El prolongado corte de agua afecta a vecinos, comercios y al sector turístico desde el jueves, mientras el municipio asegura que la recuperación del servicio será progresiva y demanda “paciencia”.
El corte de agua que afecta a Villa Carlos Paz y las localidades del sur de Punilla desde el jueves se mantiene y el malestar social va en aumento. Mientras las quejas se multiplican en barrios residenciales, complejos turísticos y comercios, desde el municipio —a cargo de la gestión de la Planta Potabilizadora de Cuesta Blanca— insisten en pedir “paciencia” y aseguran que el sistema comenzó un lento camino hacia la normalización.
Desde la Subsecretaría de Agua y Saneamiento explicaron que la fuerte creciente que ingresó por el río San Antonio arrastró una carga excepcional de sedimentos que terminó obstruyendo las tomas de captación en la planta potabilizadora. Esa combinación de barro y restos en suspensión obligó a frenar el proceso de producción de agua potable y dejó sin suministro a una amplia zona durante varias jornadas.
El impacto no solo golpeó la rutina de los vecinos, sino que encendió luces de alarma en el sector turístico, ante el riesgo de atravesar un fin de semana clave de la temporada con piletas, alojamientos y gastronomía condicionados por la falta de agua. En ese contexto, los mensajes oficiales reclamando “paciencia” frente a la crisis hídrica lejos de descomprimir, alimentaron críticas por la falta de previsión y capacidad de resolución.
Según informaron desde el municipio, este sábado al mediodía se completaron los trabajos de limpieza y desobstrucción en la captación de Cuesta Blanca, lo que permitió restablecer el ingreso de agua cruda a la planta. A partir de allí comenzó un proceso de recuperación del sistema que, advirtieron, será gradual: primero hay que recomponer reservas en la planta, luego llenar las cisternas y recién después empezar a recuperar presión en la red domiciliaria.
Las estimaciones oficiales señalan que los primeros sectores en notar la vuelta del servicio son las zonas más bajas de la ciudad, mientras que los barrios elevados y alejados del centro podrían demorar hasta 48 horas adicionales en recuperar presión de forma estable. En paralelo, se mantiene el esquema de asistencia con camiones cisterna.
Ese refuerzo, de acuerdo con lo que comunicó la Subsecretaría, se organiza bajo un orden de prioridad: en primer término se abastece a geriátricos, clínicas y centros de salud; luego a hoteles y alojamientos turísticos; más tarde a establecimientos gastronómicos y, finalmente, a viviendas particulares y consorcios de edificios.
Como canales de contacto, el municipio recordó que siguen habilitadas las líneas habituales para reclamos y consultas sobre el servicio: WhatsApp al 3541 528314 (mensajes de 7 a 21), el 147 en el mismo horario y el teléfono fijo 436304, disponible las 24 horas.
Mientras tanto, la recomendación oficial es extremar el cuidado de las reservas domiciliarias, evitar consumos superfluos y utilizar el agua disponible solo para necesidades esenciales, en una ciudad que en pleno verano enfrenta el escenario más contradictorio: demasiada agua en los ríos, pero poca en las canillas.
En este contexto, la postal resulta tan evidente como incómoda: el río San Antonio crecido y el lago San Roque con niveles elevados ofrecen una imagen de abundancia hídrica, mientras que la red domiciliaria de agua permanece vacía en amplios sectores de la ciudad. Esa paradoja, con cursos y embalse desbordados y tanques hogareños vacíos, vuelve a poner bajo la lupa la planificación del sistema y la capacidad de respuesta de la municipalidad de Villa Carlos Paz frente a episodios climáticos que, lejos de ser excepcionales, se reiteran cada temporada.



































Solíamos venir seguido a esta ciudad, el recuerdo que me llevo y los comentarios que haré sobre ella son pésimos. Vergonzoso e inaceptable para una ciudad que pretende ser un polo turístico nacional
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