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Turismo estudiantil: el motor silencioso que mueve buena parte de la economía de Villa Carlos Paz

Por Alejandro Gómez


Villa Carlos Paz volvió a poner en primer plano a uno de los segmentos más decisivos de su economía turística: el turismo estudiantil. La presentación de la nueva marca “Turismo Estudiantil”, impulsada por la Agencia Córdoba Turismo junto a la Cámara de Turismo de Villa Carlos Paz, reabrió una discusión central para la ciudad: cuánto pesa realmente este movimiento en la actividad anual, cómo evolucionó en los últimos años y por qué su sostenimiento resulta estratégico para hoteles, gastronomía, transporte, entretenimiento y comercio.

El lanzamiento se realizó el viernes 10 de abril en el Centro de Convenciones del Complejo Ferial, con la participación de autoridades provinciales, municipales y representantes del sector privado. La Provincia presentó una identidad propia para este producto turístico y anunció una estrategia integral de promoción para posicionar a Córdoba como destino líder del turismo estudiantil a nivel nacional.

Aunque la marca tiene alcance provincial, el protagonismo de Villa Carlos Paz es indiscutible. Según se planteó en la presentación, la ciudad concentra el 95% del alojamiento de los estudiantes que llegan a Córdoba y acumula más de 60 años de experiencia en la recepción de contingentes educativos. Ese dato confirma algo que el sector privado repite desde hace años: para Villa Carlos Paz, el estudiantil no es un complemento menor, sino una pieza central del funcionamiento turístico fuera del verano.

El presidente de la Agencia Córdoba Turismo, Darío Capitani, lo sintetizó al destacar que “Carlos Paz es referencia nacional en el turismo estudiantil” y que este segmento fomenta “el progreso económico, el empleo y las inversiones”. En la misma línea, planteó el objetivo de “triplicar las cifras”, con acompañamiento provincial y nuevas herramientas de promoción.

Desde el sector local, Cristian Gómez, presidente de la Comisión de Turismo Estudiantil de la Cámara de Turismo de Villa Carlos Paz, fue todavía más directo: “el turismo estudiantil para Villa Carlos Paz es el corte de estacionalidad más grande que tiene la ciudad”. La frase explica el núcleo económico del fenómeno. No se trata solo de cuántos estudiantes llegan, sino de cuándo llegan y qué cadenas activan.

En una ciudad donde el verano concentra la mayor exposición pública, el estudiantil permite sostener movimiento en meses que de otro modo serían mucho más flojos. En una entrevista con VillaNos Radio, Gómez remarcó que “solo dos ciudades en la Argentina tienen esa posibilidad: San Carlos de Bariloche y Villa Carlos Paz”, lo que ubica al destino en una posición privilegiada dentro del mapa nacional.

El impacto se vuelve especialmente relevante desde septiembre. Mientras muchos destinos esperan la temporada alta o los fines de semana largos para mover su economía, Villa Carlos Paz recibe contingentes que generan trabajo temprano y sostenido. Hoteles, restaurantes, fábricas de alfajores y productos regionales, boliches, transporte, complejos recreativos, taxis, remises y distribuidoras de alimentos forman parte de una trama económica que se activa alrededor de los viajes de egresados.

Gómez lo describió con una imagen concreta: “son 90 días, 90 días de trabajo sin parar”. Y al comparar ese movimiento con el verano fue categórico: “es mucho más que la temporada de verano”. Esa mirada puede resultar llamativa para quienes asocian el turismo local casi exclusivamente con enero y febrero, pero en el sector privado el peso del estudiantil se mide en ocupación, empleo, servicios contratados y continuidad de actividad.

Consultado sobre cuánto representa este segmento dentro del total turístico anual de Villa Carlos Paz, Gómez evitó dar una cifra cerrada. Aclaró que “sería un irresponsable decir un número exacto” porque no cuenta con una fuente estadística definitiva, pero estimó que el estudiantil “tiene que rondar por lo menos entre el 30 y el 35%” del movimiento anual de la ciudad. Se trata de una proporción enorme para un producto que muchas veces queda fuera del debate público general sobre la temporada.

La importancia del segmento no oculta, sin embargo, sus desafíos. Gómez reconoció que Villa Carlos Paz viene atravesando un retroceso en cantidad de pasajeros respecto de sus mejores años. Recordó que en el momento de mayor volumen la ciudad convocaba alrededor de 100.000 estudiantes, mientras que actualmente el número se ubicaría entre 80.000 y 85.000 pasajeros, sumando primario y secundario.

Ese descenso responde a distintas razones. Una de ellas fue el reordenamiento posterior a la pandemia, cuando algunas provincias, especialmente Buenos Aires, comenzaron a vender productos más cercanos y más económicos. La otra es el impacto directo de la situación económica sobre las familias argentinas.

En ese contexto, el relanzamiento de la marca aparece como una herramienta para recuperar visibilidad y competitividad. El objetivo es reinstalar con fuerza una idea que el sector considera clave: que Villa Carlos Paz vuelva a ser el destino natural para el viaje de egresados.

