lunes, junio 29, 2026
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Bart, el perro argentino que encontró vida bajo los escombros de Venezuela

El can de la Armada Argentina fue decisivo para localizar a dos niños atrapados tras los terremotos. Ingresó por un estrecho túnel, detectó su presencia y guio a los rescatistas hasta el punto donde debían excavar.


En medio del silencio que los rescatistas necesitan para buscar señales de vida bajo toneladas de escombros, Bart hizo aquello para lo que fue entrenado: avanzó por un túnel angosto, olfateó la estructura colapsada y marcó un punto preciso.

Detrás de esa señal había dos niños con vida.

La intervención del perro argentino permitió redireccionar el operativo y orientar la excavación hacia el lugar donde permanecían atrapados los menores, que finalmente pudieron ser rescatados durante la tarde de este domingo en Venezuela.

Bart integra uno de los binomios de búsqueda enviados por la Armada Argentina para colaborar con la misión humanitaria desplegada después de los fuertes terremotos que golpearon al país caribeño.

Su tarea comenzó cuando ingresó a un paso abierto entre los restos de la construcción. Allí detectó presencia humana y realizó la marcación positiva que sus compañeros esperaban.

A partir de esa respuesta, los efectivos argentinos y los equipos que trabajaban en el lugar concentraron sus esfuerzos en un sector concreto. En un escenario inestable, donde remover una pieza equivocada puede provocar nuevos derrumbes, esa precisión resultó determinante.

El operativo terminó con el hallazgo de los dos menores, cuyas identidades y edades no fueron informadas oficialmente.

Bart y Cristian, un equipo

Aunque las imágenes pusieron al perro en el centro de la escena, detrás de cada intervención existe un trabajo conjunto. Bart forma binomio con su guía, Cristian Girotti, integrante de la Agrupación Perros de Guerra de la Armada Argentina.

Ambos se preparan para buscar personas vivas en estructuras dañadas, espacios reducidos y terrenos que presentan riesgos para los equipos de emergencia.

Los perros no trabajan solos ni reemplazan a los rescatistas. Su capacidad olfativa permite reducir el área de búsqueda y señalar puntos donde luego intervienen especialistas en estructuras colapsadas, personal médico y brigadistas.

La comunicación entre el animal y su guía es fundamental. Cada movimiento, cambio de conducta o marcación debe ser interpretado correctamente antes de decidir cómo continúa el operativo.

En Venezuela, esa coordinación permitió transformar una señal en una excavación dirigida y, finalmente, en dos rescates con vida.

Cuatro perros argentinos en la misión

Bart viajó junto con otros tres canes de la misma agrupación: Frida, Brooklyn y Gino. Cada uno llegó acompañado por su guía y preparado para trabajar en zonas de desastre.

Los cuatro forman parte del contingente argentino integrado por especialistas en búsqueda y rescate urbano, equipos sanitarios, personal capacitado para evaluar estructuras, veterinarios y operadores de tecnología aplicada a emergencias.

El despliegue también incluye herramientas para ingresar en construcciones dañadas y un dron destinado al reconocimiento de sectores de difícil acceso.

La misión comenzó después de los terremotos registrados el miércoles pasado, que provocaron derrumbes, cortes de servicios y graves daños en distintas zonas de Venezuela. Desde entonces, equipos locales e internacionales trabajan contrarreloj para localizar sobrevivientes.

Con el paso de las horas, la posibilidad de encontrar personas con vida disminuye, pero no desaparece. Por eso, cada indicio obliga a detener máquinas, reducir ruidos y revisar cuidadosamente el terreno.

Una recompensa después del rescate

Tras el operativo, Bart recibió el reconocimiento de los efectivos y las autoridades que participaron de las tareas.

Para él, sin embargo, la escena tuvo un cierre más sencillo: las felicitaciones de su guía y la recompensa que forma parte de su entrenamiento.

Los perros de búsqueda aprenden a relacionar el hallazgo con el juego, el afecto o un objeto que funciona como premio. Esa motivación los lleva a recorrer escombros, ingresar en espacios incómodos y mantener la concentración en medio del ruido, el polvo y la tensión.

La historia que recorrió las redes como la de un “héroe de cuatro patas” fue, en realidad, el resultado de una preparación sostenida y de la coordinación entre el olfato del animal y el trabajo de muchas personas.

Bart no removió los escombros ni sacó por sí mismo a los niños. Hizo algo igualmente decisivo: les indicó a los rescatistas dónde todavía había vida.

Mientras la misión argentina continúa en Venezuela, su marcación dejó una de las noticias más esperadas en medio de la tragedia: dos chicos pudieron volver a ver la luz después de permanecer atrapados bajo una construcción derrumbada.

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