Carlos Paz Unido rechazó el tratamiento sobre tablas de dos proyectos presentados por Pía Felpeto. Uno pedía información por vehículos municipales de gran porte depositados desde hace meses en un predio colindante al IPEM 190; el otro, por la obra de la cisterna de agua potable de barrio El Fantasio, demorada más de tres años y cuestionada por pérdidas tras su inauguración.
El bloque de Carlos Paz Unido volvió a cerrar la puerta, en silencio y sin brindar explicaciones en el recinto, a dos pedidos de informes presentados por la concejala Pía Felpeto (Juntos por Carlos Paz) vinculados al uso, control y resguardo de recursos públicos municipales.
La decisión se tomó en la sesión del jueves pasado del Concejo de Representantes, cuando la edila pidió el tratamiento sobre tablas de dos proyectos: uno referido a la obra de la cisterna de agua potable de barrio El Fantasio y otro sobre la situación de camiones municipales depositados desde hace meses en un predio colindante al IPEM 190.
En ambos casos, el oficialismo no dio argumentos, no respondió las preguntas planteadas y rechazó habilitar el debate inmediato. Los expedientes fueron girados a comisión.
Camiones municipales en un predio sin resguardo visible
El primer planteo de Felpeto apuntó a la presencia de vehículos municipales de gran porte en un terreno lindante al establecimiento educativo. Según explicó, la inquietud surgió a partir de reuniones con vecinos del sector.
“Hemos mantenido reuniones con vecinos de la zona del IPEM 190 y nos han manifestado su preocupación por la presencia de varios camiones municipales depositados o abandonados o no sabemos muy bien en un terreno colindante al establecimiento educativo desde hace varios meses”, señaló.
La concejala afirmó que pudo constatar que se trata de unidades pertenecientes al municipio, identificadas como tales, pero estacionadas a la intemperie y sin medidas visibles de seguridad.
“Estacionados a la intemperie, sin cámaras de seguridad, sin cerco perimetral, sin custodia, sin ningún elemento visible que garantice su resguardo”, describió.
Para Felpeto, el punto central es el cuidado del patrimonio municipal. “Estamos hablando de bienes públicos de altísimo valor económico, bienes adquiridos con dinero de los vecinos”, remarcó.
El pedido buscaba conocer por qué los camiones se encuentran allí, quién tomó la decisión de dejarlos en ese lugar, cuáles son las razones que justifican su permanencia y si se labraron actas de constatación sobre el estado de cada unidad.
La edil advirtió que esa documentación resulta clave ante cualquier faltante o daño. Mencionó, como ejemplo, una cubierta, un espejo o una batería, y planteó que debería existir un registro que permita saber en qué condiciones fue dejado cada vehículo.
¿Predio municipal o terreno privado?
Otro de los interrogantes apunta a la titularidad del terreno. Felpeto señaló que no está claro si el predio donde se encuentran los camiones pertenece al municipio o a un particular.
“No tenemos claro si el terreno donde se encuentran los mismos pertenece al municipio o a algún particular”, dijo.
Según planteó, la información catastral disponible indicaría que podría tratarse de una propiedad privada. Por eso, el proyecto pedía saber si existe contrato, comodato o algún tipo de convenio que respalde la ocupación.
La moción para tratar el pedido sobre tablas obtuvo cuatro votos afirmativos (Felpeto, Daniel Ribetti, Fernando Revello y Carlos Quaranta), insuficientes para habilitar el debate inmediato. El oficialismo no explicó su postura y el expediente fue enviado a comisión.
La cisterna de El Fantasio, otra vez bajo la lupa
El segundo pedido estuvo referido a la obra de la cisterna de agua potable de barrio El Fantasio, adjudicada en 2022 por $87.477.003 y con un plazo original de ejecución de 180 días, pero que terminó demorando más de tres años y medio.
Felpeto intentó mostrar en el recinto un video sobre pérdidas de agua en la estructura, pero la Presidencia del cuerpo le indicó que no estaba previsto exhibir ese tipo de material durante la alocución y que podía incorporarlo a la carpeta pública.
“Lo que yo quería mostrarles debería generar preocupación en cualquier vecino de Carlos Paz”, sostuvo.
