Un informe del Servicio de Investigación del Congreso norteamericano advierte por la fragilidad externa de la economía argentina, el riesgo de default y el impacto del swap frente a un país sin superávit comercial sólido.
El Congreso de Estados Unidos puso bajo la lupa la alianza financiera entre la administración de Donald Trump y el gobierno de Javier Milei, con especial foco en el swap de hasta US$ 20.000 millones acordado para reforzar las reservas argentinas.
Un informe elaborado por el Servicio de Investigación del Congreso (CRS) analiza el esquema de asistencia a la Argentina y plantea que el país aún no ofrece garantías plenas sobre la sostenibilidad de las reformas, la capacidad de cumplir con los pagos de deuda y su peso real como socio comercial para Washington.
Según el documento, el principal cuello de botella de la política económica local sigue siendo la escasez de divisas. El swap se habría puesto en marcha en un contexto de presión cambiaria, con el peso operando cerca del techo de la banda y en medio de una creciente resistencia en el Parlamento argentino, lo que refuerza las dudas sobre la viabilidad del esquema a mediano plazo.
Riesgo de nuevos sobresaltos y posible default
El CRS advierte que el swap se convirtió en la principal fuente de dólares para la Argentina, en un escenario en el que el país “no cuenta con un superávit comercial sólido”.
En ese marco, el análisis advierte que, con vencimientos de deuda en aumento durante los próximos tres años, el Gobierno podría enfrentar “nuevos obstáculos” para profundizar su programa de reformas si no logra sostener el tipo de cambio y los pagos externos.
El informe plantea un escenario crítico: si la Casa Rosada quedara sin recursos suficientes para afrontar la deuda y mantener el esquema cambiario, podría verse obligada a elegir entre un nuevo default —que sería el décimo en la historia argentina— o una mayor flexibilidad en el valor del peso, con el consiguiente impacto económico y social.
Ante ese horizonte, el CRS menciona la posibilidad de que el Gobierno busque respaldo adicional de Estados Unidos, del Fondo Monetario Internacional (FMI) u otros organismos multilaterales, pero subraya que las perspectivas no son claras. El texto recuerda que el FMI ya tiene una exposición muy alta a la Argentina respecto de otros países miembros, lo que podría limitar nuevos desembolsos de gran magnitud.
¿Socio estratégico o riesgo reiterado?
El informe también cuestiona el peso real de la Argentina como aliado económico para Estados Unidos. Señala que, pese a su tamaño y su recurrencia en crisis financieras, los episodios de inestabilidad local no generaron efectos de contagio significativos sobre la economía estadounidense ni sobre el sistema global.
El CRS repasa la “larga historia de turbulencia económica” del país, marcada por default reiterados y una fuerte dependencia de los programas del FMI. En cuanto a la gestión de Milei, reconoce la puesta en marcha de reformas de corte liberal, pero sostiene que los resultados hasta ahora son mixtos y no despejan las dudas sobre la estabilidad de largo plazo.
Afinidad política, miradas divididas
El documento también toma nota de la sintonía ideológica y personal entre Trump y Milei, así como de los gestos de apoyo público de funcionarios estadounidenses al programa económico argentino, bajo el argumento de que una Argentina “fuerte y estable” serviría para contrapesar la influencia de China en la región.
Sin embargo, el CRS recoge las críticas de algunos congresistas a la estructura del swap y al respaldo financiero a Buenos Aires. Entre los cuestionamientos se destacan tres ejes:
- Que el esquema perjudica a exportadores estadounidenses que compiten con productos argentinos.
- Que implica el uso de recursos de los contribuyentes para asistir a un país con amplio historial de incumplimientos.
- Que podría derivar en una influencia indebida sobre procesos electorales en el exterior o en beneficios para inversores privados.
Un futuro económico todavía incierto
En sus conclusiones, el CRS sostiene que el futuro de la estabilidad económica argentina y de su capacidad de pago de la deuda continúa marcado por la “duda”.
El organismo señala que queda por verse hasta qué punto el Congreso de Estados Unidos estará dispuesto a acompañar, sin condiciones adicionales, las decisiones de Trump en materia de asistencia financiera a la Argentina, en un contexto de tensiones internas y de debates sobre el uso de fondos públicos para sostener economías consideradas de alto riesgo.




































