domingo, octubre 18, 2026
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Gispert defendió la unidad opositora en Punilla, reclamó definiciones a la UCR y admitió dificultades para enfrentar al avilesismo en Villa Carlos Paz

El legislador departamental defendió la mesa política que comenzaron a construir el Frente Cívico, La Libertad Avanza y el PRO, con la intención de proyectar el acuerdo hacia toda Córdoba en 2027. Señaló que el radicalismo debe definir su posición frente al peronismo provincial y reconoció que las disputas por las candidaturas pueden complicar la unidad. En Villa Carlos Paz, cuestionó el vínculo entre Avilés y Llaryora y admitió que la oposición todavía no consiguió consolidar una figura capaz de reunir a los distintos sectores.


La oposición de Punilla comenzó a dar sus primeros pasos hacia una construcción común para 2027, pero Walter Gispert tiene claro que el acuerdo alcanzado hasta ahora está lejos de resolver los problemas que deberán enfrentar las fuerzas que pretenden disputar el poder provincial y municipal.

La mesa política que conformaron el Frente Cívico, La Libertad Avanza y el PRO constituye, para el legislador departamental, un punto de partida que debería extenderse al conjunto de Córdoba. Sin embargo, todavía quedan dos cuestiones centrales: qué hará la Unión Cívica Radical y cómo se resolverán las aspiraciones personales cuando llegue el momento de definir las candidaturas.

En Villa Carlos Paz, Gispert reconoce una dificultad adicional. Mientras a nivel provincial existen varias figuras que aspiran a encabezar una alternativa al peronismo, en la ciudad la oposición al gobierno de Esteban Avilés todavía no logró construir una referencia política capaz de reunir a los sectores que buscan disputarle el municipio.

Durante una extensa entrevista con VillaNos Radio, el dirigente del Frente Cívico analizó el escenario que se abre hacia 2027, cuestionó la relación política entre el avilesismo y el gobierno provincial de Martín Llaryora, y reconoció que el fracaso de anteriores intentos de construcción opositora sigue condicionando las posibilidades actuales.

Su planteo combina una expectativa de unidad con una advertencia dirigida hacia las propias fuerzas que pretenden integrar esa alternativa: “Si no estamos en condiciones de hacerlo, no tenemos derecho a gobernar”.

Para Gispert, la oportunidad de construir una coalición competitiva existe. La incógnita es si sus protagonistas conseguirán subordinar las aspiraciones individuales a una estrategia común.

Punilla como punto de partida para una alianza provincial

La mesa constituida a comienzos de octubre entre el Frente Cívico, La Libertad Avanza y el PRO representa uno de los primeros movimientos concretos del armado opositor departamental.

Gispert confirmó que, por ahora, el entendimiento tiene alcance en Punilla, aunque la intención es que pueda reproducirse en toda Córdoba.

“Nosotros esperamos que esto se replique y dejemos de dar vueltas con el tema de las alianzas”, sostuvo. Para el legislador, el camino debería ser avanzar cuanto antes en la construcción de una herramienta común, definir candidaturas y prepararse para enfrentar al PJ.

Su preocupación es que las conversaciones se prolonguen indefinidamente mientras el oficialismo provincial desarrolla su propia estrategia territorial.

Gispert considera que Llaryora buscará recuperar posiciones en aquellos departamentos donde el peronismo perdió terreno en 2023, aprovechando su presencia institucional y los recursos de la administración provincial.

Punilla tiene, en ese escenario, una importancia particular.

En las últimas elecciones provinciales, Juntos por el Cambio consiguió imponerse en el departamento, tanto en la disputa por la gobernación como en la categoría de legislador departamental, en la que resultó electo el propio Gispert.

El dirigente recordó que en Villa Carlos Paz la diferencia entre Luis Juez y Llaryora fue cercana a los 16 puntos en la elección de gobernador y todavía mayor en la categoría legislativa departamental.

Esos antecedentes alimentan las expectativas opositoras de conservar la banca y volver a obtener un resultado favorable en 2027.

Pero Gispert también observa que el oficialismo provincial comenzó a trabajar para revertir ese escenario. En esa lectura ubicó la incorporación al Gobierno de Fabricio Díaz, intendente de Capilla del Monte en uso de licencia, y cuestionó la distribución de aportes provinciales a municipios, a la que atribuyó una intencionalidad electoral.

