La sorpresiva reelección de Lula da Silva provocó fuertes pérdidas en la Bolsa brasileña y arrastró a los activos argentinos. El Merval cayó 2,91%, los bonos retrocedieron y el riesgo país trepó a 765 puntos. El dólar oficial cerró a $1.560.
Los mercados financieros argentinos cerraron este lunes 26 de octubre con fuertes pérdidas, arrastrados por el desplome de los activos brasileños tras la inesperada reelección de Luiz Inácio Lula da Silva. La jornada estuvo marcada por las ventas de acciones y bonos, una nueva suba del dólar y un salto del riesgo país, que alcanzó su valor más elevado de los últimos doce meses.
El indicador elaborado por JP Morgan subió alrededor del 8,2% y terminó en 765 puntos básicos, con un incremento de 58 unidades respecto del cierre anterior. Se trata de su nivel más alto desde octubre de 2025, en un escenario de creciente desconfianza de los inversores hacia la deuda argentina.
En la Bolsa de Buenos Aires, el índice S&P Merval retrocedió 2,91%, después de registrar caídas considerablemente mayores durante las primeras horas de operaciones. Los bancos encabezaron las pérdidas, con bajas del 6,08% para BBVA Argentina y del 5,97% para Grupo Supervielle, mientras Transener cedió 5,12%.
También fue negativa la jornada para las compañías argentinas que cotizan en Wall Street. Entre las más castigadas estuvieron Grupo Supervielle, con una caída del 8,5%; Mercado Libre, con el 7,8%; BBVA Argentina, con el 7,7%; y Telecom, con el 7,2%.
La caída de Mercado Libre tuvo una vinculación particularmente directa con Brasil, donde la empresa de comercio electrónico concentra una parte fundamental de sus operaciones e ingresos.
Los bonos soberanos argentinos denominados en dólares tampoco escaparon a la presión vendedora. El Global 2029 perdió 1,35% y el Global 2030 retrocedió 1,96%, mientras que los títulos de vencimiento más largo sufrieron pérdidas superiores: el Global 2035 cayó 2,96%, el Global 2038 cedió 2,76% y el Global 2046 bajó 2,74%.
En el mercado cambiario, el dólar oficial del Banco Nación terminó en $1.560 para la venta, diez pesos por encima del viernes. Por su parte, el dólar mayorista cerró en $1.541, con una suba del 0,75%.
El desplome de Brasil y el impacto regional
El origen inmediato de la turbulencia estuvo en el resultado de las elecciones presidenciales brasileñas del domingo, cuando Lula consiguió revertir su derrota de la primera vuelta y superó a Flávio Bolsonaro.
Los inversores habían apostado mayoritariamente por una victoria del candidato opositor, al que asociaban con una política económica de mayor ajuste fiscal. El triunfo del actual presidente, que consiguió su cuarto mandato, obligó a revisar esas expectativas y desencadenó una venta masiva de activos.
La Bolsa de San Pablo sufrió una de sus jornadas más difíciles de los últimos años. El índice Bovespa cerró con una caída del 13,9%, la mayor desde marzo de 2020, después de que las operaciones fueran suspendidas temporalmente al activarse el mecanismo de protección previsto para desplomes pronunciados.
El real brasileño también registró una fuerte depreciación frente al dólar. Durante la rueda llegó a perder más del 11%, aunque finalmente cerró con una baja del 8,1%, a aproximadamente 5,415 reales por dólar.
La magnitud del movimiento tuvo consecuencias inmediatas sobre el resto de los mercados regionales, especialmente en Argentina, cuyo principal socio comercial es Brasil.
Una depreciación significativa del real puede afectar la competitividad de los productos argentinos frente a los brasileños, encarecer las exportaciones nacionales hacia ese destino y aumentar la presión de los bienes importados desde el país vecino.
A ese efecto comercial se sumó el financiero: ante la incertidumbre, los inversores redujeron su exposición a activos latinoamericanos, provocando nuevas bajas en acciones y bonos argentinos.
Por qué preocupa la suba del riesgo país
El riesgo país es un indicador que mide cuánto rendimiento adicional exigen los inversores para comprar deuda de un país en comparación con los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados una referencia de menor riesgo.
Cuando aumenta, refleja que el mercado exige una mayor compensación por financiar a ese Estado. Por lo tanto, un riesgo país más elevado encarece el acceso al crédito internacional y dificulta las posibilidades de obtener nuevos fondos para afrontar compromisos financieros.
Sin embargo, el salto de este lunes no puede explicarse únicamente por el resultado electoral brasileño.
La Argentina ya acumulaba varias semanas de deterioro en las cotizaciones de sus bonos, en medio de interrogantes sobre el financiamiento de la deuda, la evolución de las reservas y la debilidad de la actividad económica.
Un informe de Fundación Capital, difundido este lunes, señaló que el riesgo país había aumentado más del 20% durante octubre incluso antes de conocerse el desenlace electoral de Brasil.
La consultora vinculó ese comportamiento con factores internos, entre ellos la contracción del 1,7% interanual de la actividad económica en agosto y las dudas sobre la capacidad del Gobierno para cumplir su programa financiero.
En consecuencia, el impacto brasileño profundizó un proceso de deterioro que ya estaba en marcha, más allá de la magnitud extraordinaria que alcanzaron las pérdidas durante la jornada.
Las señales que esperan los mercados
Después de la reacción inicial, la atención de los inversores se concentrará en las primeras definiciones económicas del nuevo mandato de Lula, especialmente en la designación de su ministro de Hacienda y en las medidas destinadas a estabilizar la deuda pública brasileña.
También seguirá bajo observación el comportamiento del real, cuya evolución resulta particularmente importante para Argentina por la estrecha relación comercial entre ambos países.
En el plano local, el Gobierno de Javier Milei enfrenta el desafío de sostener la estabilidad cambiaria, recuperar la confianza sobre la deuda soberana y despejar las dudas sobre sus necesidades de financiamiento.
La jornada dejó así dos señales: la capacidad de una definición política en Brasil para alterar los mercados de toda la región y la vulnerabilidad que todavía presentan los activos argentinos frente a un cambio brusco en las expectativas internacionales.


































