelear por objetivos importantes.





































