Un AVE de Renfe embistió por detrás a un tren de Iryo que permanecía detenido en la vía. Más de 500 pasajeros viajaban en ambas formaciones. Hay decenas de heridos, varios de ellos en estado crítico, mientras los equipos de rescate buscan víctimas entre los vagones destrozados. Investigan una falla en la señalización y una posible orden equivocada desde el centro de control.
Una nueva tragedia ferroviaria conmociona a España. Al menos 64 personas murieron y decenas resultaron heridas este miércoles 28 de octubre, cuando dos trenes de alta velocidad chocaron en la provincia de Toledo, sobre la línea que conecta Madrid con Andalucía. El impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones, algunos de los cuales cayeron por un terraplén, y obligó a desplegar un amplio operativo de rescate.
El último balance fue comunicado por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, quien elevó a 64 la cantidad de fallecidos mientras continuaban las tareas de búsqueda entre los restos de las formaciones.
El mandatario regional también informó que había al menos 50 heridos graves y otros 15 en estado muy grave. Las autoridades sanitarias movilizaron recursos de distintas comunidades autónomas para atender a las víctimas.
El accidente ocurrió a las 8.54 de España (4.54 de Argentina), en el kilómetro 118 de la línea ferroviaria Madrid-Andalucía, entre las localidades de Mora, Orgaz y Urda, en Toledo.
Según confirmó el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), la colisión se produjo cuando un tren AVE de Renfe, que circulaba hacia Sevilla, alcanzó por detrás a una formación de la compañía Iryo que estaba detenida sobre la misma vía.
Entre ambos convoyes viajaban aproximadamente 540 pasajeros, según los primeros registros comunicados por las autoridades ferroviarias.
La violencia del choque provocó que varios coches descarrilaran y que al menos dos vagones del tren Iryo terminaran sobre un terraplén, lo que complicó el acceso de los rescatistas.
Un operativo de emergencia entre los vagones destrozados
El Gobierno de Castilla-La Mancha activó inicialmente el Plan Territorial de Emergencia (PLATECAM) a las 9.15 y, poco después, elevó la respuesta al nivel 2, ante la magnitud del accidente y la necesidad de incorporar recursos extraordinarios.
La decisión permitió solicitar la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que se sumó a los trabajos de los bomberos, la Guardia Civil, Protección Civil y los equipos sanitarios.
En la zona fueron desplegados tres helicópteros médicos, unidades de cuidados intensivos móviles y ambulancias destinadas al traslado de los heridos.
Los hospitales de Toledo y Alcázar de San Juan prepararon sus instalaciones para recibir a las víctimas, mientras la Comunidad de Madrid también puso a disposición recursos hospitalarios y equipos especializados.
Las tareas más complejas se concentraron en los vagones que sufrieron el impacto directo y quedaron deformados o desplazados fuera de las vías.
García-Page describió un panorama particularmente difícil para los equipos de emergencia y advirtió que todavía quedaban sectores de las formaciones a los que los rescatistas no habían conseguido acceder.
«Evidentemente, damos por hecho que van a aparecer más muertos porque no hemos podido alcanzar la profundidad de los vagones», expresó durante una entrevista con la Cadena SER.
En paralelo, vecinos de Urda y otras localidades cercanas colaboraron con la asistencia de los pasajeros que lograron salir de las formaciones.
El Ayuntamiento de Urda habilitó instalaciones municipales para recibir a los afectados y facilitar las tareas de identificación, atención sanitaria y traslado.
Los testimonios de los sobrevivientes
Los relatos de los pasajeros permiten reconstruir la violencia del impacto y los primeros minutos posteriores al accidente.
Miguel Ángel Pérez, que viajaba en uno de los últimos vagones del AVE, contó a la televisión pública española que el choque sorprendió a los pasajeros mientras algunos dormían y otros trabajaban.
«Ha sido un choque tremendo. El vagón ha volcado parcialmente. Hemos visto vagones al lado destrozados», relató.
El pasajero explicó que algunas personas sufrieron golpes contra los asientos y las bandejas, mientras otras debieron abandonar la formación a través de ventanas que habían sido abiertas o rotas.
