jueves, octubre 29, 2026
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Un bingo solidario para sostener al Refugio Cura Brochero y los merenderos de Villa Carlos Paz: “La gente los necesita”

El Club Solidario De Mano en Mano organiza una jornada a beneficio este viernes 30 de octubre, desde las 17, en la Residencia Activa Nehuén. La entrada será de tres alimentos no perecederos. Virginia Laje, referente de la organización, defendió la continuidad del Refugio en medio de su difícil situación y describió una realidad social cada vez más preocupante: “Ya hace bastante que viene pasando, que no va el niño a merendar, va la familia a comer directamente”.


El Club Solidario De Mano en Mano realizará este viernes 30 de octubre un bingo a beneficio del Refugio Nocturno y Hogar de Tránsito Cura Brochero y los merenderos de Villa Carlos Paz. La iniciativa busca reunir alimentos para organizaciones que sostienen una tarea cotidiana cada vez más necesaria, en un contexto de dificultades económicas y creciente demanda de asistencia.

La actividad comenzará a las 17 en Newen Residencia Activa, ubicada en Jorge Newbery 425, y tendrá una modalidad sencilla: para participar, cada persona deberá llevar al menos tres alimentos no perecederos. Los cartones para jugar estarán incluidos y habrá premios aportados por distintos colaboradores.

Pero detrás de la convocatoria hay una preocupación que excede largamente la organización de una tarde de juegos.

Virginia Laje, referente de De Mano en Mano, explicó durante una entrevista con VillaNos Radio que la iniciativa surgió para acompañar especialmente al Refugio Cura Brochero, que después de atravesar una profunda crisis institucional logró reorganizarse y mantener parte de sus actividades, aunque todavía no recuperó el servicio de alojamiento nocturno.

“Acá está entonces el colectivo De Mano en Mano para ayudarlos, para decir: acá están, no se fueron a ningún lado porque la gente los necesita”, expresó.

Para Laje, la continuidad de la institución responde a una necesidad social que sigue presente, independientemente de las dificultades que haya atravesado su funcionamiento.

“El refugio es necesario, mientras tanto no se arbitre otra medida”, sostuvo.

Una tarde de bingo para reunir alimentos

La convocatoria se realizará en Nehuén Residencia Activa, el establecimiento que anteriormente funcionaba como Pinar del Lago, en inmediaciones de Plaza Belgrano.

Laje explicó que De Mano en Mano procura no manejar dinero en sus actividades solidarias. Por eso, el aporte para participar será directamente en mercadería que pueda utilizarse en la preparación de comidas.

Entre los productos más necesarios mencionó fideos, aceite y tomate triturado, aunque también se recibirán arroz, leche, yerba, azúcar, té, galletitas y otros alimentos no perecederos.

“Pedimos tres alimentos mínimos por persona, porque están los cartones incluidos”, precisó.

La organización consiguió numerosos premios mediante donaciones y está prevista la posibilidad de que integrantes del Refugio realicen una rifa adicional para recaudar fondos destinados a la institución.

Laje destacó la respuesta que tuvo la convocatoria y advirtió que los cupos son limitados, por lo que recomendó tener en cuenta la disponibilidad de lugares.

Los alimentos reunidos serán destinados tanto al Refugio, que continúa preparando comidas y viandas, como a los merenderos que integran la red solidaria.

El Refugio y la decisión de no bajar los brazos

La actividad llega en un momento especialmente sensible para el Refugio Cura Brochero, una institución con 28 años de trabajo comunitario en Villa Carlos Paz.

Durante agosto, las dificultades económicas, los problemas operativos y el desgaste de quienes sostenían diariamente su funcionamiento pusieron en riesgo su continuidad.

La situación derivó en una reorganización de la asociación civil y en la renovación de sus autoridades. La nueva conducción, encabezada por Lucas Gabutti, decidió mantener la asistencia con un esquema más reducido y trabajar para recuperar progresivamente los servicios suspendidos.

Actualmente, el Refugio continúa ofreciendo alimentos, viandas, ropa, elementos de higiene y acompañamiento, aunque no está recibiendo personas para pasar la noche.

Laje valoró especialmente la decisión del nuevo equipo de asumir esa responsabilidad y recordó el esfuerzo realizado durante años por la conducción anterior.

“La desesperación de la comisión anterior porque no llegaba, gente mayor que tiene que estar luchando contra la burocracia en vez de estar sirviendo el plato de comida a los refugiados, fue muy fuerte”, sostuvo.

También celebró la incorporación de nuevos voluntarios. “Bendigo que hayan tomado la posta chicos más jóvenes”, expresó.

La referente solidaria fue crítica con la falta de acompañamiento institucional que, según su mirada, enfrentó el Refugio durante la crisis.

En la entrevista se abordó la retención del subsidio municipal correspondiente a septiembre, a partir de que la institución había suspendido el alojamiento nocturno.

“La medida de no colaborar con el refugio sí me parece un poco caprichosa”, cuestionó Laje.

Su planteo parte de una pregunta concreta: qué alternativa existe para las personas que necesitan los servicios de esa institución.

“Si la idea es cerrar por cerrar, bueno, no. Los que trabajamos desinteresadamente por el bienestar del otro no vemos que el otro vaya a estar mejor con esta medida”, afirmó.

Y reivindicó la decisión de los nuevos responsables de continuar a pesar de las dificultades: “Si ellos son tercos y quieren seguir, que los felicito porque es una terquedad hermosa”.

Una ayuda que puede cambiar el rumbo de una persona

Laje reconoció que el Refugio siempre tuvo limitaciones y que existen situaciones sociales, sanitarias y personales que exceden las posibilidades de una organización sostenida por voluntarios.

