El excandidato a defensor del Pueblo difundió una carta abierta en la que contrastó la repercusión del proyecto “Campeatones” con una modificación presupuestaria solicitada por el Ejecutivo. También criticó el funcionamiento del Concejo, los organismos de control, la presión tributaria y el tamaño del Estado municipal.
El excandidato a defensor del Pueblo de Villa Carlos Paz Santiago Juliá difundió una carta abierta en la que cuestionó la agenda pública local y reclamó una discusión más profunda sobre el funcionamiento institucional, el gasto municipal y el modelo de ciudad.
Bajo el título “Populismo vs. Institucionalidad”, Juliá tomó como punto de partida la amplia difusión que recibió el proyecto “Campeatones”, una iniciativa que propone intervenir sendas peatonales con los colores argentinos y homenajear a campeones mundiales de distintas disciplinas.
El dirigente aclaró que su planteo no apunta a determinar si esa propuesta es buena o mala, sino a marcar lo que considera una fuerte desproporción entre la atención otorgada a temas de impacto comunicacional y el tratamiento de asuntos estructurales.
Como contraste, mencionó el expediente identificado como Punto 216-2025/26, mediante el cual, según señaló, el Departamento Ejecutivo solicitó una modificación presupuestaria por 8.707 millones de pesos.
Juliá sostuvo que esa decisión debería generar un debate mucho más amplio sobre la administración de los recursos públicos y las prioridades del municipio.
“Mientras hablamos de la señalética de calles, el Ejecutivo municipal acaba de pedir una modificación presupuestaria por $8.707 millones”, expresó en la carta.
Según su interpretación, el pedido evidencia que los recursos disponibles no alcanzan, aunque la estructura estatal y los gastos políticos permanecen sin cambios sustanciales.
Críticas al modelo institucional
El excandidato a defensor del Pueblo afirmó que Villa Carlos Paz arrastra desde hace años una discusión pendiente sobre el tamaño del Estado, la estructura política y la calidad de sus instituciones.
En ese marco, cuestionó la existencia de una “mayoría automática” en el Concejo de Representantes, el debilitamiento de los organismos de control, la falta de identificación de los vecinos con la Defensoría del Pueblo y una presión tributaria que consideró cada vez más difícil de sostener.
También planteó que la infraestructura urbana no logra acompañar las necesidades de crecimiento y que las obras municipales suelen ser presentadas con una dimensión comunicacional mayor a su impacto real.
Para Juliá, la permanencia del mismo espacio político durante 16 años explica parte de este escenario, aunque advirtió que la responsabilidad no recae exclusivamente sobre el oficialismo.
Cuestionamientos a medios, oposición e instituciones
La carta contiene además críticas hacia los medios de comunicación, a los que acusó de amplificar propuestas llamativas mientras los temas estructurales reciben una atención menor.
Juliá también apuntó contra referentes políticos que, según afirmó, evitan fijar posiciones claras o reducen sus propuestas a llamados genéricos a construir acuerdos entre todos los sectores.
En ese sentido, cuestionó tanto a quienes concentran su actividad en proyectos de alta exposición como a sectores de la oposición que acompañan al oficialismo en votaciones relevantes.
Asimismo, extendió su planteo a las instituciones intermedias y a los propios vecinos, al considerar que muchas veces las críticas sobre el deterioro de la ciudad quedan limitadas a conversaciones privadas, sin traducirse en organización o participación pública.
“Nos debemos una autocrítica seria. No de esas que sirven para quedar bien, sino una autocrítica incómoda”, expresó.
Una renovación que discuta el modelo
Juliá sostuvo que la renovación política no puede reducirse a cambios de nombres, sellos partidarios, bloques o estrategias de comunicación.
A su entender, una verdadera alternativa debería discutir el modelo actual de ciudad, el tamaño del Estado municipal, el destino del dinero público, la independencia de las instituciones y la calidad de quienes aspiran a ejercer responsabilidades políticas.
“La renovación que necesita Carlos Paz no son caras viejas con micrófonos y redes nuevas. Tampoco es cambiar de sello, de bloque o de foto”, señaló.
En su análisis, el deterioro institucional se produce de manera progresiva, cuando se naturalizan el bloqueo de los debates legislativos, la debilidad de los controles, el crecimiento del aparato estatal y la presentación de intervenciones menores como logros excepcionales.
El dirigente cerró la carta con un llamado a abandonar el rol de espectadores y asumir una mayor responsabilidad ciudadana.
“El problema ya no es solamente quién gobierna. El problema es cuánto tiempo más vamos a seguir comportándonos como espectadores de una ciudad que necesita ciudadanos con autocrítica y compromiso”, concluyó.







































