jueves, julio 23, 2026
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Vacaciones de invierno: hoteles y restaurantes de Villa Carlos Paz sienten el impacto de una microeconomía que todavía no se recupera

La presidenta de ASHOGA, Carolina Sacilotto, advirtió que la debilidad del consumo interno, el aumento de los costos y las tarifas contenidas mantienen bajo presión a la hotelería y la gastronomía. Aunque las vacaciones de invierno dejaron picos superiores al 80% de ocupación, sostuvo que esos números no alcanzan para describir la situación económica de los establecimientos.


La hotelería y la gastronomía de Villa Carlos Paz continúan afectadas por una microeconomía que todavía no muestra señales firmes de recuperación.

La presidenta de la Asociación Hotelera y Gastronómica de Villa Carlos Paz (ASHOGA), Carolina Sacilotto, advirtió que la debilidad del consumo interno, el aumento permanente de los costos y la imposibilidad de trasladar esos incrementos a las tarifas mantienen al sector con márgenes de rentabilidad cada vez más reducidos.

Aunque las vacaciones de invierno dejaron momentos de alta ocupación, la dirigente empresaria sostuvo que esos porcentajes no reflejan por sí solos la situación económica real de los establecimientos ni garantizan su sostenibilidad.

En una entrevista con VillaNos Radio, Sacilotto planteó que la recuperación de algunos indicadores macroeconómicos todavía no llega a las actividades que dependen directamente de la capacidad de consumo de las familias.

“Los sectores que dependemos del consumo interno de las familias estamos sufriendo un montón porque la gente no tiene la capacidad de poder destinar un presupuesto para un sector económico como el nuestro, que está ligado al ocio, al turismo”, afirmó.

La hotelería y la gastronomía necesitan que las familias dispongan de ingresos para viajar, alojarse o salir a comer. Cuando el presupuesto se concentra en gastos esenciales, esas actividades quedan relegadas.

En ese contexto, Sacilotto advirtió que las estadísticas de ocupación pueden mostrar movimiento turístico sin explicar cuánto gastan los visitantes, qué tarifas pagan ni si los ingresos alcanzan para sostener las estructuras empresarias.

“Nos cuesta poder corrernos de los números, porque a veces no representan realmente el estado real del sector”, señaló.

Una recuperación que no llega al consumo

La presidenta de ASHOGA sostuvo que algunos sectores pueden mostrar mejores resultados y sostener los indicadores generales de la economía, pero que ese movimiento no genera un efecto inmediato sobre las actividades vinculadas con el mercado interno e intensivas en empleo.

“Por más que los números macro muestren que hay sectores que están sosteniendo la economía, esos sectores, como la minería, como la agricultura, tardan en que derramen”, planteó.

La situación de hoteles y restaurantes, remarcó, se encuentra directamente ligada al poder adquisitivo de trabajadores y familias.

“Estamos siendo muy golpeados”, resumió.

Por esa razón, consideró que el balance de las vacaciones de invierno debe contemplar mucho más que la cantidad de plazas ocupadas. También resultan determinantes la tarifa promedio, el consumo gastronómico, los costos operativos y la posibilidad de mantener el empleo durante los meses de menor actividad.

Tarifas contenidas y costos que no dejan de crecer

Sacilotto explicó que hoteles y restaurantes deben conservar precios competitivos en un mercado donde la demanda permanece debilitada.

“La situación del mercado hoy nos exige ser absolutamente competitivos y eso hace que trabajemos con tarifas muy bajas que complican la sostenibilidad”, afirmó.

Esos precios contenidos conviven con incrementos en alimentos, servicios, salarios, impuestos, mantenimiento e insumos.

En la gastronomía, puso como ejemplo el fuerte aumento registrado en el precio de la carne.

“El aumento de la carne en la gastronomía es tremendo, y con nulas posibilidades de trasladar esos precios a las tarifas”, sostuvo.

Aplicar completamente los aumentos sobre los precios podría reducir todavía más el consumo. Pero absorberlos dentro de la estructura de cada establecimiento deteriora la rentabilidad y compromete la continuidad de la actividad.

“Los márgenes de rentabilidad están muy, muy bajos. A veces es difícil cubrir los costos y por supuesto que eso es preocupante”, advirtió.

Carolina Sacilotto, presidente de ASHOGA.

La competencia entre los propios establecimientos también presiona las tarifas hacia abajo. Ante una demanda limitada, cada hotel o restaurante diseña promociones para atraer visitantes, aunque los precios resultantes no siempre permitan cubrir la totalidad de los costos.

La ocupación no cuenta toda la situación

El balance parcial de las vacaciones de invierno mostró resultados dispares.

Sacilotto indicó que las primeras dos semanas tuvieron un comportamiento similar al registrado en julio de 2025.

El punto más alto llegó durante el fin de semana largo del 8 de Julio, cuando Villa Carlos Paz alcanzó un 82,3% de ocupación.

“Hubo una muy buena ocupación. Llegamos a un 82,3% de ocupación”, precisó.

La primera semana había comenzado con niveles de entre el 40% y el 44%, mientras que durante la segunda el promedio se acercó al 50%.

“Venimos teniendo dos semanas bastante parecidas a lo que fue julio de 2025”, explicó.

