La iniciativa establece criterios comunes para diagnóstico, tratamiento y continuidad de cuidados en todo el país. Tendrá seis ejes, contempla capacitación de equipos de salud, acompañamiento a las familias y la elaboración de un primer diagnóstico epidemiológico nacional.
El Ministerio de Salud de la Nación creó este lunes el Plan Nacional del Trastorno del Espectro Autista (TEA), una estrategia que busca establecer criterios comunes en todo el país para mejorar la detección temprana, el diagnóstico, el tratamiento y la continuidad de los cuidados.
La medida fue formalizada mediante la Resolución 1115/2026, publicada este lunes 24 de agosto en el Boletín Oficial y vigente desde la misma jornada. El programa funcionará dentro de la Dirección Nacional de Abordaje Integral de Salud Mental.
El objetivo declarado es mejorar la calidad de la atención de las personas con TEA y sus familias, favoreciendo el diagnóstico y la detección temprana, una intervención oportuna y el acceso a tratamientos adecuados, bajo criterios técnicos comunes para las distintas jurisdicciones.
La normativa toma al TEA desde la perspectiva del neurodesarrollo, como una condición que se configura durante el desarrollo de las personas, de acuerdo con la legislación nacional vigente y el consenso sanitario aprobado en 2019.
Los seis ejes del nuevo plan
La estrategia se organizará alrededor de seis áreas de trabajo: promoción y prevención; formación y capacitación de recursos humanos; apoyo a las personas con TEA y sus familias; investigación, innovación y sistemas de información; coordinación intersectorial; y diagnóstico epidemiológico.
Cada uno de esos componentes tendrá mecanismos periódicos de evaluación mediante indicadores de desempeño, proceso y resultados, con la intención de medir avances y modificar las acciones cuando sea necesario.
Uno de los principales objetivos estará puesto en detectar posibles señales de manera más temprana desde el primer nivel de atención sanitaria.
Para eso, Salud prevé incorporar herramientas de pesquisa y seguimiento del desarrollo infantil en los programas de atención primaria, además de desarrollar campañas de información dirigidas a la población.
La identificación de señales de alerta permitirá orientar una evaluación y una eventual derivación, pero no equivale por sí misma a un diagnóstico de TEA, que requiere una valoración profesional integral.
Capacitación y criterios comunes en todo el país
Otro de los puntos centrales será la capacitación de los profesionales.
El Ministerio elaborará guías para detección temprana, diagnóstico, derivación y abordaje destinadas a los diferentes niveles de atención y desarrollará cursos de formación para equipos de salud y actores vinculados con la comunidad educativa.
La intención es disminuir diferencias entre jurisdicciones y promover criterios técnicos comunes para que el acceso a una evaluación oportuna no dependa exclusivamente del lugar donde viva una persona.
Sin embargo, la implementación tendrá un componente necesariamente federal: el propio Gobierno aclaró que el plan acompañará a las provincias y demás jurisdicciones dentro de las competencias que corresponden a cada nivel del sistema sanitario.
Apoyo para las familias y cuidadores
El plan también contempla acciones específicas para el entorno familiar.
La Nación propone trabajar con las jurisdicciones para desarrollar programas de atención psicológica para madres, padres y cuidadores, además de estrategias terapéuticas que incorporen a las familias cuando el abordaje lo requiera.
La coordinación intersectorial buscará, a su vez, vincular a los distintos organismos e instituciones que intervienen cuando una persona necesita respuestas que exceden exclusivamente al sistema sanitario.
Buscan conocer cuántas personas con TEA hay en Argentina
Uno de los aspectos novedosos será la generación de información epidemiológica a escala nacional.
El Ministerio anunció que capacitará a los equipos responsables de los sistemas de vigilancia de las provincias con el objetivo de avanzar hacia un primer diagnóstico epidemiológico nacional sobre TEA.
También se prevén convenios con instituciones para promover investigaciones y fortalecer los sistemas de información.
Ese relevamiento permitiría contar con una base más consistente para dimensionar la situación en el país y planificar políticas públicas, una de las falencias que el propio diseño del programa intenta abordar.
Sin una partida presupuestaria adicional
La resolución contiene, además, un punto relevante respecto del financiamiento.
El artículo 3 establece expresamente que la aprobación de la medida “no implica erogación presupuestaria alguna” para el Ministerio de Salud.
Esto significa que la creación del plan no viene acompañada, al menos en esta resolución, por una nueva partida presupuestaria específica. La aplicación concreta deberá articularse mediante las estructuras, programas y recursos disponibles y a través del trabajo con las distintas jurisdicciones.
La Dirección Nacional de Abordaje Integral de Salud Mental quedó facultada para dictar en adelante las normas complementarias, guías, pautas, directrices y recomendaciones necesarias para implementar el programa.
De esta manera, la resolución publicada este lunes fija el marco general y los objetivos. El próximo paso será determinar cómo esos lineamientos se traducen en herramientas concretas dentro de hospitales, centros de atención primaria y sistemas sanitarios provinciales.



































