La central obrera encabezó este jueves una movilización por el Día del Trabajador con duras críticas al Gobierno de Javier Milei. En el acto reclamó por el deterioro del empleo y del poder adquisitivo, cuestionó la reforma laboral y dejó abierta la posibilidad de profundizar el conflicto, aunque sin ponerle fecha a una nueva huelga general.
La CGT se movilizó este jueves a Plaza de Mayo en la antesala del Día del Trabajador y volvió a subir el tono contra el Gobierno nacional. La protesta reunió a gremios, organizaciones sociales y columnas sindicales que marcharon al centro porteño con el eje puesto en el rechazo a la reforma laboral y en la situación económica.
Durante el acto central, la conducción cegetista denunció un deterioro del salario, cuestionó la pérdida de puestos de trabajo y apuntó de lleno contra los cambios laborales impulsados por la gestión de Javier Milei. Uno de los dirigentes que tomó la palabra fue Octavio Argüello, que lanzó una advertencia directa al oficialismo: “Se acabó la paciencia” y “basta” al Presidente.
La movilización tuvo como principal trasfondo la reforma laboral que el oficialismo logró aprobar en febrero y que volvió a quedar vigente después del reciente fallo que dejó sin efecto la cautelar que la había frenado. La central obrera mantiene abierta la pelea judicial y prevé seguir el reclamo en instancias superiores, mientras endurece su discurso en la calle.
Entre los cuestionamientos, la CGT insiste en que la reforma flexibiliza condiciones de contratación y despido, amplía el período de prueba y habilita esquemas más extensos de jornada laboral. Para el sindicalismo, ese paquete recorta derechos; para el Gobierno, en cambio, forma parte de una agenda orientada a bajar costos y fomentar el empleo formal.
Aunque en la previa había especulaciones sobre un nuevo paro general, la central evitó hacer un anuncio concreto este jueves. El mensaje que quedó sobre el escenario fue que la conflictividad podría escalar si no hay cambios en el rumbo económico y laboral, pero sin una fecha definida para una próxima medida de fuerza.
La protesta también volvió a poner en primer plano el malestar sindical frente a la marcha de la economía real. Según datos citados por AP, el empleo formal en la Argentina perdió cerca de 200.000 puestos desde la llegada de Milei a la Presidencia, mientras que la desocupación del último trimestre de 2025 subió al 7,5% interanual. En ese contexto, la marcha funcionó como una nueva demostración de fuerza de la CGT frente a un Gobierno que logró avanzar con una de las reformas más resistidas por el movimiento obrero.




































