Vacío ciudadano: con el voto de apenas el 5% del padrón, Curvino fue reelecto defensor del Pueblo

La elección del defensor del Pueblo en Villa Carlos Paz del domingo 29 de junio confirmó lo que ya no puede leerse como una señal aislada ni como una advertencia: es el derrumbe. Apenas el 17 % del padrón acudió a las urnas. De casi 59 mil personas habilitadas, solo 10.051 votaron. Y aunque el dato resulte brutal, no sorprende. Hace tiempo que la figura del defensor del Pueblo dejó de representar a los vecinos para convertirse en una oficina más del engranaje municipal, sumisa, inoperante y alineada políticamente al poder de turno.

En ese contexto, Víctor Curvino fue reelecto con 3.046 votos, una cifra que representa apenas el 5,15 % del padrón total.
Jacinto D’Ángelo, del Partido Demócrata (1.752 votos, 19 %), quedó segundo, y María Ángela Mancuello, de Vecinos con Voz (1.742 votos, 18,9 %), tercera. Más atrás se ubicaron Marcelo Iriarte, del Partido Humanista (1.212 votos, 13,15 %), Santiago Juliá, de Unión Celeste y Blanco (731 votos, 7,94 %), y Miriam Castellino, de Ética y Compromiso (730 votos, 7,92 %).
Se registraron un total de 9.214 votos positivos. Además, hubo 397 votos en blanco y 440 nulos.

El ganador

El defensor del Pueblo reelecto es el mismo que protagonizó un bochornoso video viral, manejando con una copa en la mano por la costanera de la ciudad —material que dio la vuelta al país y expuso a Villa Carlos Paz al ridículo—. El mismo que terminó de convertir a la Defensoría del Pueblo en un apéndice del oficialismo, sin cuestionar ni ejercer el más mínimo contrapeso.

¿Cómo se legitima una victoria con tan poco respaldo social? ¿Cómo se sostiene el discurso de “responsabilidad y honestidad” cuando la gestión ha estado atravesada por la obediencia política, el silencio ante los abusos del poder y la ausencia de resultados concretos? ¿De verdad cree Curvino —como afirmó su equipo en un lacónico comunicado— que este es “el camino a profundizar”?
Parece que sí.

De hecho, en su primera intervención pública tras los comicios, optó por un mensaje cargado de chicanas y advertencias.
“Gracias a los vecinos que nos eligieron y salieron a votar a pesar de la nieve, la helada, el frío. Esos que seguramente vinieron alguna vez a la Defensoría y pudieron ver en primera persona nuestro trabajo, el cariño y esfuerzo que ponemos para dar respuesta dentro de nuestras competencias”, expresó en sus redes.

El mensaje no eludió los cuestionamientos y sumó una cuota de polémica, con referencias irónicas hacia quienes lo criticaron durante la campaña: “A los que blablablabla demasiado, shhhhhhhhh, ya van a tener noticias mías”, advirtió, sin mayores precisiones.
En otro tramo, apuntó directamente contra los medios que cuestionaron su desempeño: “A los medios ‘varios’: no hay pauta $$$ muchachos, sigan hablando al pedo que vende, pero platita no hay”.

El posteo cerró con una reafirmación de su rol y pertenencia al espacio que lo llevó a la reelección: “Gracias ‘Vecinos e Instituciones’ de la ciudad. Las puertas siempre abiertas de la Defe, los espero con el respeto y el cariño de siempre. Víctor Curvino, defensor del Pueblo ELECTO 💪… por los VECINOS”.

Nada de autocrítica. Cero.
Porque no solo perdió la mitad de los votos obtenidos en 2021; lo hizo en una elección donde ni el aparato, ni el frío, ni la presión pudieron esconder el hartazgo ciudadano.
La abstención no fue solo por desconocimiento, también fue por desinterés y descreimiento. Y esa es la herida más profunda: no solo no se defendieron los derechos de la ciudadanía, sino que se logró que la ciudadanía ya no espere nada de quien debe defenderla.

Mientras algunos medios del engranaje oficialista ensayan ridículas lecturas épicas sobre un resultado numéricamente favorable, lo cierto es que la institución está en ruinas. Sin legitimidad, sin vínculo real con la comunidad, y sin voluntad de asumir autocríticamente su rol.

Y en este sentido, también es un llamado de atención para el intendente Esteban Avilés. Porque, aun movilizando todo el aparato municipal y la estructura del partido que gobierna la ciudad hace 14 años, apenas consiguió traccionar unos tres mil votos.

Lo que sigue

La presidenta de la Junta Electoral Municipal, Paula Hernández, evaluó de manera positiva los comicios en la parte organizativa, aunque lamentó la escasa concurrencia a votar.

“Se desarrollaron con absoluta normalidad. Fue una jornada tranquila, sin incidentes”, dijo Hernández. Y agregó que “sin embargo, la nota destacada fue la baja participación de la ciudadanía”.

“Más allá de la importancia de elegir una figura que velará por los derechos de los ciudadanos, la concurrencia a las urnas fue mínima. Este escaso interés se convierte en un desafío para las autoridades y para las instituciones democráticas. Es preocupante”, planteó.

Al cierre de esta edición (lunes 28), aún no se había definido la fecha del acto de proclamación de las autoridades electas y la entrega de los correspondientes certificados, el último paso relacionado con los comicios hasta la asunción, en enero próximo.

En el ámbito legislativo, la Defensoría del Pueblo tendrá, en el inicio del nuevo período, cierto protagonismo.
Por un lado, en los primeros días de agosto los concejales integrantes de la Sala Acusadora deberán resolver si dan curso al pedido de juicio político contra Curvino, presentado por Iriarte días antes de las elecciones, a partir del video viral.
Por otro lado, ya existen dos propuestas concretas para modificar la Carta Orgánica Municipal y eliminar la Defensoría del Pueblo.

En alerta

La figura del defensor del Pueblo nació para ser una herramienta de contralor ciudadano, cercana a la gente y ajena al poder. Hoy, en Villa Carlos Paz, representa todo lo contrario: una función vacía de contenido, protegida por el blindaje político y reducida a un cargo con salario garantizado.

Pero el problema no es solo Curvino. El problema es una estructura institucional que permite esto, una clase dirigente que lo sostiene y una ciudadanía que, en su gran mayoría, ya ni siquiera se toma el trabajo de votar. No por apatía, sino por desencanto.

Lo sucedido el domingo 29 de junio debería encender todas las alarmas. Porque si la representación se transforma en una ficción y el poder se autoprotege, la democracia empieza a desdibujarse. Y eso, en una ciudad como la nuestra, debería preocuparnos mucho más que los resultados provisorios o los discursos de celebración.

Nota correspondiente a la edición n° 613 del periódico La Jornada, del 30 de julio de 2025.

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