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El consumo no repunta: los supermercados acumulan ocho meses de caída y los mayoristas también retroceden

Las ventas reales bajaron 3,7% en supermercados y 3,6% en autoservicios mayoristas durante agosto, según el INDEC. Ambos canales también registraron pérdidas de empleo. La desaceleración de la inflación todavía no se traduce en una recuperación sostenida de las compras cotidianas.


La recuperación del consumo sigue sin aparecer en dos de los principales canales de abastecimiento de los hogares argentinos. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) muestran que las ventas de supermercados y autoservicios mayoristas volvieron a caer en agosto, tanto en comparación con el mismo mes de 2025 como respecto de julio.

El informe, difundido el jueves 22 de octubre, confirmó que las ventas reales de los supermercados disminuyeron 3,7% interanual, con lo que acumularon ocho meses consecutivos de resultados negativos. La medición desestacionalizada también registró una baja del 0,8% frente a julio, la tercera caída mensual consecutiva.

El retroceso no se limita a un mes particularmente desfavorable. Entre enero y agosto, las grandes cadenas vendieron un 2,8% menos que durante el mismo período del año pasado, una tendencia que refleja las dificultades persistentes para recuperar el volumen de operaciones.

La evolución fue similar en los autoservicios mayoristas, donde las ventas a precios constantes cayeron 3,6% interanual y 1,2% respecto del mes anterior. En los primeros ocho meses del año, este canal acumuló una contracción del 2,9%.

En este caso, agosto representó el séptimo mes consecutivo de caída interanual, después de la leve mejora del 1,3% registrada en enero.

Los números muestran que, aun con una inflación considerablemente más baja que la de años anteriores, la demanda de bienes de consumo cotidiano sigue sin encontrar una recuperación sostenida.

Más facturación, pero menos ventas reales

Uno de los aspectos centrales de los informes del INDEC es la diferencia entre el dinero que ingresa a los comercios y el volumen de productos comercializados.

Durante agosto, los supermercados facturaron 2,62 billones de pesos, un 24,2% más que un año atrás. Sin embargo, ese incremento nominal estuvo por debajo del aumento de los precios implícitos del sector, que alcanzó el 29%.

La consecuencia fue una disminución del 3,7% en las ventas medidas a precios constantes, es decir, descontando el efecto de la variación de precios.

En los mayoristas ocurrió algo parecido: la facturación nominal creció 23,7%, hasta los 395.434 millones de pesos, pero las ventas reales retrocedieron 3,6%.

La diferencia resulta importante para interpretar la situación comercial. Que los negocios facturen más pesos no significa necesariamente que estén vendiendo más productos. En un contexto inflacionario, los ingresos nominales pueden aumentar incluso cuando disminuye el volumen real de ventas.

Entre los rubros de supermercados, las mayores subas de facturación nominal correspondieron a carnes (38,5%), verdulería y frutería (32,6%) y artículos de limpieza y perfumería (25,6%). En cambio, bebidas (11,5%) y electrónicos y artículos para el hogar (13,8%) registraron incrementos menores.

Estas variaciones corresponden a montos facturados y no permiten determinar, por sí solas, si aumentaron o disminuyeron las cantidades vendidas de cada grupo de productos.

La caída también alcanza al empleo

Los relevamientos oficiales incorporan otro indicador de las dificultades que atraviesa la actividad comercial: la reducción de personal.

En agosto, los supermercados incluidos en la encuesta empleaban a 95.355 trabajadores, un 4,5% menos que un año antes.

En los autoservicios mayoristas, la dotación se ubicó en 12.863 empleados, con una caída interanual todavía mayor, del 6,8%.

Ambos registros reflejan una contracción del empleo en los establecimientos relevados, paralela al deterioro de las ventas.

Los shoppings mostraron una recuperación

A diferencia de los supermercados y mayoristas, los centros de compras registraron resultados positivos durante agosto.

Según el INDEC, las ventas reales en los shoppings aumentaron 3,7% interanual y 3,3% respecto de julio, en términos desestacionalizados.

Se trató del segundo mes consecutivo de crecimiento interanual, después de la mejora del 1,9% registrada en julio.

Sin embargo, el resultado todavía no alcanzó para revertir las pérdidas anteriores. Entre enero y agosto, los centros de compras acumularon una caída del 1,2% frente al mismo período de 2025.

El comportamiento dispar evidencia que la evolución de las ventas no es uniforme entre los distintos canales comerciales.

La debilidad del consumo también aparece en las pymes

Los datos del INDEC se suman a otros relevamientos que vienen describiendo un escenario de demanda limitada.

A comienzos de octubre, La Jornada Web informó sobre el último estudio de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que registró una mejora interanual de apenas 0,3% en las ventas minoristas pyme durante septiembre.

Aunque ese resultado fue levemente positivo, las operaciones retrocedieron 1,2% respecto de agosto y acumularon una caída del 2,1% en los primeros nueve meses del año.

CAME describió un comportamiento de los consumidores marcado por las compras de menor valor, la búsqueda de precios accesibles y la postergación de gastos de mayor importancia. También advirtió sobre las limitaciones de los ingresos disponibles y las dificultades para financiar consumos con tarjetas.

Los relevamientos no son directamente comparables: mientras el INDEC mide las operaciones de determinados canales comerciales, CAME analiza las ventas minoristas de pequeñas y medianas empresas. Además, los últimos datos corresponden a meses diferentes.

No obstante, ambos aportan señales de una recuperación todavía débil, especialmente en las compras vinculadas con las necesidades habituales de los hogares.

La desaceleración de la inflación, uno de los principales objetivos del programa económico nacional, no ha sido suficiente hasta ahora para impulsar una recuperación generalizada de las ventas en esos canales. Los precios siguen aumentando y la capacidad de compra depende también de la evolución de los ingresos, el empleo y las condiciones de financiamiento.

Los resultados de agosto dejan así un panorama de persistente fragilidad: ocho meses de caída interanual en supermercados, siete en mayoristas y una reducción del personal ocupado en ambos sectores, mientras los centros de compras muestran una mejora que todavía no alcanza para compensar las pérdidas acumuladas durante el año.

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