La Selección defenderá este domingo el título conseguido en Qatar y buscará convertirse en el primer bicampeón mundial desde Brasil en 1962. Desde las 16, Lionel Messi y la Scaloneta enfrentarán en Nueva Jersey a una España invicta y repleta de talento.
Llegó el día. Después de un Mundial cargado de sufrimiento, remontadas y noches inolvidables, Argentina y España se enfrentarán este domingo desde las 16 —hora argentina— para definir al nuevo campeón del mundo.
La final se disputará en el New York/New Jersey Stadium, conocido habitualmente como MetLife Stadium, ante más de 82.000 espectadores. Argentina buscará conquistar la cuarta Copa del Mundo de su historia y defender el título obtenido en Qatar 2022. España intentará alcanzar su segunda estrella, después de la consagración de Sudáfrica 2010.
El partido reunirá a los vigentes campeones de América y Europa, pero también pondrá frente a frente dos maneras diferentes de atravesar el torneo. La Selección de Lionel Scaloni llegó hasta la definición acostumbrándose a resolver situaciones límite. España, dirigida por Luis de la Fuente, avanzó a partir del control, la paciencia y una estructura colectiva que rara vez perdió el orden.
Para Argentina, además, existe una oportunidad histórica. Ningún seleccionado consigue dos títulos mundiales consecutivos desde que Brasil se consagró en Suecia 1958 y Chile 1962. La Albiceleste está a un partido de repetir una hazaña que lleva 64 años esperando un nuevo protagonista.
Un camino marcado por el carácter
Argentina ganó los siete encuentros que disputó en el Mundial. Terminó primera en el Grupo J después de vencer 3-0 a Argelia, 2-0 a Austria y 3-1 a Jordania, pero el verdadero examen comenzó en las rondas eliminatorias.
En los 16avos de final necesitó el alargue para derrotar 3-2 a Cabo Verde. Luego protagonizó una remontada memorable ante Egipto: perdía 2-0 y convirtió tres goles durante el tramo final para clasificarse a los cuartos.
Frente a Suiza volvió a sufrir. El partido llegó igualado al tiempo suplementario, hasta que Julián Álvarez y Lautaro Martínez aparecieron para cerrar el 3-1.
La semifinal ante Inglaterra condensó buena parte de la identidad construida durante el ciclo Scaloni. Argentina estaba abajo en el marcador y quedaba poco tiempo, pero Enzo Fernández consiguió el empate y Lautaro, después de una asistencia de Messi, marcó el 2-1 en tiempo agregado.
La Selección llega así a su séptima final mundialista, con 19 goles convertidos y una notable capacidad para responder cuando el margen de error desaparece. Durante la era Scaloni, ganó 17 de los 18 partidos de eliminación directa o finales que disputó; la única derrota ocurrió ante Brasil en la Copa América de 2019.
España, la máquina que busca el control
El recorrido español fue diferente. La Roja atravesó la fase de grupos y luego eliminó 3-0 a Austria, 1-0 a Portugal, 2-1 a Bélgica y 2-0 a Francia.
Contra Portugal y Bélgica debió esperar hasta los minutos finales para quebrar partidos cerrados. En la semifinal, en cambio, dominó a Francia, redujo los espacios alrededor de Kylian Mbappé y prácticamente no permitió que uno de los ataques más peligrosos del torneo pudiera expresarse.
España llega invicta en sus últimos 37 partidos y podría superar el récord internacional establecido por Italia. Su principal fortaleza aparece en el funcionamiento colectivo: construye desde el fondo con paciencia, reúne muchos futbolistas alrededor de la pelota y convierte cada intento de presión rival en una posibilidad de encontrar espacios.
La conducción de Rodri, el despliegue de Fabián Ruiz, la movilidad de Dani Olmo y la capacidad de desequilibrio de Lamine Yamal conforman el corazón de un equipo que rara vez se desordena.
A ellos se suman las proyecciones de Pedro Porro y Marc Cucurella, la firmeza defensiva de Pau Cubarsí y Aymeric Laporte y la presencia ofensiva de Mikel Oyarzabal, uno de los goleadores decisivos durante la etapa eliminatoria.
Messi y Yamal, dos generaciones frente a frente
La final también tendrá una carga simbólica difícil de ignorar. De un lado estará Lionel Messi, el futbolista que marcó una época en Barcelona y que, a los 39 años, disputará su tercera final de una Copa del Mundo.
Del otro aparecerá Lamine Yamal, la gran figura de la nueva generación española y uno de los talentos surgidos de La Masia que inevitablemente fue comparado con el capitán argentino.
Messi llega a la definición con ocho goles y cuatro asistencias. Jugó todos los minutos de los cruces eliminatorios, incluidos los alargues ante Cabo Verde y Suiza, y volvió a convertirse en el conductor emocional y futbolístico de la Selección.
