Junto a Ariel Ocampo, con quien realizó la intervención artística del puente de ingreso a Villa Carlos Paz, trabaja en una obra de 198 metros cuadrados en el distribuidor El Tropezón. El mural combinará la figura del Pontífice con las sierras, el Cura Brochero y otros símbolos de la identidad cordobesa.
La artista de Villa Carlos Paz, Jael Airasca, vuelve a ser protagonista de una intervención artística de gran escala. Esta vez, junto a Ariel Ocampo, está a cargo de un mural de 198 metros cuadrados dedicado al papa León XIV, que se realiza en el distribuidor El Tropezón de Córdoba capital, como parte de los preparativos para recibir al Pontífice el próximo 10 de noviembre.
La obra se desarrolla sobre una de las paredes del viaducto ubicado en el cruce de avenida Colón y Circunvalación, en el marco del programa de recuperación y embellecimiento de espacios viales que lleva adelante la empresa provincial Caminos de las Sierras.
Para Airasca, el proyecto representa un nuevo desafío dentro de una trayectoria que incluye numerosas intervenciones en espacios públicos, varias de ellas realizadas junto a Ocampo.
Una de las más cercanas para los vecinos de Villa Carlos Paz es el gran mural del puente que conecta la autopista Córdoba–Carlos Paz con la avenida San Martín, en el principal acceso a la ciudad.
Aquella intervención, iniciada en febrero de este año, abarcó más de 3.100 metros cuadrados de muros, vigas y laterales de la estructura vial. Con una propuesta de formas orgánicas, florales y vegetales, los artistas transformaron el puente mediante una composición de colores intensos inspirada en el paisaje serrano.
Ahora, el trabajo conjunto los encuentra frente a una propuesta de características diferentes, en la que el arte urbano se vincula con la visita de una de las figuras religiosas más importantes del mundo.
Un homenaje con identidad cordobesa
El mural tendrá como figura central a León XIV, representado en actitud de saludo, con una composición que integra elementos religiosos y referencias al territorio cordobés.
En primer plano aparecerá el poncho que Córdoba tiene previsto regalarle al Papa, inspirado en un tejido del artesano Erick Rojas. La prenda se incorpora a la imagen como símbolo de bienvenida y de encuentro con la comunidad.
Detrás del Pontífice, sobre un paisaje de sierras al atardecer, estará representado el Cura Brochero, montado en su mula. Su presencia recupera la figura del sacerdote que recorrió los caminos serranos y desarrolló una extensa tarea religiosa y social entre las comunidades del interior provincial.
La composición busca reunir así la visita papal con la historia, el paisaje y las tradiciones de Córdoba, a través de una imagen concebida para permanecer en uno de los principales accesos a la capital.
Dos artistas, una misma obra
Airasca y Ocampo tienen una extensa experiencia compartida en la realización de murales de grandes dimensiones. Habitualmente, para trabajar sobre superficies extensas, distribuyen los sectores de intervención y luego integran las distintas partes en una composición común.
En esta oportunidad eligieron una modalidad diferente: ambos artistas trabajarán sobre toda la superficie, entrelazando sus intervenciones y pinceladas en lugar de dividir el muro en sectores individuales.
El trabajo, iniciado esta semana, tiene un plazo de ejecución de pocos días para que la pintura esté terminada antes de la llegada del Pontífice.
La realización del mural se suma a las intervenciones que Caminos de las Sierras viene impulsando en puentes y distribuidores de la red vial provincial, un programa en el que Airasca y Ocampo ya dejaron su impronta.
Para la artista carlospacense, la nueva obra representa otra oportunidad de llevar su trabajo a un espacio público de gran visibilidad, esta vez con una composición que quedará asociada a la histórica visita de León XIV a Córdoba.


































