viernes, agosto 7, 2026
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El peronismo de Punilla comenzó a ordenar su estrategia electoral para acompañar a Llaryora en 2027

Funcionarios provinciales e intendentes y autoridades comunales se reunieron en La Falda para avanzar en una estrategia conjunta. El alineamiento de las elecciones locales con los comicios de Córdoba y la recuperación de la banca departamental aparecen entre los principales objetivos.


Con la elección provincial de 2027 como horizonte, el oficialismo cordobés comenzó a organizar su estructura política en Punilla y transmitió a los gobiernos locales aliados una primera definición electoral: acompañar la fecha que establezca la Provincia y evitar el desdoblamiento de los comicios municipales y comunales.

El planteo formó parte de una reunión realizada este lunes en La Falda, donde funcionarios del Gobierno de Córdoba y mandatarios del departamento analizaron el escenario territorial y comenzaron a delinear el trabajo para respaldar la reelección del gobernador Martín Llaryora.

El encuentro estuvo encabezado por el secretario General de la provincia, Gustavo Brandán, acompañado por el secretario de Gobierno, Augusto Pastore; el secretario de Coordinación Territorial, Fabricio Díaz; y la vicepresidenta del ERSeP y presidenta del PJ Punilla, Mariana Caserio.

El despliegue forma parte del esquema impulsado por Llaryora y coordinado por el jefe de Gabinete, Manuel Calvo, para profundizar la relación de la Provincia con los gobiernos municipales y comunales. Brandán, Pastore, Caserio y Díaz tendrán un papel central en esa articulación territorial.

Elecciones locales junto con las provinciales

Aunque el Gobierno cordobés todavía no definió oficialmente la fecha de las elecciones de 2027, durante la reunión se planteó que los municipios y comunas alineados con el oficialismo deberían convocar sus comicios en simultáneo con la elección provincial.

La intención es evitar una dispersión de calendarios y concentrar la estructura territorial detrás de la continuidad de Llaryora. Las candidaturas locales y departamentales no formaron parte de la discusión, ya que la prioridad inicial será consolidar el armado y sostener una estrategia común.

El otro objetivo es recuperar para el oficialismo la banca de legislador departamental de Punilla, actualmente ocupada por el dirigente juecista Walter Gispert.

El análisis realizado en La Falda incluyó la situación política de cada localidad y el escenario de una oposición atravesada por diferentes referencias. Entre ellas aparecen el radicalismo encabezado en la región por el intendente de La Falda, Javier Dieminger, el juecismo y el espacio libertario vinculado al diputado nacional Gabriel Bornoroni.

Frente a esa fragmentación, la conducción provincial considera indispensable que el peronismo y sus aliados lleguen ordenados y sin disputas internas al próximo proceso electoral.

Los mandatarios que participaron

Entre los dirigentes presentes estuvieron Santiago Arenas, intendente de Capilla del Monte; Juan Guevara, intendente de San Esteban; Maricel Sánchez, presidenta comunal de Charbonnier; Pablo Alicio, intendente de La Cumbre; Miguel Moreno, presidente comunal de Casa Grande; y Mario Sarago, presidente comunal de Villa Parque Síquiman.

También asistieron Carla Bruno, presidenta comunal de Cabalango; Laura Suárez, presidenta comunal de Estancia Vieja; Tito Bustamante, presidente comunal de San Roque; Ariel Moyano, intendente de San Antonio de Arredondo; Andrea Romanutti, intendenta interina de Villa Santa Cruz del Lago; Fabián Flores, intendente de Mayu Sumaj; y Raúl Cardinali, intendente de Cosquín.

La presidenta comunal de Cuesta Blanca, Ana Gaitán, comunicó que no podría participar por cuestiones de salud.

Además de las definiciones electorales, se acordó avanzar con una agenda de reuniones y recorridas para atender las necesidades de los gobiernos locales y sostener una presencia permanente del gabinete provincial en Punilla.

Cardinali y Flores, una imagen con peso político

La presencia conjunta de Raúl Cardinali y Fabián Flores tuvo una relevancia particular debido al conflicto reciente alrededor de la Comunidad Regional Punilla.

El intendente de Cosquín había cuestionado con dureza el funcionamiento del organismo y tensionado el proceso de renovación de sus autoridades, que terminó con Flores, mandatario de Mayu Sumaj, elegido como presidente.

Las diferencias no quedaron limitadas a aquella elección. Cardinali impulsó posteriormente una ordenanza para disponer la salida de Cosquín de la Comunidad Regional Punilla, una decisión que profundizó el enfrentamiento político e institucional.

En ese contexto, la participación de ambos en una misma mesa fue interpretada dentro del oficialismo como una señal de que esa disputa no debería trasladarse al armado electoral provincial.

El mensaje que la conducción cordobesa busca instalar es que las diferencias entre los dirigentes territoriales deben quedar subordinadas al objetivo de llegar unidos a 2027, respaldar la continuidad de Llaryora y recuperar representación legislativa en el departamento.

Gestión y presencia provincial

La estrategia prevista para los próximos meses combinará organización política, atención a los reclamos de intendentes y autoridades comunales y una mayor presencia institucional del Gobierno de Córdoba.

Dentro de ese esquema, se prepara una agenda de visitas de Llaryora a Punilla durante la primera quincena de agosto, con actividades previstas en Cabalango, Estancia Vieja, Villa Santa Cruz del Lago y San Roque.

La reunión de La Falda marcó así el comienzo de un trabajo electoral anticipado. Sin fecha de votación ni candidaturas departamentales definidas, el oficialismo ya estableció sus prioridades: ordenar el territorio, unificar los calendarios locales con el provincial y sostener el proyecto de Llaryora por otros cuatro años.

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