Por Valeria Flesia
Durante la última Feria del Libro de Carlos Paz, la 2015, Aldo Parfeniuk hizo un llamado a los escritores de la ciudad a “cuidarse de participar en aquello en lo que intervinieran fondos municipales” porque, según sus dichos, “no se sabe lo que la dirección de Cultura hace con ellos, de dónde los saca y cómo los dispone”.
Dicha acusación es el resultado de una vivencia personal del investigador y escritor en relación con el Fondo Editorial de Villa Carlos Paz: “En el año 2013 fui convocado para actuar como jurado en la selección de obras para publicación del Fondo Editorial y fuimos muy maltratados. Según la Ordenanza 4955 y el Decreto Reglamentario nº 658 del Ejecutivo, los jurados debemos ser remunerados. No solamente que nunca se abonaron mis servicios sino que no fuimos invitados al otorgamiento de los premios, que recién sucedió en el 2015 y, además, no se hace mención en los libros que la publicación es el premio de tal instancia con lo cual también se está en contra de la ordenanza”.
Parfeniuk afirma que, antes de hacer pública esta situación, ha presentado notas al Ejecutivo, a la secretaría General de la cual depende la dirección de Cultura, al presidente del Concejo de Representantes y jamás recibió ninguna respuesta ni aclaración.
El Fondo Editorial de Villa Carlos Paz nació en 1997, esa es la fecha de la primera ordenanza que luego fue modificada, aggiornándose a los tiempos. Aquella primera redacción que justificaba su nacimiento indicaba: “Dada la inexistencia a nivel municipal de una ordenanza que reglamente el necesario apoyo que requieren aquellos escritores y ciudadanos en general que se interesen por la problemática de la ciudad de Villa Carlos Paz y que desee expresar sus ideas a través de la publicación de una obra literaria que pueda contribuir al enriquecimiento cultural de la ciudad como tal”.
Durante 2013 se hizo la última convocatoria del Fondo Editorial en su modalidad ‘Publicación’. El llamado debió extenderse y terminó de consolidarse a principios del 2014.
En su última revisión a través del Decreto Reglamentario nº 658 que lleva la firma del intendente, el Fondo Editorial se compone para la selección de las obras de dos modalidades y cita textualmente:
Modalidad Publicación: La Dirección de Educación y Acción Cultural, o en su caso el área que determine el Departamento Ejecutivo, invitará a participar del Fondo Editorial, el primer semestre de cada año, disponiendo la diversificación de géneros de producción literaria. La convocatoria se publicará en distintos medios de difusión locales.
Modalidad Adquisición: La Dirección de Educación y Acción Cultural, o en su caso el área que se determine, invitará a participar de esta modalidad del Fondo Editorial, el segundo semestre de cada año. La convocatoria se publicará en distintos medios de difusión locales.
Como puede leerse, es muy específico el llamado en cuanto a las épocas del año en que debe hacerse cada cosa y, de acuerdo a la interpretación que surge de los usos y costumbres con que se cumplió esta y otras ordenanzas, la convocatoria debe ser consecutiva, es decir, año tras año. Sin embargo, durante 2014 y lo que va del 2015 aún no se ha convocado, en este último caso, aún quedan algunos meses del segundo semestre para la Modalidad Adquisición.
Durante 2013, la convocatoria estuvo signada por los festejos del Centenario que motivaron innumerables movimientos culturales. Durante ese año, el municipio realizó un esfuerzo extraordinario con la adquisición de varios libros que se reeditaron o editaron y que tenían relación con diversos géneros dedicados a la histórica fecha. El centro vecinal Villa Independencia, por ejemplo, recibió un subsidio extraordinario de 27 mil pesos que se dedicó, entre otras cosas a la publicación de 500 libros de la obra “Villa Independencia”, una exhaustiva investigación de la pintoresca zona realizada por el grupo Huellas de la Historia.
Si el movimiento se demuestra andando…
A mediados del 2014 se inauguró con gran algarabía la Biblioteca del Autor Local. Dicha institución se sumaba al programa Cultura Viva y, según Daniel Grana, director de Cultura municipal aún en el cargo, al describir el espacio: “Esto significa que los autores locales, los que ya han publicado y los que estén por publicar en el futuro, sean niños, jóvenes o adultos tengan un espacio destinado a la lectura, al conocimiento de nuestra propia literatura que es tan vasta y rica”. Y agregó: “Tenemos lo que se denomina en el ámbito de nuestra cultura, el Fondo Editorial que nace con la idea de establecer desde la biblioteca del autor local este fondo para niños y jóvenes y seguir con la herramienta de la literatura para la transformación social” (Semanario Bamba, 15 de octubre de 2014).
El Fondo Editorial, en sus modalidades de Publicación y Adquisición, a pesar de la mención del director de Cultura, no fue convocado, por lo menos de la manera en que prevé la Ordenanza y su Decreto Reglamentario que indican: “La convocatoria se publicará en distintos medios de difusión locales”.
Asimismo, cualquiera de las dos modalidades se lleva adelante con el veredicto de un tribunal evaluador previsto por la Ordenanza modificada del 2009 y el Decreto Reglamentario que hablan de “Este Tribunal Evaluador, que podrá ser diferente según las dos modalidades, se compondrá de tres miembros, los que serán nombrados dos (2) por la Dirección de Educación y Acción Cultural de la Municipalidad y un (1) miembro del Concejo de Representantes de la Ciudad de Villa Carlos Paz de acuerdo a la característica de la convocatoria. El fallo de dicho tribunal será inapelable”.
En el caso de los miembros provistos por el Ejecutivo, se indica: “Los integrantes por el Departamento Ejecutivo deberán ser personas destacadas en el campo de las letras y/o del género que se convoque, locales o del ámbito provincial. Los mismos recibirán un reconocimiento económico por su labor”.
A pesar de esta altísima formalidad prevista con toda justeza por las Ordenanzas de la ciudad y sus Decretos Reglamentarios corren rumores de autores a quienes se les ha ofrecido de manera privada la publicación de sus obras o a quienes se les ha informado telefónicamente que eran “ganadores” de algo que luego no se concretó y se perdió entre pedidos de explicaciones y negativas.
El tema de la entrega de los volúmenes adquiridos para su entrega a las instituciones y personas relacionadas con la educación y la cultura debería ser, asimismo, tema de difusión, ya que aquellos que quieran acceder a la lectura de esos libros que no se encuentran por distintas razones en las librerías deben saber dónde están y su destino no debe ser únicamente la Biblioteca de Autor Local sino la más amplia distribución posible aún fuera de las fronteras de la ciudad.
El Fondo Editorial de Villa Carlos Paz es un bagaje histórico y cultural que pertenece a los ciudadanos y que, con gran responsabilidad, alguna vez los concejales de la ciudad decidieron dejar plasmado en las leyes que nos gobiernan para que nadie pudiera escatimarle al futuro la posibilidad de acceder a ese bagaje por falta de inversión cultural.
Ahí están las leyes, ordenanzas y decretos, sólo hace falta cumplirlas.
Nota correspondiente a la edición n° 389 del semanario La Jornada, del 18 de octubre de 2015.



































Excelente nota Valeria, un recorrido veraz sobre la historia del Fondo Editorial que ha transitado diversos gobiernos y en todos se respeto el objetivo que persigue la Ordenanza del Fondo Editorial. Sería bueno que la actual gestión continúe con la misma que es una de las maneras de dar visibilidad a tantos vecinos que se dedican a la escritura. Sólo me resta una pregunta ¿en el presupuesto 2015 se contempló una partida para el Fondo Editorial, en sus dos modalidades? Muchas gracias.