lunes, septiembre 14, 2026
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Felpeto y Curvino protagonizaron un fuerte ida y vuelta en redes por el saneamiento del San Roque y el rol de la defensoría del Pueblo

Un intercambio en Facebook entre el defensor del Pueblo Víctor Curvino y la concejala Pía Felpeto escaló con descalificaciones personales y acusaciones graves, en el marco de una nota de La Voz del Interior sobre pedidos de informes por cloacas en la cuenca del lago San Roque. La oposición cuestionó con dureza la actitud del ombudsman y le reclamó que responda por sus funciones en Villa Carlos Paz.


El debate por el saneamiento de la cuenca del lago San Roque sumó este fin de semana un capítulo que excede el contenido técnico del tema: un cruce en redes sociales entre el defensor del Pueblo de Villa Carlos Paz, Víctor Curvino, y la concejala Pía Felpeto (Juntos por Carlos Paz) derivó en una escalada de mensajes con tono agravio, sin respuestas institucionales claras y con afirmaciones que, por su gravedad, deberían tramitarse por los canales formales y no en comentarios de Facebook.

El intercambio se originó a partir de una nota de opinión publicada por La Voz del Interior sobre el pedido de informes que la Defensoría del Pueblo remitió a municipios y comunas de la cuenca para conocer qué obras de cloacas se ejecutaron hasta 2025 y cuál será el presupuesto 2026 destinado a esos proyectos. En ese marco, Curvino, montado en el programa “Hablemos de Cloacas”, defendió la inversión municipal en Villa Carlos Paz y cuestionó lo realizado por otras localidades.

Felpeto aprovechó la caja de comentarios del posteo para apuntar contra el defensor, cuestionando su desempeño y el silencio del organismo frente a temas locales sensibles.

Un ida y vuelta que corrió el foco del tema de fondo

En su primer comentario, Felpeto disparó: “Díganle al defensor del sueldo… Víctor Curvino, que se ocupe de contestar las notas que le mandan los concejales de Carlos Paz, la ciudad de donde él es funcionario. No se lo escuchó hablar del aumento desmedido de las tasas de Carlos Paz automáticamente cada 2 o 3 meses”.

Curvino respondió con una réplica personal y despectiva: “Hay FELPETO FELPETO, justo vos abrís la boca…”. Luego agregó referencias al apellido de la concejala y una chicana política: “Deberían alinearse con Kris ustedes. Dios nos libre y nos guarde de los Felpi”.

La concejala replicó endureciendo el tono y cuestionando la investidura del cargo: “Te debería dar vergüenza hablar como hablás. No te puedo pedir que le hagas honor a la investidura… Defensor del sueldo sos y serás… Sigo esperando las respuestas de tu defensoría”.

En ese punto, el cruce tomó un giro especialmente delicado: Curvino escribió que Felpeto “agradezca” que él es Defensor del Pueblo y no fue intendente, porque con auditorías “estarían en ‘Bower’”. Más allá del tono, se trata de una insinuación de conductas delictivas o irregulares que, de sostenerse, deberían canalizarse por vía judicial o administrativa, con denuncia y documentación, y no como amenaza o acusación lateral en redes.

Felpeto respondió en ese sentido: “Te voy a pedir que vayas a hacer la denuncia… tenés la obligación de denunciar si conocés algún delito. De lo contrario, dedicate a laburar en defender al pueblo, en vez de defender a Avilés”.

Un defensor “alineado” y sin respuestas sobre temas locales

Más allá del intercambio en sí, el episodio volvió a poner bajo la lupa algo que se repite en las críticas opositoras: la Defensoría del Pueblo aparece, en la práctica, más cerca de la defensa política del Ejecutivo que del rol de contralor y canal institucional de reclamos vecinales.

En lugar de responder con información concreta —qué notas fueron recibidas, cuáles contestadas, qué gestiones se realizaron, qué informes emitió la Defensoría sobre tasas, servicios o saneamiento—, el cruce derivó en descalificaciones personales y una discusión de redes que, lejos de aportar claridad, erosiona la credibilidad de un organismo que existe para defender derechos, mediar, exigir respuestas y rendir cuentas.

En ese sentido, la frase de Felpeto apunta al núcleo del problema político: si la Defensoría decide intervenir hacia afuera —pidiéndole información a otras localidades— pero no responde con la misma energía a cuestionamientos de concejales o reclamos internos, la institución queda expuesta a la sospecha de selectividad.

“El problema acá es moral”

El cruce también generó reacciones de otros actores vinculados a la discusión pública local.

El ex candidato a defensor del Pueblo Santiago Juliá afirmó que Curvino, como funcionario, debería responder “con fundamentos institucionales” y no con agravios, y planteó una contradicción entre posiciones pasadas y actuales. Según recordó, Curvino fue candidato a intendente en 2019 con una plataforma donde reivindicaba principios republicanos y cuestionaba el funcionamiento del sistema cloacal, mientras que hoy, desde la Defensoría, “no responde sobre tasas” ni detalla gestiones concretas. Para Juliá, “la contradicción deja de ser política y pasa a ser moral”.

En la misma línea, el ex candidato Marcelo Iriarte sostuvo: “Mientras, en Carlos Paz seguimos sin cloacas, sin seguridad, sin un buen sistema de salud, sin transporte, sin obras, sin saber el destino de los recursos económicos”.

Por su parte, Amelia Rigazio, exconcejal y madre del intendente, defendió el esquema local y remarcó que Villa Carlos Paz “tiene casi un 70% de redes cloacales y planta depuradora”, mientras que otras localidades de la cuenca no, y señaló que “sin cloacas no hay solución” para el saneamiento del lago.

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