Por Alejandro Gómez
Las vacaciones de invierno dejaron en Villa Carlos Paz una combinación de señales que obliga a evitar conclusiones simples. Hubo movimiento, fines de semana con alta ocupación y una presencia sostenida de visitantes. Pero, detrás de los porcentajes y del balance oficial, la hotelería y la gastronomía continúan atravesadas por márgenes reducidos, costos crecientes y una demanda que todavía no recuperó suficiente capacidad de consumo.
El panorama se mueve entre el optimismo de una ciudad que volvió a ubicarse entre los destinos más elegidos de Córdoba, la cautela necesaria para interpretar los números y la preocupación de un sector que necesita mucho más que algunos días fuertes para sostener empresas y puestos de trabajo durante todo el año.
Esa tensión se explica por la distancia entre la recuperación de algunos indicadores macroeconómicos y una microeconomía que todavía no logra reaccionar. Mientras el Gobierno nacional destaca el ordenamiento de la “macro”, la mejora no se refleja con la misma intensidad en el poder adquisitivo ni en el consumo de las familias.
La presidenta de la Asociación Hotelera y Gastronómica de Villa Carlos Paz, Carolina Sacilotto, lo planteó con claridad: “Por más que los números macro muestren que hay sectores que están sosteniendo la economía, esos sectores, como la minería, como la agricultura, tardan en que derramen”.
Para Villa Carlos Paz, esa demora tiene un impacto directo. El turismo depende en gran medida de trabajadores y familias de ingresos medios, que hoy deben destinar una porción creciente de sus recursos a necesidades básicas. Muchos postergan las vacaciones, reducen la estadía o viajan con presupuestos muy ajustados.
Puede haber habitaciones ocupadas y circulación, pero eso no significa necesariamente mayor consumo. “Estamos siendo muy golpeados”, resumió Sacilotto.
Un julio dividido en tres etapas
El calendario escalonado ayudó a extender el movimiento durante casi todo el mes, aunque también distribuyó la demanda.
Entre el 6 y el 17 de julio tuvieron receso Córdoba, Entre Ríos, Mendoza, San Juan, San Luis y Santa Fe. Del 13 al 24 se sumaron otras quince provincias. La tercera etapa comenzó el 20 de julio, cuando Córdoba ya había retomado las clases y arrancaron las vacaciones en la provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Chaco y Santiago del Estero.
Ese último tramo era especialmente importante para Villa Carlos Paz, porque Buenos Aires y CABA constituyen dos de sus principales mercados emisores. El escalonamiento permitió sostener la llegada de visitantes, pero también vuelve difícil construir un único porcentaje que describa toda la temporada.

El balance provincial de las dos primeras semanas
La Agencia Córdoba Turismo presentó su evaluación sobre las dos primeras semanas del receso, cuando todavía no había comenzado la etapa correspondiente a Buenos Aires y CABA.
Según el organismo, Villa Carlos Paz alcanzó un 80 por ciento de ocupación entre el jueves 16 y el domingo 19 y se ubicó entre los destinos con mayor movimiento de la provincia.
En ese período, Córdoba recibió más de 378.000 turistas, con un impacto económico superior a los 116.000 millones de pesos. Solo entre el 13 y el 19 de julio llegaron algo más de 170.000 visitantes, que generaron un movimiento estimado en más de 53.000 millones.
Los mejores registros se concentraron durante la segunda mitad de cada semana. El presidente de la Agencia, Darío Capitani, consideró positivos los resultados y destacó que Córdoba continuaba entre las provincias más elegidas del país.
La evaluación municipal tras tres semanas
Con la tercera etapa ya iniciada, la Municipalidad difundió el pasado domingo una evaluación más optimista y sostuvo que la temporada “cumplió y superó las expectativas”.
El secretario de Turismo e Innovación, Cultura y Deportes, Sebastián Boldrini, destacó una afluencia constante de visitantes y señaló que Buenos Aires marcó la principal diferencia, seguida por una importante presencia de turistas santafesinos, especialmente de Rosario.
El funcionario vinculó el movimiento con la agenda deportiva, cultural y recreativa desarrollada durante julio, que incluyó competencias, espectáculos y propuestas de turismo de naturaleza.
Sin embargo, el balance municipal no incluyó estadísticas precisas sobre ocupación promedio de las tres semanas, cantidad total de turistas, estadía media ni impacto económico específico en la ciudad.

La ocupación no cuenta toda la historia
Los registros de ASHOGA mostraron un comienzo más moderado. La primera semana tuvo niveles de entre el 40 y el 44 por ciento, mientras que en la segunda el promedio se acercó al 50 por ciento. El punto más alto fue el fin de semana largo del 9 de Julio, cuando la ocupación llegó al 82,3 por ciento.
Hasta ese momento, el comportamiento era similar al de julio de 2025. La expectativa estaba puesta en que la llegada del público bonaerense y porteño permitiera mejorar los promedios y sostener mejores tarifas.
Sacilotto advirtió que la ocupación no revela cuánto pagó cada visitante, cuánto consumió ni qué rentabilidad dejó. Frente a una demanda debilitada, hoteles y restaurantes compiten con precios contenidos y promociones, mientras aumentan alimentos, servicios, salarios, impuestos y mantenimiento.
“Nos cuesta poder corrernos de los números, porque a veces no representan realmente el estado real del sector”, señaló. En algunos casos, los ingresos alcanzan apenas para cubrir costos y sostener el empleo.
Un balance abierto
Villa Carlos Paz volvió a demostrar capacidad para atraer visitantes y el calendario escalonado permitió prolongar el movimiento. Los picos de ocupación y la llegada de turistas de distintas regiones ofrecen argumentos para el optimismo.
Pero la lectura económica exige cautela. La mejora de la macroeconomía todavía no se traduce en mayor capacidad de gasto para buena parte del público que históricamente elige la ciudad. Muchos viajan menos días, buscan promociones y reducen consumos.
Por eso, una temporada con circulación puede convivir con hoteles y restaurantes bajo presión. El desafío ya no es únicamente llenar plazas durante algunos fines de semana, sino conseguir que esa afluencia se transforme en rentabilidad, empleo e inversión sostenible para el principal motor económico de Villa Carlos Paz.
Nota correspondiente a la edición n° 625 del periódico La Jornada, del 29 de julio de 2026.



































