Por Alejandro Gómez
El balance del verano 2026 en Villa Carlos Paz muestra una postal doble. Por un lado, los informes de ocupación hablan de una temporada mejor que los dos años anteriores, con picos muy altos en enero y un fin de semana de Carnaval prácticamente completo. Por el otro, el sector privado describe un turista más austero, tarifas casi congeladas, costos en alza y un modelo cada vez más concentrado en escapadas de pocos días, que deja mucha incertidumbre para el resto del año.
Un enero con buenos niveles, pero con turistas más medidos
Según los datos de la Asociación Hotelera Gastronómica de Villa Carlos Paz (ASHOGA), la primera quincena de enero cerró con un 70% de ocupación promedio en establecimientos habilitados, con una brecha marcada entre semana y fines de semana. De lunes a jueves, los niveles fueron moderados; los viernes, sábados y domingos empujaron hacia arriba el promedio, confirmando la tendencia de estadías más cortas y decisiones de viaje tomadas con poca anticipación.
En la segunda quincena, el promedio subió al 78,11% y el mes cerró con un 74% general, por encima del desempeño de enero de 2024 y 2025. En términos de volumen, se trata de un mes sólido. Pero ASHOGA advierte que no se puede leer la temporada solo desde la ocupación: la demanda muestra un turista más austero, muy sensible al precio y con un consumo más moderado tanto en alojamiento como en gastronomía y servicios complementarios.
La entidad remarca que esta combinación de estadías breves, gasto contenido y un entorno inflacionario ajusta al máximo la rentabilidad del sector formal. Estima que, en promedio, alrededor del 45% de lo que paga un huésped se va en tasas, impuestos y cargas sociales. A eso se suman costos operativos en aumento y el avance del alojamiento informal, que sigue sumando plazas por fuera de cualquier regulación y presiona a la baja las tarifas de los hoteles habilitados.
Febrero, Carnaval y la sensación de temporada “corta”
La primera mitad de febrero mantuvo la misma lógica. De acuerdo con el informe de ASHOGA, entre el 1 y el 14 de febrero la ocupación promedio fue del 72%. De lunes a jueves, el sistema se movió en torno al 65%; los fines de semana volvieron a mostrar un salto, con picos de hasta el 83%.
La dinámica se repite: mucho movimiento en tramos acotados, y caídas bruscas en los días hábiles.
El fin de semana largo de Carnaval fue el punto más alto de todo el verano. ASHOGA registró picos de ocupación del 94% y un promedio del 87,40% en el núcleo del feriado, mientras que la Municipalidad informó un 88,25% general y destacó a Villa Carlos Paz como el destino más convocante de la temporada cordobesa.
La ciudad vivió esos días con hoteles casi completos, fuerte impacto en la gastronomía, el teatro y el comercio, y altos niveles de satisfacción entre los visitantes.
En el plano provincial, la Agencia Córdoba Turismo dio un balance en la misma línea: según su último informe, durante el fin de semana XXL se movilizaron alrededor de 420 mil turistas en Córdoba, lo que representa un incremento del 32% respecto de 2025.
El organismo habló de “niveles históricos de ocupación” y de una provincia que, en palabras de su presidente Darío Capitani, se consolidó como “la más visitada del país” durante estos días.
El impacto económico se estimó en unos 100 mil millones de pesos, sin contar todavía lo generado por el Cosquín Rock, y el acumulado de la temporada ya supera los cinco millones de turistas en la provincia.
Pero incluso en este tramo “exitoso”, ASHOGA llama a mirar el cuadro completo.
El informe define como “ambivalente” el efecto de que Carnaval haya caído en la primera mitad del mes: potenció al máximo esos tres días centrales, pero concentró el movimiento en un período muy acotado y “precipitó la caída de la demanda en la segunda quincena”. Tras el martes de Carnaval, la entidad registró una merma cercana al 30% en los niveles de ocupación.