Según describió, se trataba de un tanque recientemente inaugurado con pérdidas visibles. “Pierde, parecen cataratas literalmente”, graficó.
Para la concejala, no se trata de una falla menor ni de un episodio aislado. “No estamos hablando de una pérdida de agua. Estamos hablando del resultado final de una obra que se convirtió en un símbolo de cómo se administran los recursos públicos en nuestra ciudad”, planteó.
Más de mil días y costos en aumento
En su exposición, Felpeto repasó que la obra tenía un plazo original de seis meses, pero se extendió durante más de 1.000 días. “Más de seis veces el plazo originalmente establecido”, remarcó.
También cuestionó el incremento de costos. Según el planteo previo de la concejala, la obra terminó con un costo superior a los $253 millones en valores históricos y, actualizado, ese monto ascendería a más de $1.400 millones.
En el recinto, repasó sucesivas actualizaciones y la incorporación de una segunda empresa para trabajos adicionales. El contrato original fue de $87 millones, al que se sumaron una actualización superior a $23 millones, otra superior a $123 millones y trabajos adicionales por casi $20 millones.
“Mientras las explicaciones cambiaban, los costos crecían”, sostuvo.
“¿Dónde estuvo el control?”
Felpeto apuntó directamente a la falta de control municipal durante la ejecución de la obra. “¿Dónde estuvo el control durante todos estos años?”, preguntó.
Luego extendió el planteo a cada instancia del proceso: certificados de avance, desembolsos, supervisión técnica, ampliaciones y recepción final.
Para la edila, la responsabilidad no se agota en la empresa ejecutora. “Cuando una empresa ejecuta una obra defectuosa, la responsabilidad es de quien la realiza. Pero cuando una obra pública acumula demoras, ampliaciones, actualizaciones millonarias y termina exhibiendo problemas apenas inaugurada, la responsabilidad también alcanza a quienes tenían la obligación de controlar”, afirmó.
La concejala vinculó el caso con una crítica más amplia al modo de gestión del oficialismo. “Hoy no estamos discutiendo solamente una cisterna, estamos discutiendo un modelo de gestión”, sostuvo.
Ese modelo, según describió, naturaliza plazos que se incumplen, costos que se disparan, pedidos de informes rechazados y respuestas que solo aparecen cuando los problemas se vuelven inocultables.
Filtraciones y vecinos afectados
Felpeto también señaló que un vecino lindante al tanque habría sido afectado por las filtraciones. Según relató, tras la inauguración del 22 de mayo, la persona se encontró de madrugada con agua que ingresaba a su patio desde la obra.
“Eran cascadas de agua de una obra recién inaugurada que se filtran por su patio”, describió.
El pedido de tratamiento sobre tablas de este segundo proyecto obtuvo cinco votos afirmativos (Felpeto, Daniel Ribetti, Noe García Roñoni, Fernando Revello y Carlos Quaranta), tampoco suficientes para habilitar el debate. Nuevamente, el oficialismo no brindó explicaciones y envió el expediente a comisión.
Dos rechazos, ningún argumento
Con los dos rechazos, Carlos Paz Unido evitó que el Concejo discutiera en la sesión dos pedidos de informes sobre temas sensibles: el estado y resguardo de bienes municipales, y una obra pública demorada, actualizada en sus costos y cuestionada por fallas tras su inauguración.
Felpeto resumió el sentido de ambos planteos en una misma línea: la necesidad de conocer cómo se administran los recursos públicos.
Sobre los camiones, advirtió que no pedir explicaciones sería naturalizar que los bienes públicos pueden ser tratados “como si no tuvieran dueño”. Y remarcó que sí lo tienen: “Son los vecinos de Villa Carlos Paz”.
Sobre la cisterna, insistió en que administrar recursos públicos exige previsión, responsabilidad, transparencia y respeto por quienes sostienen el Estado con sus impuestos.
El oficialismo, sin embargo, volvió a optar por el silencio. No hubo respuesta sobre los camiones, ni sobre el predio, ni sobre las actas de resguardo. Tampoco sobre los plazos, los costos, los controles o las filtraciones de la cisterna de El Fantasio.
Los dos expedientes quedaron en comisión. Las preguntas, por ahora, también.
