La titular de ASHOGA insistió en que esos porcentajes deben interpretarse con prudencia. Un fin de semana con alta ocupación genera movimiento y alivio, pero no necesariamente compensa períodos prolongados de baja demanda ni garantiza ingresos suficientes para sostener las estructuras durante todo el año.

“Somos muy prudentes con los números porque estamos tomando todo el registro estadístico de nuestro sector empresario, pero más allá del número en sí, para nosotros es nuestra responsabilidad como dirigentes hablar un poco más del estado del sector”, expresó.

El empleo, una de las principales preocupaciones

La situación económica genera especial preocupación por los puestos de trabajo.

La hotelería y la gastronomía requieren una cantidad importante de personal para sostener sus servicios, aun cuando disminuye la demanda.

“Somos un sector que tomamos mucha mano de obra, y están en juego los puestos de trabajo. La verdad que estamos muy preocupados”, afirmó Sacilotto.

Desde ASHOGA advierten que la caída del consumo, los costos laborales, la presión tributaria y la baja rentabilidad pueden comprometer la continuidad del empleo formal.

Una de las principales gestiones empresarias apunta, por ese motivo, a aliviar el peso de las cargas sociales.

Sacilotto explicó que el sector solicita que una proporción mayor de los aportes abonados mediante el formulario 931 pueda computarse como crédito fiscal del IVA.

“Pedimos que sea un porcentaje mayor y más importante, que se pueda tomar del 931 para descargar de lo que pagamos de IVA”, señaló.

La medida, sostuvo, permitiría reducir parcialmente los costos y mejorar las condiciones para sostener los puestos de trabajo.

“Esta es como la más importante, porque está relacionada a los puestos de trabajo”, remarcó.

Las gestiones de FEHGRA ante el Gobierno nacional

Los reclamos forman parte de las gestiones desarrolladas por la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA).

Sacilotto explicó que la propuesta para ampliar el porcentaje de las cargas sociales computable como crédito fiscal del IVA fue presentada ante funcionarios de ARCA y canalizada también por medio de otras entidades empresarias nacionales.

Sin embargo, hasta el momento no existen respuestas concretas ni señales de que la medida vaya a implementarse.

“Hay recepción. De ahí a que las medidas salgan, hoy en día es un acto de fe”, sostuvo.

Ante la consulta puntual sobre posibles avances, respondió: “Señales concretas no hay”.

La presidenta de ASHOGA cuestionó además la falta de políticas destinadas a las actividades que dependen del consumo interno.

“Este gobierno no da señales de ayuda a sectores como el nuestro”, afirmó.

El planteo impulsado junto con FEHGRA tiene dos dimensiones: recuperar la capacidad de consumo de las familias y reducir los costos laborales e impositivos que afrontan hoteles y restaurantes.

Una presión fiscal que se vuelve agobiante

Sacilotto también advirtió sobre el peso de los impuestos en un momento de baja rentabilidad.

“La presión impositiva que estamos teniendo, que históricamente ha sido muy alta, en estos momentos de crisis está siendo agobiante”, sostuvo.

La dirigente cuestionó especialmente las consecuencias que enfrentan los establecimientos cuando acumulan demoras o deudas tributarias.

Según explicó, los embargos sobre cuentas comerciales dificultan directamente el funcionamiento cotidiano de las empresas.

“Tener una cuenta comercial embargada dificulta muchísimo más la operatoria diaria”, señaló.

Para ASHOGA, la combinación de impuestos, costos crecientes, caída del consumo y tarifas deprimidas deja a numerosos establecimientos con un margen cada vez menor para cumplir sus obligaciones y mantener los servicios.

Expectativa moderada para el cierre del receso

Sacilotto expresó una expectativa prudente de mejora para las semanas restantes de las vacaciones, a partir del inicio del receso escolar en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

“La expectativa es que sí, que remonte un poquito la ocupación, que los promedios sean un poquito mejores en estas dos semanas”, afirmó.

“Históricamente CABA y Provincia de Buenos Aires han sido turistas que les gusta venir a visitar Carlos Paz”, agregó.

No obstante, evitó anticipar una recuperación pronunciada y recordó que son pocas las jurisdicciones que mantienen el receso durante esta etapa.

Una mayor llegada de turistas no solo permitiría elevar la cantidad de plazas ocupadas, sino también disminuir la presión sobre los precios.

“Mejorar la ocupación también implica mejorar las tarifas, porque cuando la demanda cae, la caída es estrepitosa de las tarifas”, explicó.

Un sector central para la economía de Carlos Paz

Sacilotto remarcó que la situación de la hotelería y la gastronomía trasciende a los establecimientos individuales, debido al peso que tiene el turismo dentro de la estructura económica de Villa Carlos Paz.

“Es el principal motor de nuestra economía”, definió.

La titular de ASHOGA aseguró que la entidad continuará gestionando medidas para sostener la actividad y las fuentes laborales.

“Estamos comprometidos con el desarrollo de nuestro sector, así que vamos a seguir trabajando en este sentido”, afirmó.

El balance de las vacaciones de invierno expone una tensión central: Villa Carlos Paz conserva su capacidad para atraer visitantes y registrar picos importantes de ocupación, pero eso no alcanza para recomponer la economía cotidiana de hoteles y restaurantes.

Con familias que limitan sus consumos, tarifas presionadas hacia abajo y costos que continúan creciendo, el movimiento turístico todavía no se traduce necesariamente en rentabilidad, inversión ni estabilidad para los puestos de trabajo.

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