Para muchos prestadores, la sensación es clara: la temporada alta se limitó a un par de semanas fuertes en enero y a un fin de semana largo, y después el verano se sintió prácticamente terminado.
Capacidad de gasto, tarifas y rentabilidad en la mira
En su análisis, ASHOGA subraya que gran parte de los establecimientos cerró enero y la primera mitad de febrero con tarifas prácticamente iguales a las de la temporada pasada. Esa decisión buscó sostener la demanda en un contexto económico complejo, pero se traduce en márgenes de ganancia muy ajustados.
El consumo “más racional” se observa tanto en noches de hotel como en comidas fuera y servicios complementarios: el visitante se cuida más, mide cada gasto y acomoda la estadía al presupuesto disponible.
La entidad insiste en que el problema no es solo cuánto se ocupa, sino cómo se sostiene la estructura que permite ofrecer esos servicios. Reclama que el turismo sea reconocido formalmente como industria, con un marco impositivo y laboral acorde a su peso económico y a su estacionalidad. Plantea la necesidad de reformas que alivien la carga sobre el empleo registrado y hagan viable mantener planteles durante todo el año, sin obligar a las empresas a trabajar al límite en los meses de mayor demanda y al borde del rojo en los meses flojos.
El discurso oficial y la “foto” de la temporada
Desde el Municipio, la Secretaría de Turismo insiste en un relato de liderazgo y continuidad. En sus comunicados, define a Villa Carlos Paz como “el destino más elegido de Córdoba y uno de los principales a nivel nacional”, destaca la articulación público-privada, la infraestructura turística y la agenda de actividades gratuitas, y subraya los niveles de fidelización y satisfacción que muestran las encuestas.
En ese mismo registro se ubicó la entrevista que el intendente Esteban Avilés dio en enero a Cadena 3, donde describió a la ciudad como “muy vigente, con un claro liderazgo provincial y entre las más elegidas del país y de Sudamérica”, y afirmó que la desestacionalización ya está consolidada. Sostuvo que Villa Carlos Paz “abre todo el año, no solamente el fin de semana largo” y que cualquier fin de semana la ciudad está “como si fuera enero”, con la misma oferta de espectáculos, gastronomía y servicios.
Esas afirmaciones, sin embargo, no estuvieron acompañadas por datos que permitan validar la idea de un calendario plenamente desestacionalizado o de un comportamiento homogéneo todo el año.
Leídas a la luz de los informes de ASHOGA, que muestran una fuerte concentración del movimiento en fines de semana y picos como Carnaval, y una caída marcada en los días intermedios, las palabras del intendente generaron estupor en buena parte del sector turístico local.
Lo que deja el verano y lo que viene
Visto en perspectiva, el verano 2026 deja señales de recuperación en los niveles de ocupación si se lo compara con 2024 y 2025, y un papel muy relevante de Villa Carlos Paz y el valle de Punilla en el mapa turístico cordobés durante los días fuertes. Pero también confirma un modelo frágil, apoyado en escapadas de fin de semana, reservas de último momento y grandes eventos, con semanas de mucho movimiento seguidas de otras de caída abrupta.
La situación general del país golpea de lleno en el “target” típico de la ciudad, un público mayoritariamente familiar y de cercanía que ajusta al detalle su presupuesto. Semana Santa, otra fecha clave, recién llegará entre el 2 y el 5 de abril, demasiado lejos como para ofrecer hoy certidumbre.
En este contexto, quedarse solo con la “foto” de un Carnaval récord como sinónimo del éxito de toda la temporada puede dar una imagen distorsionada.
El desafío que deja el verano no es únicamente sostener altos niveles de ocupación en algunos fines de semana, sino discutir cómo se equilibra el modelo para que la capacidad de gasto, la rentabilidad y la supervivencia del turismo formal acompañen los números que se muestran en los partes oficiales.
Nota correspondiente a la edición n° 620 del periódico La Jornada, del 25 de febrero de 2026.






