Otro sobreviviente, Fernando Seco, señaló que antes de la colisión les habían informado que el tren permanecería detenido unos minutos por problemas de circulación.
Después de reanudar la marcha se produjo el impacto. Al descender, los pasajeros encontraron vagones destruidos y personas atrapadas entre los restos de las formaciones.
«Los primeros minutos han sido de shock, hemos visto a gente entre los hierros», describió.
Investigan una falla en la señalización y una posible orden equivocada
Las primeras investigaciones se concentran en el funcionamiento del sistema de seguridad ferroviaria y las instrucciones impartidas a los trenes antes del choque.
Según información recogida por RTVE y otros medios españoles de fuentes del Gobierno central, el sistema principal de señalización y protección LZB había sufrido una avería, por lo que la circulación pasó a realizarse mediante un mecanismo alternativo denominado Bloqueo de Señalización Lateral (BSL).
La incidencia habría obligado inicialmente a detener varios trenes que circulaban por ese sector de la línea.
Posteriormente, desde el centro de control de Adif en Atocha se habrían impartido instrucciones para reanudar la circulación. Sin embargo, el tren de Iryo no habría conseguido ponerse nuevamente en marcha y permaneció detenido.
La principal hipótesis examinada por los investigadores es que un operador pudo haber autorizado al AVE de Renfe a continuar sin advertir que la vía seguía ocupada.
Esa secuencia explicaría por qué ambos convoyes terminaron sobre el mismo tramo ferroviario, aunque todavía deben determinarse las comunicaciones efectivamente recibidas por los maquinistas, el estado de los sistemas de protección y la velocidad a la que circulaba el AVE.
Adif continuaba analizando sus registros y la secuencia completa de los acontecimientos, mientras especialistas ferroviarios reclamaban prudencia antes de establecer responsabilidades.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, se trasladó al centro de control para seguir la situación y coordinar la obtención de información sobre el accidente.
Suspendieron la circulación entre Madrid y Andalucía
El choque provocó la interrupción de los servicios ferroviarios de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, uno de los corredores más importantes de España.
Adif confirmó que los trenes afectados quedaron detenidos en estaciones del recorrido y que la circulación permanecía suspendida en el tramo comprometido, sin una previsión de reapertura.
Los servicios entre Madrid y Toledo y entre Málaga y Sevilla continuaban funcionando con normalidad.
Renfe e Iryo activaron sus protocolos de asistencia a las víctimas y sus familiares. También se habilitaron puntos de información en las estaciones de Madrid-Puerta de Atocha, Sevilla-Santa Justa, Córdoba-Julio Anguita y Málaga-María Zambrano.
Para las familias, Renfe dispuso la línea 900 10 10 20, mientras que Iryo habilitó el 900 001 403. El servicio de emergencias de Castilla-La Mancha también estableció el número 900 122 112.
La Guardia Civil puso en marcha procedimientos de identificación de víctimas y habilitó dependencias para que los familiares pudieran aportar información y muestras de ADN.
En Argentina, la Cancillería comenzó a recabar información a través de su representación diplomática en España para determinar si hay ciudadanos argentinos entre las víctimas.
Otra tragedia ferroviaria en menos de un año
El accidente de Toledo ocurre apenas nueve meses después de la tragedia ferroviaria de Adamuz, en la provincia de Córdoba, donde el 18 de enero pasado murieron 46 personas tras un choque que también involucró a formaciones de Renfe e Iryo.
Ambos siniestros se produjeron sobre el corredor de alta velocidad que comunica Madrid con Andalucía, aunque sus circunstancias son diferentes.
La magnitud del nuevo accidente llevó al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a suspender su agenda oficial para seguir las tareas de emergencia.
También cancelaron sus actividades de campaña los principales dirigentes políticos españoles, mientras el rey Felipe VI expresó su pesar y acompañamiento a las familias.
Con el operativo de rescate todavía desplegado, la prioridad de las autoridades se concentra en la búsqueda de víctimas, la atención de los heridos graves y la identificación de las personas fallecidas, mientras avanza la investigación sobre las circunstancias que permitieron la colisión de dos trenes que circulaban por la misma vía.




































