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Estudiantes, docentes, familias y sindicatos marcharon este martes en todo el país contra la falta de personal, el deterioro de escuelas y las restricciones presupuestarias. El Gobierno contabilizó 256.000 manifestantes y los organizadores 450.000, mientras unos 900 establecimientos estuvieron cerrados o afectados.
Francia vivió este martes una de las mayores jornadas de protesta educativa de los últimos años, con cientos de miles de personas en las calles, bloqueos de escuelas y universidades y nuevos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
El Ministerio del Interior contabilizó 256.000 participantes en todo el país, incluidos 56.000 en París. Las organizaciones estudiantiles y sindicales elevaron la cifra a 450.000, con alrededor de 100.000 personas en la capital.
La movilización reunió a estudiantes secundarios y universitarios, docentes, familias y sindicatos detrás de reclamos por falta de profesores, deterioro de edificios escolares, cursos superpoblados, extensas jornadas de estudio y desigualdades dentro del sistema educativo.
El movimiento comenzó a mediados de septiembre en establecimientos de los suburbios de París y en pocas semanas se extendió a todo el país.
Este martes cerca de 900 escuelas secundarias estuvieron cerradas o vieron alterado su funcionamiento, unas 250 de ellas en la región parisina.
Choques con la Policía y casi 500 detenciones
La mayor parte de las marchas se desarrolló sin incidentes graves, pero hubo enfrentamientos en París, Estrasburgo, Toulouse y otras ciudades.
La Policía utilizó gases lacrimógenos y, en algunos puntos, carros hidrantes para dispersar grupos de manifestantes.
El Ministerio del Interior informó 488 detenciones durante la jornada y 43 integrantes de las fuerzas de seguridad heridos.
El conflicto arrastra, además, un saldo mucho mayor desde que comenzaron las protestas. Reuters reportó que al menos 215 adolescentes y 85 trabajadores de establecimientos educativos resultaron heridos durante las últimas semanas, junto con más de 700 policías.
Uno de los episodios que generó mayor repercusión ocurrió días atrás en Lens, donde un adolescente de 15 años perdió una mano y parte del antebrazo tras recoger una granada policial durante los disturbios.
El uso de la fuerza contra menores abrió investigaciones y multiplicó los cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos, docentes y asociaciones de padres.
Qué reclaman los estudiantes
El movimiento nació principalmente en escuelas secundarias de zonas socialmente desfavorecidas.
Los estudiantes denuncian clases sin profesores durante semanas, dificultades para reemplazar docentes ausentes, edificios deteriorados, problemas de calefacción y ventilación y diferencias importantes entre establecimientos según la zona en la que se encuentran.
También cuestionan la carga horaria, las condiciones de acceso a la universidad mediante el sistema Parcoursup y la falta de acompañamiento frente a problemas de salud mental.
Durante los últimos días, organizaciones secundarias y universitarias elaboraron una plataforma conjunta con diez medidas consideradas urgentes, a la que se sumaron sindicatos docentes y estudiantiles.
La protesta de este martes contó además con el respaldo de organizaciones sindicales de trabajadores, entre ellas la CGT.
La respuesta del Gobierno
El primer ministro Sébastien Lecornu reconoció la existencia de problemas dentro del sistema educativo y pidió a su gabinete propuestas concretas antes de fines de octubre.
El Ministerio de Educación anunció que desde este miércoles todos los liceos deberán reservar media jornada para que los estudiantes puedan expresar sus reclamos y propuestas.
También abrió una consulta nacional que permanecerá disponible hasta el 23 de octubre.
El Gobierno prometió avanzar sobre la disponibilidad de profesores, la organización de las jornadas escolares y las condiciones edilicias.
Lecornu defendió, al mismo tiempo, la actuación policial frente a los episodios violentos y acusó a sectores de la oposición de intentar profundizar el conflicto, mientras partidos de izquierda cuestionaron el uso de la fuerza contra estudiantes.
Un conflicto atravesado por la crisis fiscal
Las protestas educativas llegan en un momento especialmente complejo para Francia.
El Gobierno enfrenta dificultades para reducir un déficit público que se mantiene por encima de las metas europeas y busca aprobar un Presupuesto 2027 con decenas de miles de millones de euros en ahorros.
El proyecto gubernamental contempla un incremento nominal del presupuesto educativo de alrededor del 1,7%, por debajo de la evolución prevista de algunos costos, mientras sindicatos y organizaciones estudiantiles sostienen que las escuelas necesitan una expansión mucho mayor de recursos.
La discusión ocurre además en un escenario de elevada deuda pública, presión de los mercados financieros y fuerte fragmentación política en la Asamblea Nacional.
La crisis educativa quedó así superpuesta con una discusión más amplia sobre el gasto público y las prioridades presupuestarias de Francia.
Durante las últimas semanas, las protestas pasaron de reclamos concentrados en algunas escuelas a una movilización nacional capaz de reunir a estudiantes, docentes, familias y sindicatos.
La respuesta anunciada por el Gobierno busca abrir una instancia de diálogo desde este miércoles, pero las organizaciones que impulsan el movimiento mantienen sus reclamos por mayores recursos y cambios estructurales en el sistema educativo.





































