sábado, febrero 7, 2026
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“Te lo dije, Esteban”: el mensaje de Ribetti por el agua, la improvisación y la ausencia de un plan para el futuro de Villa Carlos Paz

Concejal Daniel Ribetti.

El concejal Daniel Ribetti cuestionó la falta de planificación del gobierno de Esteban Avilés frente a la crisis hídrica, recordó que en 2023 presentó un proyecto para crear un Plan de Contingencia que nunca fue tratado y advirtió que, sin obras estructurales ni visión de largo plazo, Carlos Paz seguirá repitiendo veranos sin agua.


Hay momentos en la política local en los que la realidad se vuelve tan elocuente que ya no admite eufemismos. Para el concejal Daniel Ribetti (Juntos por Carlos Paz), la crisis hídrica que atraviesa la ciudad es uno de esos momentos. Y por eso, su mensaje al intendente Esteban Avilés es directo: “Te lo dije, Esteban”.

Ribetti recordó que el 14 de noviembre de 2023 presentó, junto a su equipo, un proyecto de ordenanza para crear un Plan de Riesgo para Emergencias Hídricas. Señala que no se trató de “un gesto grandilocuente ni una especulación coyuntural”, sino de leer con responsabilidad el escenario de una ciudad ubicada en una región semiárida, con crecimiento sostenido y un sistema de provisión de agua cada vez más exigido. Pensar en un “plan B” —subraya— no era ciencia ficción, “era gestión básica”.

Ese proyecto fue ignorado, del mismo modo que ocurrió con el plan de riesgo de incendios que había impulsado anteriormente. Hoy —advierte— la ciudad no cuenta con ninguno de los dos instrumentos. Para el concejal, los hechos recientes ratifican que no se trata de sucesos aislados: algo “eventual” es aquello que puede o no suceder; sin embargo, ya pasó en 2021, volvió a pasar ahora y puede volver a suceder, por lo que la recurrencia deja de ser mala suerte para convertirse en sinónimo de falta de planificación.

De las acusaciones a la Coopi a un problema “estructural”

Ribetti rememora que en 2021, cuando el municipio tomó el control del servicio de agua, ante un problema “idéntico” se llegó incluso a acusar a los trabajadores de la Cooperativa Integral de sabotaje. Hoy, con la gestión completamente municipalizada, considera que el diagnóstico es inocultable: “el problema no es operativo, es estructural”.

En ese sentido, señala que la propia Secretaría de Agua y Saneamiento elevó al CPUA un informe donde reconoce la urgencia de ampliar las capacidades de la planta de Cuesta Blanca, pero nada de eso se concretó.

La paradoja, marca el concejal, es que tanto el exceso de agua en la toma —como ocurrió con la reciente crecida— como la escasez en períodos de sequía terminan generando el mismo resultado: falta de suministro. Y todo esto con una ciudad y una región que dependen de una única fuente.

Ribetti sintetiza así el cuadro actual: desde la primera casa de Cuesta Blanca hasta la última de Costa Azul o Villa del Lago, pasando por Icho Cruz, San Antonio y Mayu Sumaj, todos se abastecen del mismo río. Aun con restricciones o prohibiciones de construcción, sostiene que, en un horizonte previsible, el agua no va a alcanzar si no se planifica de manera diferente.

Un futuro inevitable: mirar al San Roque y pensar a 50 años

Para el concejal, es solo cuestión de tiempo que Carlos Paz tenga que abastecerse del lago San Roque, tal como ya lo hace “el 60% de la ciudad de Córdoba”, con todo lo que ello implica en términos de infraestructura, inversión y tratamiento.

Ribetti reivindica, en este punto, la lógica con la que se pensó el sistema originalmente: recuerda que los pioneros de la ciudad, hace más de 60 años, crearon la Cooperativa y diseñaron un modelo de provisión de agua pensando a largo plazo. No podían imaginar la demanda actual ni el crecimiento de la región sur de Punilla, pero dejaron un esquema que, con sus límites, logró sostenerse hasta hoy.

Ese legado, para el edil, llegó al máximo de sus posibilidades. Y ahora —afirma— es responsabilidad de la generación actual volver a pensar en décadas, no en “likes” ni en anuncios “vende humo”, como atribuye a la gestión de Avilés.

Ribetti habla de “catorce años de gestión desperdiciados”, sin obras estructurales, sin imaginación estratégica y con una obsesión por lo efímero. En su mirada, Carlos Paz sigue pensada como un pueblo y gestionada con el modelo turístico del “burrito y la peperina”: una ciudad atrapada en un imaginario antiguo que, en la práctica, la deja sin agua, le hace perder competitividad, espanta inversiones y la limita a ser un destino de turismo de cercanía.

En esa línea, advierte que los propios actores turísticos reconocen que la ciudad convoca cada vez más a visitantes de proximidad, mientras que el relato del “destino internacional” aparece como “otra ficción oficial”.

Un plan de contingencia hídrica y una estrategia regional

Frente a este escenario, Ribetti anunció que volverá a presentar el proyecto de ordenanza para crear el Plan Municipal de Contingencia Hídrica. Plantea que debe tratarse de un esquema “serio”, con:

  • Estándares técnicos claros,
  • Protocolos definidos de actuación,
  • Comunicación transparente hacia la población,
  • Provisión alternativa de agua en situaciones críticas,
  • Protección prioritaria de usuarios esenciales (salud, geriátricos, escuelas, etc.),
  • Y una articulación efectiva con organismos provinciales y nacionales.

La idea central es que el plan priorice la prevención, porque —según sostiene— prevenir siempre es más barato, más eficiente y más humano que reaccionar tarde.

Pero el concejal va más allá del ámbito estrictamente local y propone una mirada regional: plantea la necesidad de una estrategia conjunta de manejo del agua en la cuenca del río San Antonio, que incluya saneamiento, criterios sostenibles y coordinación entre municipios.

Para Villa Carlos Paz, en particular, llama a diseñar un plan director que garantice el suministro de los próximos 50 años, con metas, plazos, inversiones obligatorias y control social sobre su cumplimiento.

Una discusión que ya es política

Para Ribetti, la pregunta que queda sobre la mesa ya no es técnica, sino política. Se interroga, en voz alta, si la ciudad va a seguir “muchos años más así” o si en la próxima elección se animará a “votar otra cosa”.

Lo expresa con crudeza: son las decisiones —y las no decisiones— de quienes gobiernan las que llevaron a Carlos Paz a esta situación, donde cada verano la falta de agua se repite y cada crecida encuentra a la ciudad sin respuestas de fondo.

En su conclusión, el concejal remarca que el agua, cuando falta, no entiende de relatos. Y que, más allá de los discursos, lo que hoy está en juego es la capacidad —o la incapacidad— de una gestión para garantizar un servicio básico sin depender, una y otra vez, de la improvisación.

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