El referente del folklore independiente anunció que 2026 será su año de despedida, con nuevos lanzamientos, una gira solidaria y el cierre de una trayectoria marcada por la autogestión, la danza y el compromiso popular.
Luego de más de 30 años sobre los escenarios, el músico y referente del folklore independiente Emiliano Zerbini anuncia el cierre de un ciclo artístico. El 2026 será su año de despedida. Su trayectoria artística puede leerse como un verdadero canto a la vida, atravesado por un profundo compromiso humano y popular.
Figura fundamental de las peñas estudiantiles en las décadas del noventa y del 2000, hoy reconocido como uno de los principales impulsores de las danzas tradicionales argentinas dentro del folklore contemporáneo, Zerbini recorrió el país de punta a punta: desde los festivales más convocantes hasta los rincones más humildes y alejados, llevando siempre una propuesta artística atravesada por la identidad, la sensibilidad social y el compromiso humano.
“El motivo es sentir que se cumplió un ciclo personal y artístico. Como cualquier proceso, sentí que era el momento de dar el punto final”, expresó el artista.
Aquel “changuito guitarrero” que alcanzó la Consagración del Festival Nacional de Folklore de Cosquín en 2018 hoy dice adiós a los escenarios. En aquella recordada luna de enero, Zerbini abrió su presentación pidiendo que la Plaza Próspero Molina se convirtiera en una plaza del baile. No solo lo logró: la edición quedó marcada por un Atahualpa Yupanqui colmado de bailarines, reafirmando su vínculo profundo con la danza como expresión colectiva.
Entre sus reconocimientos también se destacan la Revelación del Festival de Doma y Folklore de Jesús María 2016, el premio a Mejor Serie Documental Web del Polo Audiovisual Córdoba por Danzas Vivas, y la mención como Artista Folklórico del Año en CIEyA, entre otros logros que consolidaron su recorrido artístico.
Con guitarra, bombo y bandoneón, Zerbini construyó un repertorio atravesado por la poesía del paisaje y la conciencia social. Cantó a los cerros, los cielos, los pajonales y los montes nativos, posicionándose también como una voz activa frente a problemáticas sociales y socioambientales que movilizaron la opinión pública cordobesa. “Serrano soy”, se definió siempre.
Las danzas tradicionales fueron, según él mismo reconoce, “la posta que me delegaron mis padres”. Su formación estuvo marcada por la ascendencia peruana limeña de su padre, Alfonso Rivera Flores, y por la influencia de su madre, Silvia Zerbini, destacada directora del Ballet Nacional. Desde niño, entre artistas y guitarras en La Rioja, comenzó un camino que nunca abandonó.
Uno de los rasgos más distintivos de su carrera fue haber sostenido una trayectoria desde la independencia y la autogestión.
“El desafío más importante fue conservar mi forma de trabajo y el concepto artístico como músico independiente. Uno de los mayores logros fue mantener mi eje y seguir vigente en la escena donde me sentí representado”, señala.
Como mensaje final, deja una reflexión dirigida a las nuevas generaciones de artistas:
“Crean en lo que hacen, pónganle corazón y garra. Amen cada cosa que hagan y que las decisiones no surjan de estrategias vacías”.
Dos producciones para despedirse
El 2026 marcará también sus últimos lanzamientos musicales.
El próximo 20 de marzo comenzará a estrenarse El Club de los Clásicos, una serie de sesiones en colaboración con otros músicos, donde revisitará obras fundamentales del folklore argentino.
Luego, el 3 de abril, llegará a plataformas digitales el primer single de La infancia de los pueblos, un proyecto inspirado en una frase de María Elena Walsh y pensado especialmente para públicos folkloristas, niños y niñas, ampliando el horizonte pedagógico y cultural de su obra.
Una gira solidaria de despedida
La despedida incluirá además una gira solidaria, construida de manera abierta y colectiva.
“Será una gira que se irá armando sobre la marcha, en diálogo con organizaciones sociales y ballets autogestivos que puedan convocarme de manera benéfica”, anticipa.
Bajo el nombre de “Gira Chalchalera”, a lo largo de 2026, el artista ofrecerá presentaciones gratuitas como gesto de agradecimiento y ofrenda hacia los espacios que acompañaron sus comienzos, abrazando así el espíritu comunitario que marcó toda su carrera.
El retiro de Emiliano Zerbini deja un espacio simbólico en las grillas del folklore argentino: un lugar que, más allá del talento musical, interpela a las nuevas generaciones a sostener el mismo compromiso artístico, humano y colectivo que definió su camino.




