La campaña no apunta solamente a los estudiantes. También, y especialmente, busca llegar a las familias, que son quienes evalúan costos, seguridad, servicios y confianza antes de contratar un viaje. Por eso, el mensaje central del sector es mostrar que Villa Carlos Paz ofrece experiencia acumulada, conectividad, diversión, recursos humanos preparados y un sistema consolidado para trabajar con menores de edad.

Ese último punto no es menor. El turismo estudiantil exige responsabilidad, controles, profesionalismo y estándares específicos. Gómez insistió en que los prestadores deben entender que no se trabaja únicamente con “egresados”, sino con turistas que requieren atención de calidad. “Tenemos que entender definitivamente que no son solamente egresados, y hay que atenderlos como turistas”, planteó.

La estrategia también busca atender la variable económica. Según explicó Gómez, junto con agencias y prestadores se diseñaron promociones para que los estudiantes secundarios puedan acceder a un viaje de bajo costo, sin resignar calidad.

En ese esquema, septiembre y octubre aparecen como los meses más fuertes para el secundario. La ciudad llega a ese período con una infraestructura que el sector considera diferencial: hoteles adaptados al segmento, gastronomía, parques recreativos, transporte y tres discotecas de primer nivel. Gómez no dudó en afirmar que “el servicio de Carlos Paz Estudiantil es el número uno lejos en la República Argentina, el más preparado”.

La novedad más relevante del lanzamiento fue la apertura hacia el mercado internacional. Por primera vez, llegarán contingentes específicos de turismo estudiantil desde Chile y Paraguay: casi 300 chicos de Asunción y unos 150 de Santiago de Chile. Si bien en años anteriores hubo grupos aislados vinculados al turismo educativo, esta vez se trata de una apuesta directa al formato de viaje de egresados. Para el sector, es apenas el puntapié inicial de una etapa que podría ampliar el alcance del producto más allá del mercado interno.

El secretario de Turismo e Innovación, Cultura y Deportes del municipio, Sebastián Boldrini, valoró la articulación público-privada y destacó que la llegada de estudiantes de países vecinos a partir de septiembre muestra resultados concretos. “Es un segmento que tiene un impacto enorme en nuestra economía local y queremos seguir potenciándolo”, sostuvo.

La lectura compartida entre Provincia, municipio y privados es que el estudiantil permite algo que Villa Carlos Paz busca desde hace décadas: sostener actividad fuera de los picos tradicionales. En tiempos en que el turismo se vuelve más corto, más medido y más sensible al bolsillo, contar con un segmento que mueve miles de jóvenes durante 90 días consecutivos es una ventaja estratégica.

Pero esa ventaja no está garantizada. Requiere promoción, precios competitivos, seguridad, calidad de servicio y una política sostenida que cuide tanto la experiencia de los estudiantes como la confianza de las familias. También demanda estadísticas claras, planificación y una lectura realista del mercado, especialmente después del retroceso en cantidad de pasajeros respecto de los años de mayor volumen.

El turismo estudiantil funciona, además, como promoción indirecta de la ciudad. Cada joven que viaja, vuelve a su lugar de origen y cuenta su experiencia se convierte en un difusor del destino. Gómez lo definió como una “promoción sin ningún tipo de costo”, porque los propios estudiantes recomiendan o desalientan según la experiencia vivida.

Por eso, el lanzamiento de la marca no debe leerse solo como una acción comunicacional. Es, en realidad, un intento de reordenar y relanzar un producto que representa una parte sustancial de la economía turística local.

Villa Carlos Paz sabe que en ese segmento tiene historia, infraestructura y reconocimiento nacional. El desafío ahora es convertir esa tradición en una estrategia de futuro, recuperar volumen, abrir nuevos mercados y sostener la calidad de un negocio que no solo llena hoteles: mantiene encendida a buena parte de la ciudad cuando el verano ya quedó lejos.

Semana Santa: buena ocupación, pero gasto más medido

La Semana Santa dejó un balance positivo en movimiento turístico para Villa Carlos Paz y Córdoba, aunque en un contexto nacional marcado por viajes más cortos y menor gasto real. En la ciudad, la ocupación rondó el 80%, con picos más altos entre viernes y sábado, especialmente en alojamientos de mayor categoría. El perfil del visitante fue mayormente regional, con presencia de turistas de Córdoba, Santa Fe y Rosario, y buen movimiento en gastronomía y comercio.

A nivel provincial, la Agencia Córdoba Turismo también informó un promedio general del 80%, con buenos registros en Punilla, Calamuchita, Paravachasca, Sierras Chicas, Traslasierra y Mar Chiquita. La agenda religiosa, cultural, gastronómica y deportiva volvió a funcionar como motor de convocatoria, pese al clima adverso y al contexto económico.

El dato nacional aporta el matiz de fondo: según CAME, viajaron 2.852.256 turistas en todo el país, un 5,6% más que en 2025, pero el gasto total cayó 18,9% en términos reales. La estadía promedio fue de 2,6 noches, confirmando una tendencia que también impacta en Carlos Paz: más movimiento en fechas puntuales, pero con consumo más cuidado y permanencias más breves.

Nota correspondiente a la edición n° 622 del periódico La Jornada, del 29 de abril de 2026.

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