miércoles, octubre 28, 2026
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Flávio Bolsonaro huyó de Brasil pese a una prohibición judicial: cruzó por Argentina y viajó rumbo a Miami

El excandidato presidencial brasileño ingresó a Misiones junto a su esposa y sus dos hijas, según confirmó Migraciones. Desde Puerto Iguazú abordaron un avión privado que hizo escala en Ecuador y continuó hacia Estados Unidos. La Policía Federal brasileña había cancelado sus pasaportes por incumplir una orden del Supremo Tribunal Federal. Trump respaldó públicamente su ingreso.


El senador brasileño Flávio Bolsonaro abandonó Brasil pese a tener una prohibición judicial para salir del país y utilizó territorio argentino para viajar hacia Estados Unidos, apenas dos días después de perder las elecciones presidenciales frente a Luiz Inácio Lula da Silva. La Dirección Nacional de Migraciones confirmó este miércoles 28 de octubre que el excandidato ingresó por el paso fronterizo de Puerto Iguazú, acompañado por su familia, y posteriormente abordó un avión privado con destino a Ecuador.

La confirmación oficial puso fin a más de 24 horas de versiones contradictorias sobre el paradero del hijo del expresidente Jair Bolsonaro, mientras la Policía Federal brasileña intentaba localizarlo y verificar el cumplimiento de una resolución del juez Alexandre de Moraes, integrante del Supremo Tribunal Federal (STF).

El magistrado había ordenado el lunes la entrega de sus pasaportes y le prohibió abandonar Brasil en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero. Bolsonaro no cumplió el plazo establecido y la Policía Federal canceló sus documentos el martes, varias horas antes de que cruzara la frontera argentina.

Según informó Migraciones, Flávio Bolsonaro ingresó a la Argentina el martes 27 de octubre a las 22.50, a través del puente internacional Tancredo Neves, que conecta Foz do Iguaçu, en Brasil, con Puerto Iguazú, en Misiones.

Lo acompañaban su esposa, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro, y sus hijas Carolina y Luiza.

El organismo argentino precisó que los cuatro presentaron documentación habilitada para viajar y que no registraban impedimentos legales para ingresar al país. El procedimiento migratorio se desarrolló sin incidentes.

Un avión privado, una escala en Ecuador y destino a Miami

La permanencia de la familia Bolsonaro en territorio argentino fue breve.

A las 23.30 del martes, los cuatro integrantes del grupo abordaron un vuelo privado operado por la empresa argentina Baires Fly S.A., cuyo plan de vuelo consignaba como destino la ciudad de Guayaquil, en Ecuador.

La aeronave utilizada fue un Gulfstream G400, matrícula LV-JQW, que había llegado al aeropuerto internacional de Puerto Iguazú durante la noche del lunes y permaneció allí durante toda la jornada siguiente.

Según los registros de seguimiento aéreo, el avión despegó finalmente alrededor de las 0.22 del miércoles y aterrizó en Guayaquil, donde realizó una escala antes de continuar hacia Estados Unidos.

Desde Ecuador volvió a despegar durante la mañana con destino al aeropuerto ejecutivo de Opa-locka, en Miami, donde tenía previsto aterrizar alrededor de las 10.40, hora argentina.

El recorrido evitó el espacio aéreo brasileño. Desde Puerto Iguazú, la aeronave atravesó sectores de Paraguay, Bolivia y Perú antes de llegar a Ecuador, desde donde continuó hacia la costa estadounidense.

Aunque los sistemas de seguimiento confirmaron la ruta y el vuelo hacia Miami, durante las primeras horas de este miércoles todavía no se había corroborado oficialmente el aterrizaje de Bolsonaro en territorio estadounidense.

La salida quedó confirmada después de una jornada en la que distintos allegados al senador habían asegurado que ya se encontraba en Estados Unidos. Incluso algunos dirigentes afirmaron que se había reunido con su hermano Eduardo Bolsonaro, residente en ese país.

Sin embargo, los registros migratorios argentinos demostraron que Flávio todavía permanecía en Brasil cuando comenzaron a circular aquellas versiones.

La orden judicial que Bolsonaro desobedeció

La salida del senador representa un desafío directo a una medida dispuesta por el Supremo Tribunal Federal brasileño.

El lunes 26 de octubre, el juez Alexandre de Moraes ordenó que Flávio Bolsonaro entregara sus pasaportes, tanto el común como el diplomático, y estableció una prohibición de abandonar Brasil.

La decisión respondió a una solicitud de la Policía Federal, que había advertido sobre un posible riesgo de fuga en el marco de una investigación judicial por presuntas maniobras de lavado de dinero.

El expediente examina operaciones financieras vinculadas con el abogado Willer Tomaz, cercano al senador, y posibles irregularidades relacionadas con plataformas de apuestas.

Bolsonaro rechazó las acusaciones y cuestionó públicamente la medida judicial.

El lunes, después de recibir la notificación, difundió un video en sus redes sociales en el que negó tener intenciones de abandonar el país. Aseguró que entregaría los documentos y permanecería en Brasil para organizar la oposición al nuevo mandato de Lula.

