Murió Héctor Alterio, leyenda del cine y el teatro argentino

El actor Héctor Alterio, una de las figuras más emblemáticas del cine y el teatro argentino, murió este sábado en Madrid, a los 96 años. Exiliado en España desde 1975 por amenazas de la Triple A, dejó una extensa trayectoria en ambos países, con trabajos inolvidables en películas como “La Patagonia rebelde”, “La historia oficial” y “El hijo de la novia”, y fue reconocido con el Goya de Honor y la distinción argentina de Personalidad Emérita de la Cultura.


El anuncio de la muerte de Héctor Alterio fue confirmado por la productora de su último espectáculo teatral, que informó que el actor falleció este 13 de diciembre en Madrid, a los 96 años, tras una vida “larga y plena dedicada a su familia y al arte”. Medios españoles y argentinos destacaron que se trató de uno de los intérpretes más importantes de su generación, tanto en la escena argentina como en la española.

Nacido en Buenos Aires el 21 de septiembre de 1929, hijo de inmigrantes italianos, Alterio debutó en teatro en 1948 con “Prohibido suicidarse en primavera” y, pocos años después, fundó la compañía Nuevo Teatro, que renovó la escena argentina de los años 60. Desde allí construyó una carrera que abarcó más de 150 películas, alrededor de 50 obras de teatro y numerosas series de televisión.

En el cine argentino dejó huella en títulos fundamentales como “La Patagonia rebelde” (1974), “Camila” (1984), “La historia oficial” (1985) —la primera película argentina en ganar el Óscar a mejor filme extranjero— y “El hijo de la novia” (2001), todas producciones que lo consolidaron como un símbolo de la actuación dramática en el país. También participó de “La tregua”, “Caballos salvajes”, “Plata quemada” y “Kamchatka”, entre muchas otras.

En 1975, mientras se encontraba trabajando en España, recibió amenazas de muerte de la Triple A, lo que lo llevó a decidir el exilio y radicarse definitivamente en Madrid junto a su esposa Ángela Bacaicoa y sus hijos Ernesto y Malena, que también se convertirían en reconocidos actores. Desde entonces construyó una segunda carrera en el cine y el teatro español, con actuaciones destacadas en “A un dios desconocido”, “El crimen de Cuenca”, “El nido”, “Yo, Claudio” y otras producciones que le valieron premios en el Festival de San Sebastián y el reconocimiento de la crítica.

Su trayectoria fue reconocida en múltiples oportunidades: en 2004 recibió el Goya de Honor a la trayectoria, en 2008 el Cóndor de Plata honorífico y, ya en democracia, el Ministerio de Cultura de la Nación lo distinguió como Personalidad Emérita de la Cultura, subrayando su aporte al teatro, el cine y la televisión de la Argentina y su papel como referencia internacional de la actuación argentina.

En los últimos años, pese a su edad, Alterio continuó vinculado a los escenarios con espectáculos como “Una pequeña historia”, un monólogo en el que mezclaba textos, tangos y recuerdos personales. En entrevistas recientes, ya con 95 años, definía su oficio como una forma de “entretener a los demás” y de buscar verdad en escena, y se mostraba agradecido por una vida entera dedicada al arte, el trabajo y la familia.

La noticia de su muerte provoca hoy un fuerte impacto en el ambiente cultural argentino y español. Más allá de sus premios, su figura queda asociada para siempre a algunas de las imágenes más potentes del cine nacional y a una forma de actuación comprometida con la historia, la memoria y las emociones del público.

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