El fenómeno golpeó con fuerza a San Carlos de Apoquindo, en Las Condes, donde el Gobierno chileno declaró zona de catástrofe. Mientras continúan las tareas de limpieza y evaluación de daños, las autoridades mantienen la vigilancia sobre quebradas y cursos de agua de la Región Metropolitana.
El violento aluvión que atravesó el sector de San Carlos de Apoquindo, en Santiago de Chile, dejó seis personas lesionadas, más de un centenar de damnificados y más de 2.200 viviendas con distintos niveles de daño, mientras este viernes continuaban las tareas de emergencia y la vigilancia sobre el río Mapocho y las quebradas de la Región Metropolitana.
El episodio se produjo durante la tarde del jueves en Las Condes, después de precipitaciones muy intensas concentradas en un período corto sobre la precordillera.
Una masa de agua, barro y escombros descendió por el sector de Quebrada Honda, inundó calles, ingresó a viviendas y establecimientos de salud y arrastró automóviles.
La magnitud de los daños llevó al Gobierno del presidente José Antonio Kast a declarar zona de catástrofe en Las Condes, una medida que facilita la disposición de recursos y la coordinación de los organismos que trabajan en la emergencia.
Seis heridos y miles de viviendas afectadas
El balance de Senapred mantenía este viernes en seis la cantidad de personas lesionadas. Entre ellas se encuentra un niño de un año que sufrió una fractura en una pierna.
En Las Condes se contabilizaron 75 viviendas con daño mayor y 2.285 con daño menor, además de inmuebles que todavía permanecían bajo evaluación.
Durante la emergencia fueron evacuadas preventivamente unas 1.000 personas y otras 70 debieron ser rescatadas desde vehículos, viviendas, estaciones de servicio y diferentes instalaciones.
El balance general del sistema frontal entre las regiones de Coquimbo y Los Lagos elevaba además a 118 las personas damnificadas, 147 las albergadas y 50 las aisladas, aunque la mayor concentración de daños se registró en la Región Metropolitana.
No se reportaban personas desaparecidas como consecuencia del aluvión.
Clínicas inundadas y vehículos arrastrados
El agua y el barro alcanzaron también establecimientos sanitarios.
En la Clínica Universidad de los Andes se registró ingreso de agua, aunque sin necesidad de trasladar pacientes.
Más compleja fue la situación en la Clínica UC San Carlos de Apoquindo, donde se inundó el primer piso y debió realizarse una evacuación interna. Siete pacientes fueron trasladados preventivamente, entre ellos cinco recién nacidos enviados al Hospital UC Marcoleta.
En distintas calles del sector, la fuerza de la corriente arrastró automóviles y otros vehículos y dejó extensas áreas cubiertas de barro y sedimentos.
Bomberos asistió a más de un millar de personas durante las primeras horas de la emergencia.
Qué provocó el aluvión
Las autoridades explicaron que el fenómeno estuvo asociado a una fuerte concentración de precipitaciones en un terreno que ya se encontraba saturado después de varios días de lluvia.
La Dirección Meteorológica de Chile registró entre 7 y 10 milímetros en apenas tres horas en San Carlos de Apoquindo durante la tarde del jueves, mientras en otros sectores precordilleranos los acumulados fueron todavía mayores.
Senapred caracterizó el episodio como un evento súbito.
Las primeras evaluaciones apuntan a que la activación de la quebrada generó una rápida descarga de agua, barro y material acumulado hacia sectores urbanizados.
Equipos técnicos realizaban este viernes sobrevuelos e inspecciones para precisar las causas y determinar qué factores pudieron amplificar el flujo.
La polémica por la falta de alerta en los celulares
Uno de los principales cuestionamientos después del desastre fue por qué los habitantes del sector no recibieron previamente un mensaje del Sistema de Alerta de Emergencia (SAE) para evacuar.
La directora nacional de Senapred, Alicia Cebrián, sostuvo que el aluvión ocurrió con una velocidad que impidió iniciar una evacuación preventiva.
Según explicó, la Región Metropolitana se encontraba bajo alertas meteorológicas y el sistema frontal estaba siendo monitoreado, pero la activación concreta de la quebrada se produjo de manera repentina.
El SAE funciona como una herramienta para reforzar órdenes de evacuación ya determinadas, y Senapred afirmó que en este caso no hubo tiempo suficiente para establecer una zona segura de salida antes de que descendiera el flujo.
La explicación no cerró el debate sobre los mecanismos de prevención y alerta en zonas expuestas a remociones en masa.
La propia Cebrián reconoció que Chile no cuenta actualmente con un sistema de monitoreo en tiempo real de este tipo de fenómenos.
El Mapocho mantiene en alerta al oeste de Santiago
Mientras bajaba la emergencia inmediata en Las Condes, la atención se desplazó también hacia el río Mapocho.
El aumento de su caudal llevó a Senapred a declarar Alerta Amarilla para Maipú, Padre Hurtado, Talagante, Peñaflor, El Monte y Melipilla.
En Talagante se ordenó la evacuación del sector del Campamento Ribera del Río, donde unas 600 familias debieron abandonar preventivamente sus viviendas.
Los evacuados fueron derivados a albergues habilitados en la Escuela Manuel Rodríguez y el Liceo Grecia.
A diferencia de lo ocurrido en San Carlos de Apoquindo, en este caso sí se utilizó el sistema SAE para ordenar la evacuación ante la crecida del río.
Diez comunas siguen bajo vigilancia
Senapred había declarado además Alerta Roja por riesgo de remociones en masa para diez comunas cordilleranas y precordilleranas de la Región Metropolitana: San José de Maipo, Puente Alto, Pirque, La Florida, Peñalolén, La Reina, Las Condes, Lo Barnechea, Vitacura y Colina.
La medida permanecerá vigente mientras continúen las condiciones de riesgo.
Durante este viernes, los trabajos se concentraron en remover barro, despejar calles, rehabilitar accesos y evaluar viviendas.
También se suspendieron las clases en Las Condes para facilitar las tareas de emergencia y evitar desplazamientos innecesarios.
El pronóstico anticipaba una pausa de las precipitaciones durante buena parte del fin de semana, aunque los modelos meteorológicos ya mostraban la posibilidad de un nuevo sistema frontal a partir del lunes, por lo que las autoridades mantienen la vigilancia sobre cauces y laderas saturadas.
El escenario sigue siendo dinámico: el aluvión dejó de avanzar sobre Las Condes, pero la emergencia continúa por los daños acumulados y por el riesgo que todavía representan los cursos de agua y las quebradas en una región con los suelos cargados después de varios días de lluvias.



