Yamal, de 19 años, aporta desborde, pausa y creatividad desde el sector derecho. Su duelo con Nicolás Tagliafico será una de las batallas individuales más importantes de la tarde.
El enfrentamiento reúne así al mayor símbolo futbolístico argentino de las últimas décadas con el joven que España observa como heredero de una nueva era.
El alumno contra el maestro
La historia también se extiende hacia los bancos de suplentes. Scaloni tendrá enfrente a De la Fuente, quien fue uno de sus profesores durante el curso de entrenador realizado años atrás en la Federación Española.
El antiguo alumno y el maestro definirán ahora una Copa del Mundo.
Más allá de ese vínculo, ambos entrenadores comparten una idea. Sus equipos intentan manejar los partidos a partir de la pelota, aunque lo hacen con matices diferentes.
“Somos dos selecciones que basamos todo en la pelota”, reconoció Scaloni en la conferencia previa. El técnico argentino consideró además que ambos seleccionados encontraron una forma clara de jugar y merecieron llegar a la definición.
De la Fuente anticipó que España no recurrirá a una marca personal estricta sobre Messi. La intención será reducir sus zonas de influencia mediante ayudas colectivas y controlar especialmente sus conexiones con Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Julián Álvarez.
La batalla por la mitad de la cancha
Buena parte de la final puede definirse en el mediocampo. España intentará instalarse en campo argentino a partir de Rodri y Fabián Ruiz, mover la pelota de un lado al otro y obligar a la Selección a realizar un esfuerzo constante para recuperar.
Argentina deberá elegir con precisión cuándo presionar. Lanzarse de manera desordenada contra la salida española puede dejar espacios a espaldas de los volantes, pero retroceder demasiado permitiría que La Roja controle el partido cerca del área de Emiliano Martínez.
La Selección buscará recuperar y acelerar. Las carreras verticales de Julián Álvarez, las llegadas de Enzo y Mac Allister y la capacidad de Messi para encontrar pases entre líneas aparecen como las principales herramientas para incomodar a una defensa acostumbrada a jugar lejos de su arco.
También serán importantes las pelotas detenidas, el juego aéreo y la fortaleza emocional. Argentina atravesó varias situaciones adversas durante el torneo y se acostumbró a competir en escenarios de máxima tensión. España, en cambio, mostró una notable serenidad para sostener su plan incluso cuando los goles demoraron en llegar.
Las dudas de Scaloni
El entrenador argentino mantuvo dos interrogantes en la formación. Uno está en el lateral derecho, donde Nahuel Molina y Gonzalo Montiel compiten por un lugar. El otro pasa por la presencia de Rodrigo De Paul o Giuliano Simeone en la mitad de la cancha.
La probable formación argentina sería con Emiliano Martínez; Molina o Montiel, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Nicolás Tagliafico; De Paul o Giuliano Simeone, Leandro Paredes, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister; Lionel Messi y Julián Álvarez.
España formaría con Unai Simón; Pedro Porro, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte, Marc Cucurella; Rodri, Fabián Ruiz; Lamine Yamal, Dani Olmo, Álex Baena; Mikel Oyarzabal.
Scaloni aseguró que, en principio, todos los futbolistas argentinos se encuentran en condiciones. Dibu Martínez también confirmó que ya no siente molestias importantes en la mano que lo condicionó durante parte de la competencia.
“El domingo saldré sonriendo a la cancha”, afirmó el arquero, nuevamente llamado a ocupar un lugar central en caso de que la definición se extienda hasta los penales.
La última preparación estuvo atravesada por una fuerte tormenta eléctrica. España debió cancelar su entrenamiento sobre el césped y realizó tareas bajo techo, mientras que la práctica argentina comenzó con 45 minutos de demora.
Horario, televisión y árbitro
La final comenzará a las 16 y será dirigida por el esloveno Slavko Vinčić.
Podrá verse en Argentina por TV Pública, Telefe, TyC Sports y DSports, además de las plataformas Disney+ Premium y Paramount+.
En caso de empate durante los 90 minutos, se disputarán dos tiempos suplementarios de 15. Si la igualdad continúa, el campeón se definirá mediante tiros desde el punto penal.
El historial refleja la paridad: Argentina y España jugaron 14 partidos, con seis victorias para cada seleccionado y dos empates. El único antecedente mundialista favorece a la Albiceleste, que ganó 2-1 en Inglaterra 1966 con dos goles de Luis Artime.
Sesenta años después de aquel encuentro, volverán a encontrarse en el escenario más grande.
Argentina está a 90 minutos —o quizás algunos más— de otra página dorada. Del bicampeonato, de la cuarta estrella y de una nueva consagración para una generación que convirtió lo extraordinario en costumbre.
España llega dispuesta a impedirlo. La pelota comenzará a rodar a las 16 y, cuando se detenga, uno de los dos seleccionados volverá a estar en la cima del mundo.





































