sábado, febrero 7, 2026
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Agua y responsabilidades: Gispert cuestiona al gobierno de Villa Carlos Paz por culpar a las comunas del sur

Río San Antonio - Toma de agua en Cuesta Blanca - Foto: Luis Tórtolo

El legislador provincial Walter Gispert apuntó contra el gobierno de Villa Carlos Paz por responsabilizar a las localidades vecinas de la crisis hídrica y reclamó profesionalizar la gestión del servicio, pensar la cuenca en clave regional y dejar de usar la falta de agua como excusa coyuntural.


La explicación oficial del municipio de Villa Carlos Paz sobre la reciente crisis hídrica fue categórica: el fin de semana sin agua en plena temporada fue consecuencia de una “creciente extraordinaria” del río San Antonio que obstruyó por completo la captación en la planta de Cuesta Blanca.

Para el legislador provincial Walter Gispert, esa versión no resiste el contraste con los hechos. A su entender, la crecida existió, pero estuvo lejos de ser un fenómeno récord. “Es cierto que crecieron los arroyos —admite—, pero lejos está de ser una creciente histórica; lo que sí es extraordinario es que los funcionarios que debieron prever la situación o enfrentarla con éxito hoy sigan al frente del servicio”.

El planteo de Gispert se conoció luego de que el Ente Regional de prestación de servicios públicos de Punilla Sur mantuviera una reunión extraordinaria para analizar lo ocurrido y resolviera dar intervención al Ministerio de Infraestructura de la Provincia, y de que el municipio de Villa Carlos Paz difundiera un comunicado responsabilizando, en parte, a las localidades vecinas por la falta de inversiones en redes internas, reservorios y obras complementarias.

“El costo social y económico de la improvisación es incalculable”

Para el legislador, la crisis del fin de semana dejó al descubierto un problema de fondo: la falta de profesionalización en el suministro y tratamiento del agua.

Sostiene que la ausencia de previsión no solo se mide en barrios sin servicio, sino también en pérdidas menos visibles, pero igual de graves: “El costo económico y social de la falta de previsión es incalculable, no solo por el impacto directo —turistas que se van, comercios que no pueden trabajar, familias que deben comprar agua—, sino también por la propaganda negativa que se genera cada vez que la ciudad queda sin agua en plena temporada”.

En esa línea, Gispert reclama que se eleve el estándar de gestión del sistema, con equipos técnicos capacitados y planificación de mediano y largo plazo, para evitar que cada crecida o período de estrés hídrico derive en una emergencia repetida.

Un libreto repetido: buscar culpables afuera

Otro eje central de su crítica tiene que ver con la respuesta política del oficialismo. Según plantea, el gobierno de Villa Carlos Paz recurre de manera sistemática a la búsqueda de responsables externos cada vez que un servicio entra en crisis.

Legislador Walter Gispert.

“El Gobierno escapa, como estrategia general, responsabilizar a otros por el incumplimiento propio”, remarca, y repasa una secuencia que, a su entender, se repite: primero fue el intendente anterior, después la prestadora anterior —la COOPI, a la que el propio gobierno celebró haber desplazado—, luego la oposición, y ahora los nuevos señalados son los gobiernos del sur, intendencias y comunas a las que se presenta como simples “clientes” del sistema, sin participación real en la toma de decisiones.

Para Gispert, ese enfoque rompe cualquier idea de gestión regional del recurso: las localidades de Tala Huasi, Villa Icho Cruz, Cuesta Blanca, Mayu Sumaj y San Antonio de Arredondo no son meros usuarios externos, sino comunidades vecinas que dependen del mismo esquema de captación y potabilización.

Sequía, no crecientes: el verdadero problema de fondo

Más allá de la coyuntura de estos días, el legislador insiste en que el foco estratégico debería estar puesto en otro punto: la disponibilidad del recurso en épocas de sequía.

“Como dije en una entrevista anterior, el problema de agua en Carlos Paz y la región es la falta del recurso en épocas de sequía, no una ‘creciente extraordinaria’”, plantea. Y advierte que la solución no puede limitarse a responder cada emergencia, sino que exige pensar la cuenca del San Antonio de manera integrada, con la participación activa de las localidades vecinas y de la Provincia.

En ese sentido, propone proyectar nuevos reservorios que permitan almacenar agua en los períodos húmedos para amortiguar el impacto de los ciclos secos, siempre con el menor impacto ambiental posible y bajo criterios técnicos claros.

Vecinos, no “clientes”

Gispert también cuestiona el enfoque con el que el municipio de Villa Carlos Paz se dirige a las demás jurisdicciones del sur de Punilla.

Subraya que las intendencias y comunas de la región son, antes que nada, comunidades hermanas afectadas por las mismas decisiones sobre el agua, y no usuarios externos de un servicio comercial. “Las Intendencias y Comunas del sur son nuestros vecinos —remarca—. Para el Gobierno esto es muy difícil de entender porque no respeta ni a los carlospacenses”.

Desde esa perspectiva, el legislador entiende que la salida solo puede construirse con coordinación regional, transparencia en la información sobre costos y obras, y un esquema de decisiones compartidas que incluya a todos los municipios que dependen de la planta de Cuesta Blanca.

En un contexto de creciente tensión por la prestación del servicio, su mensaje apunta a correr el foco de las chicanas y los reproches cruzados, para volver a poner en el centro una demanda básica: un sistema de agua profesional, previsible y pensado a escala regional, que esté a la altura de la importancia turística y social que tiene Villa Carlos Paz y todo el sur de Punilla.

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