La preocupación por los posibles efectos de El Niño sobre las lluvias del próximo verano puso en movimiento a los gobiernos del sur de Punilla. La prevención de crecientes del río San Antonio fue el eje de dos reuniones institucionales: la primera, el 15 de octubre, reunió a cinco localidades; la segunda, una semana después, incorporó al diálogo a Villa Carlos Paz.
La intención es pasar de diagnósticos aislados a protocolos compartidos antes de que comience el período de mayor afluencia turística y precipitaciones intensas.
El punto de partida fue un relevamiento de Bomberos Voluntarios de Icho Cruz que identificó 360 viviendas con riesgo potencial de inundación en San Antonio de Arredondo, Icho Cruz, Mayu Sumaj, Tala Huasi y Cuesta Blanca. El informe permitirá orientar acciones preventivas ante episodios extremos.
Un relevamiento para anticiparse
La primera reunión se realizó en Mayu Sumaj, por iniciativa de Bomberos Voluntarios de Icho Cruz, con autoridades locales, representantes provinciales y organismos de seguridad y protección civil.
Daniel Arce, jefe del cuartel, presentó el Informe Técnico de Relevamiento de Zonas Inundables, elaborado durante varios meses mediante inspecciones en los sectores considerados más vulnerables. “Se inspeccionaron todas las zonas críticas, lo que nos permite establecer el plan de trabajo para casos de evacuación y preparar a la población para cualquier tipo de evento adverso relacionado con el problema de las lluvias”, explicó.

Arce aclaró que las 360 viviendas relevadas no necesariamente sufrirán inundaciones. La cifra identifica hogares expuestos a un riesgo potencial y sirve para establecer prioridades, definir protocolos de evacuación y orientar el trabajo preventivo con los vecinos.
La planificación también buscará aprovechar los sensores hidrometeorológicos que registran precipitaciones y variaciones en los niveles del San Antonio, integrando esa información con los procedimientos de bomberos, Defensa Civil, Policía, guardias locales y gobiernos municipales.
El jefe de Bomberos destacó la importancia de prepararse ante la posibilidad de que los efectos de El Niño se intensifiquen desde diciembre. No se trata de anticipar inundaciones inevitables, sino de tomar previsiones frente a lluvias intensas.
Participaron Hermann Unterthunder, especialista de Defensa Civil provincial; Fabián Flores, presidente comunal de Mayu Sumaj y titular de la Comunidad Regional Punilla; los intendentes Paulo Tesio, de Icho Cruz, y Ariel Moyano, de San Antonio de Arredondo; Marcelo Mainardi, presidente comunal de Tala Huasi; y Américo Nicoletti, director General de Cuesta Blanca.

La propuesta es conformar un mecanismo de coordinación regional para compartir recursos humanos y materiales, reforzar alertas tempranas y acordar criterios de intervención ante emergencias.
Los turistas, una preocupación especial
La prevención también contempla a los miles de visitantes que cada verano llegan a los balnearios del San Antonio. Muchos desconocen las particularidades de una cuenca serrana, donde una creciente puede alcanzar sectores en los que no está lloviendo.
Flores destacó la dificultad de transmitir esos riesgos: “Es difícil crear conciencia entre los turistas, especialmente cuando tenemos ríos con una topografía muy difícil y muy difícil de acceder”.
Por eso, se planteó reforzar la cartelería en las riberas y utilizar medios de comunicación, redes sociales y canales oficiales para difundir recomendaciones. La coordinación deberá abarcar tanto la información previa como los avisos durante eventuales emergencias.
Villa Carlos Paz, parte de la misma cuenca
Durante la reunión del 15 de octubre, Flores propuso incorporar a Villa Carlos Paz a la mesa de trabajo. El río San Antonio es uno de los principales afluentes del lago San Roque y conecta directamente a las localidades del corredor con la ciudad.
La iniciativa tuvo continuidad el 22 de octubre, cuando el intendente Esteban Avilés recibió a una delegación del Ente Intermunicipal del Sur de Punilla integrada por Flores, Tesio, Mainardi y Sebastián Arias, secretario de Economía, Finanzas y Desarrollo Productivo de San Antonio de Arredondo.

El encuentro abrió un canal institucional para coordinar medidas frente a las lluvias de verano. Los gobiernos acordaron poner a disposición sus capacidades técnicas, operativas y humanas, aunque todavía no se presentó un protocolo definitivo ni un cronograma detallado de acciones.
“Es necesario articular en bloque muchas respuestas a las demandas de los vecinos”, sostuvo Flores, quien valoró la apertura al diálogo. La agenda contempla encuentros periódicos y podrá ampliarse a infraestructura, servicios públicos y turismo, otras áreas con necesidades compartidas.
El desafío inmediato es convertir los acuerdos en medidas concretas antes del verano: definir responsabilidades, coordinar alertas, preparar evacuaciones y garantizar que la información llegue a residentes y visitantes.
El Niño aceleró los contactos, pero las crecientes forman parte de los riesgos habituales de la cuenca, cualquiera sea la evolución del fenómeno climático. Las reuniones dejaron planteada una premisa: cuando el río y sus consecuencias exceden los límites municipales, la prevención también requiere una respuesta regional.
Nota correspondiente a la edición n° 628 del periódico La Jornada, del 28 de octubre de 2026.




