«Nunca pensé en salir del país», afirmó en aquella oportunidad.

Sin embargo, el plazo venció el martes a las 11 sin que los pasaportes fueran entregados.

La Policía Federal procedió entonces a cancelar ambos documentos y comunicó el incumplimiento al despacho de Moraes.

Horas después, el senador cruzó la frontera hacia la Argentina y emprendió su viaje hacia Estados Unidos.

La situación abrió un nuevo frente judicial. Los diputados del Partido de los Trabajadores Lindbergh Farias y Rogério Correia, junto con la diputada electa Ana Elisa Santos, solicitaron al STF que disponga la prisión preventiva del excandidato.

También reclamaron que, en caso de emitirse una orden de detención, se solicite una alerta roja de Interpol para facilitar su localización internacional.

El pedido incluye medidas de cooperación con Argentina para obtener registros migratorios, identificar a los pasajeros y determinar quién contrató el avión privado utilizado para el traslado.

Además de la investigación vinculada con Willer Tomaz, Bolsonaro enfrenta otro expediente sobre el financiamiento de Dark Horse, una película dedicada a la trayectoria política de su padre, Jair Bolsonaro.

Trump respaldó su ingreso a Estados Unidos

El destino elegido por Bolsonaro cuenta con el respaldo explícito del presidente estadounidense Donald Trump, quien este miércoles manifestó que no tendría inconvenientes en recibir al excandidato brasileño y a su familia.

Consultado por periodistas sobre la posibilidad de autorizar su ingreso, Trump respondió que le parecía bien y expresó simpatía por el dirigente.

El mandatario también cuestionó el desarrollo de las elecciones brasileñas, a las que calificó como «muy extrañas», aunque aseguró que no había intervenido en la disputa electoral.

Horas antes, un alto funcionario del Departamento de Estado estadounidense había confirmado a CNN y Reuters que Washington concedería visas de ingreso a Flávio Bolsonaro, su esposa y sus dos hijas.

El respaldo estadounidense incorpora un nuevo elemento de tensión a la relación diplomática entre Washington y Brasilia, atravesada durante la campaña electoral por las diferencias entre Trump y Lula.

La salida de Flávio también fue cuestionada por dirigentes brasileños que consideran que el viaje representa un intento de evitar la actuación de la Justicia.

Lula calificó la fuga como un «acto vergonzoso»

El presidente reelecto Luiz Inácio Lula da Silva se refirió a la situación durante la noche del martes, cuando recibió a simpatizantes en el Palacio de la Alvorada con motivo de su cumpleaños número 81.

Lula calificó la salida de su adversario electoral como un «acto vergonzoso» y sostuvo que debería haber cumplido la resolución judicial.

«Ese acto de salir de Brasil es vergonzoso. Debería haber entregado el pasaporte», expresó el mandatario, quien recordó que él mismo había acatado órdenes judiciales durante los procesos que enfrentó años atrás.

El presidente también cuestionó que Bolsonaro hubiera abandonado el país poco después de perder las elecciones y mientras permanecían abiertas investigaciones sobre sus actividades financieras.

Su propio partido reconoció la victoria electoral de Lula

La fuga se produjo en un contexto de creciente aislamiento político para Flávio Bolsonaro, cuyo partido ya había tomado distancia de su rechazo inicial al resultado electoral.

El lunes por la noche, el presidente del Partido Liberal (PL), Valdemar Costa Neto, reconoció oficialmente la victoria de Lula, proclamada por el Tribunal Superior Electoral.

«Reconocemos el resultado presidencial proclamado por el Tribunal Superior Electoral, pero entendemos que los cuestionamientos planteados necesitan ser debidamente esclarecidos», expresó el dirigente.

El pronunciamiento contrastó con la posición que había asumido Flávio el domingo, cuando cuestionó la legalidad de los comicios y anunció que buscaría anular la votación.

Lula obtuvo el 51,79% de los votos válidos, frente al 48,21% de Bolsonaro, con una diferencia superior a 4,4 millones de sufragios.

Aunque el Partido Liberal mantuvo objeciones sobre determinadas decisiones adoptadas durante la campaña, aceptó el triunfo del mandatario y planteó que las controversias debían resolverse a través de los mecanismos institucionales.

El propio Flávio también había modificado su estrategia, dejando de impulsar la anulación de la votación para concentrarse en denuncias por presunto abuso de poder político y económico.

Su salida hacia Estados Unidos altera ahora ese escenario y coloca en primer plano las consecuencias judiciales de haber desobedecido una orden del Supremo Tribunal Federal.

El episodio también tuvo repercusiones en Argentina. La diputada nacional Marcela Pagano anunció una denuncia penal ante la Justicia Federal de Puerto Iguazú y solicitó preservar las cámaras de seguridad del paso fronterizo y del aeropuerto, los planes de vuelo, las listas de pasajeros y la documentación de contratación de la aeronave.

Mientras avanzan esas actuaciones, la confirmación de Migraciones permitió reconstruir el recorrido del senador y su familia desde Brasil hasta Ecuador. El tramo final de su viaje tiene como destino Miami, donde el gobierno de Trump manifestó su disposición a recibirlo.

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