Tras quedar al borde del cierre, el Refugio Nocturno y Hogar de Tránsito Cura Brochero intenta recuperar parte de sus servicios suspendidos. Su nueva conducción anticipó que proyecta volver a alojar personas durante noviembre y que continuará solicitando reuniones con funcionarios municipales, incluido el intendente Esteban Avilés, para explicar cómo piensa hacerlo. Sin embargo, en medio de ese esfuerzo, el Municipio dejó sin pagar el subsidio correspondiente a septiembre, destinado principalmente al alquiler del edificio.
El contraste resume una relación cada vez más difícil: una asociación civil que busca sostener 28 años de trabajo solidario, frente a un gobierno que cuestiona la suspensión temporal del alojamiento y retiene recursos cuando la institución necesita financiamiento para recuperarlo.
La decisión de seguir
La crisis alcanzó su punto más grave en agosto. Después de meses de dificultades económicas, desgaste de sus responsables y conflictos con parte del vecindario, el Refugio permaneció unos quince días sin actividad. El cierre aparecía como una posibilidad concreta.
En septiembre se adelantó la renovación de autoridades y Lucas Gabutti asumió la presidencia junto con un equipo integrado principalmente por voluntarios de la propia institución. La decisión fue reducir la actividad a lo que podían sostener, distribuir responsabilidades y trabajar para recuperar gradualmente los servicios.
En la sede de avenida Cárcano 224 se brindan meriendas y cenas los lunes, martes y miércoles; también se entregan viandas, ropa, elementos de higiene y medicamentos y se facilita el acceso a baños. Los sábados continúan los encuentros recreativos y espacios de contención. Según Gabutti, unas 50 personas concurren por jornada.
No todas viven en la calle. Algunas alquilan una habitación, realizan trabajos informales o cobran jubilaciones insuficientes. Después de afrontar sus gastos, necesitan ayuda para alimentarse. “El hambre la tiene hoy, su necesidad la tiene hoy, el frío lo pasa hoy”, resumió Gabutti en una entrevista con VillaNos Radio.
La reorganización tuvo costos. El Refugio suspendió el alojamiento nocturno por falta de voluntarios para las guardias y por trabajos de mantenimiento pendientes. También abandonó el reciclado, que aportaba ingresos pero provocaba conflictos con vecinos y comerciantes por el acopio de materiales. Al concentrar horarios y realizar tareas de limpieza y reparación, la comisión reacondiciona la sede.
Inicialmente, la conducción se había propuesto recuperar gradualmente el alojamiento sin establecer una fecha. Ahora adelantó noviembre como horizonte para retomarlo. Para cumplir esa meta necesita voluntarios dispuestos a cubrir turnos nocturnos, recursos y un edificio acondicionado. La reapertura todavía no está asegurada, pero expresa la intención de volver a brindar uno de los servicios centrales del Refugio.
El aporte que dejó de llegar
En ese contexto, la gestión de Avilés dejó sin pagar el subsidio de septiembre, de aproximadamente $1,1 millón. La institución utiliza ese dinero principalmente para afrontar el alquiler de su sede, mientras los alimentos y otros gastos dependen también de donaciones. Ya había solicitado una actualización del monto, sin conseguirla.
En una nota del 14 de octubre remitida al Concejo de Representantes, el Ejecutivo explicó que durante septiembre el establecimiento funcionó como comedor algunos días de la semana, sin registrar personas alojadas. Consideró que esa modificación alteró las condiciones que justificaban el subsidio, previsto en el marco de la Ordenanza 4859, y planteó revisar la correspondencia entre los fondos y las prestaciones efectivamente brindadas.
El Municipio tiene facultades para controlar el destino del dinero público. Pero su decisión deja expuesta una contradicción: el Refugio dejó temporalmente de alojar porque no contaba con recursos humanos y materiales suficientes, está intentando revertir esa situación y, al mismo tiempo, pierde una fuente de financiamiento fundamental para sostener el inmueble donde pretende recuperar el servicio.
La suspensión del reciclado agravó esa fragilidad. Y aunque continúan las comidas, las viandas y otras formas de asistencia, ello no evitó la retención del aporte de septiembre. Por ahora, no hay información confirmada sobre los pagos correspondientes a los meses posteriores.
El diálogo pendiente
La nueva comisión también se propuso recomponer el vínculo con la Municipalidad, deteriorado después de meses de enfrentamientos y declaraciones públicas. Comunicó su conformación y sus proyectos al Concejo, y manifestó su disposición a trabajar de manera conjunta.
Desde el Refugio adelantaron que continuarán solicitando audiencias con funcionarios municipales, incluido Avilés. Quieren explicar personalmente qué tareas mantienen, qué obstáculos enfrentan y cómo proyectan recuperar el alojamiento. Hasta ahora, esos intentos no se tradujeron en una reunión.
La discusión supera el subsidio. La institución recibe personas cuyas necesidades requieren respuestas más amplias que una cena o una cama. “Donde el Estado se va corriendo de los lugares, ahí estamos nosotros intentando cubrirlo”, sostuvo Gabutti. Los voluntarios pueden acompañar emergencias, pero carecen de los equipos profesionales y del presupuesto necesarios para resolver por sí solos situaciones sociales complejas.
El Estado municipal debe controlar los fondos públicos, pero también tiene responsabilidades en la asistencia a las personas más vulnerables. Entre ambas obligaciones debería existir espacio para una política de cooperación, especialmente cuando la organización continúa atendiendo a decenas de personas.
El Refugio no ha resuelto todos sus problemas. Abre menos días, perdió ingresos y todavía no puede alojar. Pero sus voluntarios eligieron mantenerlo abierto y preparan otro paso para noviembre. Frente a ese esfuerzo, el subsidio retenido y la ausencia de diálogo agregan obstáculos a una recuperación todavía frágil. Lo pendiente es saber si la Municipalidad contribuirá a construir una salida compartida.
Bingo solidario
El Club Solidario De Mano en Mano organiza un bingo a beneficio del Refugio Cura Brochero, que se realizará el viernes 30 de octubre, desde las 17, en Newen Residencia Activa, ubicada en Jorge Newbery 425, Villa Carlos Paz.
La iniciativa busca sumar recursos para acompañar la tarea solidaria de la institución y convoca a comercios, emprendedores y vecinos a colaborar con premios para los sorteos.
Se pueden donar productos, vouchers de descuento, servicios u otros obsequios. Quienes deseen contribuir pueden comunicarse al 3541-584810 o al 3451-638888 para coordinar el retiro de las donaciones.
Nota correspondiente a la edición n° 628 del periódico La Jornada, del 28 de octubre de 2026.



