Algunos casos requieren intervenciones profesionales y un acompañamiento especializado que la institución no está en condiciones de garantizar por sí sola.

“Es voluntariado puro y a pulmón”, resumió.

Pero esa realidad no invalida, a su entender, la importancia de la asistencia que históricamente brindó a muchas otras personas.

Recordó situaciones de hombres y mujeres que quedaron en la calle después de perder su vivienda, quedarse sin empleo o atravesar dificultades familiares y económicas.

Para ellos, el Refugio podía ofrecer algo decisivo: un lugar donde pasar algunos días, descansar, bañarse y recibir una comida caliente mientras intentaban reorganizar su vida.

“Tenía una posibilidad de tener una mano, que es el refugio, para pasar ese tiempo, una semana, hasta que consiguiera trabajo, hasta que se acomodara, hasta que por lo menos tenía un lugar para bañarse, para dormir, para comer un plato calentito”, explicó.

Es precisamente esa capacidad de brindar una respuesta inmediata la que De Mano en Mano pretende ayudar a recuperar.

Una red donde las donaciones llegan a quien las necesita

El bingo también busca fortalecer el trabajo compartido que realizan distintas organizaciones comunitarias de Villa Carlos Paz.

De Mano en Mano funciona como una red solidaria en la que participan voluntarios, referentes barriales, el Refugio y varios merenderos. La comunicación permanente permite conocer las necesidades de cada espacio y distribuir los recursos disponibles.

“Acá lo que tiene de bueno la red es que lo que no usa uno, se lo pasa al otro que sí lo necesita, no es que quede tirado”, explicó Laje.

La coordinación se realiza principalmente mediante un grupo de WhatsApp. Si una organización recibe ropa, calzado, colchones o alimentos que no necesita en ese momento, puede ofrecerlos a otra que tenga una demanda concreta.

“Nada se desperdicia y todo queda dentro de la zona de Villa Carlos Paz”, destacó.

Esa articulación permite aprovechar mejor cada donación y sostener una forma de trabajo que no depende exclusivamente de la capacidad individual de cada institución.

“Ya no va el niño a merendar, va la familia a comer”

Uno de los pasajes más preocupantes de la entrevista apareció cuando Laje describió lo que está ocurriendo en los merenderos de Villa Carlos Paz.

Según explicó, cada vez son más las personas que necesitan asistencia alimentaria, pero los recursos disponibles no crecen al mismo ritmo.

“A pesar de haber más gente, tampoco hay más merenderos”, advirtió.

Entre las organizaciones que continúan trabajando mencionó a Panza Caliente, Solecitos Naranja, Mi Ángel de Luz, María Cabanillas y Frutos de Esperanza, espacios comunitarios que procuran sostener sus actividades mediante donaciones y el esfuerzo de sus voluntarios.

Laje recordó que muchos de ellos nunca contaron con aportes públicos regulares. “Ellos no se quejan que les sacaron el subsidio, porque nunca lo tuvieron”, expresó.

Pero la transformación más significativa no está solamente en la cantidad de personas que llegan, sino en quiénes necesitan ayuda.

Los merenderos dejaron de ser espacios a los que concurren exclusivamente los chicos y comenzaron a recibir familias enteras y personas mayores que necesitan garantizarse una comida.

“Ya hace bastante que viene pasando, que no va el niño a merendar, va la familia a comer directamente”, afirmó Laje.

Y agregó otra imagen de esa realidad: “Y va la abuela sola que quedó en su casita abandonada”.

La descripción muestra cómo se ha ampliado la función social de estas organizaciones. Lo que originalmente podía pensarse como un complemento alimentario para niños de determinados barrios se convirtió, en muchos casos, en una respuesta frente a necesidades que alcanzan a hogares completos.

Al mismo tiempo, los propios merenderos deben administrar la escasez.

Laje explicó que las familias conocen esas limitaciones y saben que la ayuda no siempre puede sostenerse con regularidad.

“La gente sabe que el merendero no está todos los días. Sabe que el merendero no tiene siempre la misma calidad de comida. Sabe que el merendero no siempre tiene la ropa que necesita, sino que trabaja y da cuando puede lo que puede”, describió.

Detrás de cada uno de esos espacios hay voluntarios que intentan responder a una necesidad creciente sin contar necesariamente con los recursos para hacerlo.

La solidaridad frente a una necesidad que no desaparece

El bingo de este viernes reunirá a vecinos alrededor de una actividad recreativa, pero su propósito principal es sostener esa red de asistencia.

Por un lado, acompañar al Refugio Cura Brochero en su esfuerzo por mantenerse en funcionamiento después de una crisis que puso en peligro casi tres décadas de trabajo.

Por otro, contribuir con los merenderos que siguen recibiendo a chicos, familias y adultos mayores, aun cuando las donaciones no siempre alcanzan para cubrir la demanda.

La convocatoria permitirá reunir alimentos y dar visibilidad a una tarea que se desarrolla cotidianamente, muchas veces lejos de la atención pública.

Para Virginia Laje, el esfuerzo de quienes decidieron continuar con el Refugio merece respaldo precisamente porque las personas que recurren a él siguen necesitando ayuda.

“Acá están, no se fueron a ningún lado porque la gente los necesita”, insistió.

El encuentro será este viernes 30 de octubre, desde las 17, en Newen Residencia Activa, Jorge Newbery 425, Villa Carlos Paz. La entrada consistirá en tres alimentos no perecederos por persona, con los cartones de bingo incluidos.

Una oportunidad para colaborar con organizaciones que, en medio de dificultades cada vez mayores, continúan ofreciendo algo elemental: una comida, un espacio de acompañamiento y una mano tendida cuando más hace falta.

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