El Parlamento Europeo decidió este miércoles enviar el acuerdo comercial Mercosur–Unión Europea al Tribunal de Justicia de la UE, lo que paraliza su ratificación por entre 18 y 24 meses. La votación, muy ajustada, supone un fuerte revés político para la Comisión Europea y deja el pacto en un limbo jurídico, aunque no implica por ahora la caída definitiva del acuerdo.
El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, firmado hace apenas unos días tras más de 25 años de negociaciones, quedó virtualmente en suspenso este miércoles luego de que el Parlamento Europeo aprobara una moción para consultar al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la compatibilidad legal del tratado.
La resolución se aprobó por 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones, una diferencia mínima de 10 votos que refleja la profunda división interna en la Eurocámara. Hasta que el TJUE emita su dictamen —un proceso que puede demorar entre 18 y 24 meses— el Parlamento no avanzará con el trámite de consentimiento necesario para que el acuerdo entre en vigor.
En términos prácticos, la decisión bloquea temporalmente la entrada en vigencia del mayor acuerdo comercial jamás firmado por la UE, que abarca a más de 700 millones de personas en Europa y en los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).
De la firma en Asunción al freno en Estrasburgo
El revés llega apenas días después de la firma formal del acuerdo en Asunción, el sábado 17 de enero, en una ceremonia que reunió a los líderes del Mercosur y a las máximas autoridades de la Unión Europea, entre ellos la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
Previamente, el Consejo de la UE había autorizado el 9 de enero la firma del Acuerdo de Asociación (EMPA) y del Acuerdo Comercial Interino (iTA), presentándolo como un “paso histórico” en la relación birregional y como la creación de la mayor zona de libre comercio del planeta.
La votación en el Parlamento, sin embargo, introduce ahora un paréntesis prolongado. Hasta que el TJUE no se pronuncie sobre la base jurídica del pacto y sobre ciertos mecanismos internos, la Eurocámara no decidirá si da o no su aprobación política al texto.
Qué objetan los eurodiputados críticos
El corazón del cuestionamiento pasa por dos puntos:
- La base legal escogida para el acuerdo, que permitiría aplicar gran parte del capítulo comercial sin ratificación por todos los parlamentos nacionales.
- La llamada “cláusula de reequilibrio”, que habilitaría a los países del Mercosur a reintroducir aranceles u otras medidas si consideran que nuevas normas ambientales o sanitarias europeas afectan de manera desproporcionada sus exportaciones.
Varios eurodiputados —sobre todo de Francia, Polonia, bancadas verdes y sectores de extrema derecha— sostienen que esa combinación podría limitar la autonomía regulatoria de la UE en materia de ambiente, salud y protección del consumidor, o al menos someterla a constantes presiones y litigios comerciales.
En paralelo, organizaciones de agricultores europeos presionaron con fuerza en los últimos días, advirtiendo que el ingreso de carne, granos y otros productos del Mercosur, con costos de producción más bajos, pondría en riesgo a sectores sensibles de la agricultura comunitaria. Las protestas con tractores frente al Parlamento en Estrasburgo acompañaron la sesión en la que se votó el envío del acuerdo al TJUE.
Un golpe para Bruselas y alivio para los críticos del acuerdo
La decisión supone un duro golpe político para la Comisión Europea, que había presentado el acuerdo como pieza central de su estrategia comercial y geopolítica hacia América Latina, en un contexto de fuerte competencia con China y de tensiones comerciales con Estados Unidos. Voceros de la Comisión insistieron en que, a su juicio, las dudas planteadas ya estaban contempladas y defendieron la solidez legal del texto.
Del otro lado, el gobierno de Francia celebró abiertamente el resultado y lo calificó como “coherente” con su posición de rechazo al acuerdo. Asociaciones de productores agropecuarios en distintos países europeos también saludaron la paralización como una victoria, al menos parcial, contra un pacto que consideran perjudicial para sus intereses.
Qué implica para el Mercosur y para Argentina
Para los países del Mercosur, el movimiento de la Eurocámara abre un escenario de incertidumbre después de haber alcanzado, al fin, la firma formal del tratado. Gobiernos y sectores exportadores veían en el acuerdo una vía para ampliar el acceso al mercado europeo, con reducción o eliminación gradual de más del 90% de los aranceles.
En el caso de Argentina, la decisión europea deja en pausa las expectativas oficiales de utilizar el tratado como señal de apertura económica y de atracción de inversiones, al menos en el corto y mediano plazo. El acuerdo igualmente deberá ser sometido a debate y ratificación en el Congreso argentino, pero ese proceso quedará condicionado por la evolución del trámite en la UE.
Aunque jurídicamente el tratado no está caído, la combinación de un plazo de hasta dos años para el dictamen del TJUE, la resistencia de varios Estados miembros y el clima de movilización social en Europa hacen que su futuro sea, por ahora, abiertamente incierto.
La Comisión Europea mantiene la posibilidad teórica de intentar una aplicación provisional de partes del acuerdo, pero cualquier avance en esa dirección podría agravar el choque institucional con el Parlamento y tensar aún más el escenario político interno en la Unión.







































