El proyecto contempla obras por $8.021 millones, apenas el 7,6% del total del Presupuesto 2026. La cifra revela una caída sostenida en la participación de la obra pública dentro del gasto municipal.
El intendente Esteban Avilés presentó al Concejo de Representantes, junto con el Presupuesto 2026, el Plan de Obras Públicas previsto para el próximo año, que alcanzará un monto total de $8.021.250.000, lo que representa solo el 7,6% del gasto total estimado del municipio ($105.136.980.212).
El área encargada de la ejecución —la Secretaría de Desarrollo Urbano Comunitario y Gestión Ambiental— manejará un presupuesto global de $47.130.731.792, equivalente al 44,8% del total municipal, aunque la mayor parte corresponde a sueldos, funcionamiento y servicios, no a obras nuevas.
Reiteraciones y promesas pendientes
Al igual que en años anteriores, el nuevo Plan de Obras repite proyectos que ya fueron anunciados y nunca ejecutados, mientras que otros fueron eliminados sin explicación, o aparecen enunciados sin detalles técnicos ni plazos definidos.

Entre los casos más notorios se encuentran las Obras Complementarias del Puente Peatonal (Etapa II) y el Paseo de los Artistas, que figuran nuevamente en el listado 2026 pese a no haberse concretado durante este año.
En materia de infraestructura sanitaria, las cuatro obras de agua previstas también habían sido incluidas en el plan 2025:
- Reemplazo del Primer Acueducto (Etapa I)
- Ampliación de los módulos de decantación de la Planta de Cuesta Blanca
- Infraestructura complementaria para la prestación en el sector norte
- Construcción del habitáculo para el filtro de anillas y obras complementarias
Algo similar ocurre con los trabajos cloacales, aunque el nivel de avance del programa 2025 no cuenta con información pública suficiente para evaluar si las metas se cumplieron o quedaron postergadas.

Un bajo nivel de inversión real
El análisis del proyecto evidencia que menos del 8% de los recursos municipales se destinarán a inversión en infraestructura, mientras el resto se orienta a sueldos, gastos corrientes, servicios y funcionamiento general.
El número adquiere mayor relevancia si se considera que, según los registros de años anteriores, muchas de las obras presupuestadas no se ejecutan en su totalidad y terminan reincorporándose al listado del año siguiente.
En definitiva, detrás del presupuesto récord presentado por el Ejecutivo, el escaso nivel de inversión pública expone una tendencia preocupante: la obra pública parece quedar relegada frente al crecimiento del gasto administrativo, en una ciudad que aún enfrenta demandas estructurales no resueltas en materia de agua, cloacas y planificación urbana.



