La disputa por Punilla, entonces, no se limita a conservar una representación legislativa. Forma parte de una competencia más amplia por el control político del departamento y por la capacidad de cada fuerza para consolidar acuerdos territoriales.

La UCR y una definición que Gispert considera indispensable

El principal ausente de la mesa opositora es el radicalismo.

Gispert considera deseable que la Unión Cívica Radical se incorpore a una construcción más amplia, pero entiende que antes debe resolver sus propias contradicciones políticas.

“La UCR tiene que resolver qué quiere hacer. Sobre todo en Punilla”, afirmó.

Según su diagnóstico, dentro del radicalismo departamental conviven dirigentes claramente enfrentados al peronismo provincial con otros que mantienen vínculos políticos o institucionales con el gobierno de Llaryora.

El legislador incluyó en ese cuestionamiento a sectores de la UCR de Villa Carlos Paz que participan de la gestión municipal de Avilés.

Por eso, antes de discutir lugares en una eventual alianza, reclamó una definición sobre la orientación que adoptará el partido.

“Tienen que resolver de qué lado están”, sostuvo.

Gispert marcó, sin embargo, diferencias dentro del propio radicalismo. Distinguió particularmente al intendente de La Falda, Javier Dieminger, a quien reconoció por mantener una posición opositora frente al oficialismo provincial.

La referencia adquiere importancia porque La Falda tiene prevista su elección municipal para marzo de 2027, una instancia que puede acelerar las conversaciones y obligar a los distintos sectores a traducir sus coincidencias en acuerdos electorales concretos.

Para Gispert, la incorporación de la UCR no debería depender solamente de una negociación entre partidos, sino de compartir un objetivo político: construir una alternativa al gobierno provincial.

Las candidaturas, la prueba más difícil de la unidad

Aunque el acercamiento departamental comenzó a tomar forma, Gispert reconoció que el escenario provincial presenta una dificultad considerable.

La oposición tiene varias figuras que aparecen en la discusión por una eventual candidatura a gobernador: Luis Juez, Gabriel Bornoroni y Rodrigo de Loredo.

La aspiración de construir una coalición amplia supone que esos sectores puedan integrarse en una misma propuesta. Pero una fórmula común tendrá que resolver necesariamente quién la encabeza.

Cuando le preguntaron cómo superar esa dificultad, el legislador respondió con una fórmula tan sencilla como difícil de llevar a la práctica: “Hablando. Hablando, hablando”.

Gispert reconoció que las negociaciones electorales suelen concentrar las tensiones más fuertes de la actividad política. Cada dirigente defiende sus aspiraciones, considera que tiene respaldo suficiente y procura ocupar un lugar relevante en las listas.

Y admitió que nadie está completamente al margen de esa dinámica.

La cuestión, sostuvo, es si quienes pretenden disputar el gobierno serán capaces de dejar de lado sus egos cuando la construcción colectiva lo requiera.

En ese punto pronunció una de las definiciones más contundentes de la entrevista: “Si no estamos en condiciones de hacerlo, no tenemos derecho a gobernar”.

La advertencia apunta hacia adentro de la propia oposición. Gispert considera que las diferencias personales y las disputas por candidaturas podrían terminar frustrando una oportunidad política que, a su entender, existe para enfrentar al peronismo cordobés.

Villa Carlos Paz, donde todavía falta construir una alternativa

Cuando la conversación se trasladó a Villa Carlos Paz, Gispert reconoció que las dificultades son de otra naturaleza.

Mientras a nivel provincial aparecen varios dirigentes con aspiraciones a disputar la gobernación, en la ciudad todavía no se consolidó una figura capaz de reunir a una oposición fragmentada frente al avilesismo.

El legislador admitió ese diagnóstico y evitó anticipar nombres.

Sostuvo que existen dirigentes con los que se viene conversando y que el trabajo político continúa, pero no identificó una candidatura que hoy pueda presentarse como síntesis del espacio.

La diferencia es significativa: en Córdoba, la dificultad pasa por acordar entre distintas figuras que pretenden encabezar una alianza; en Villa Carlos Paz, el desafío previo es construir una referencia que consiga reunir a los sectores opositores.

Y Gispert cree que parte de esa debilidad tiene una explicación en lo ocurrido después de la elección municipal de 2023.

Iosa y una oportunidad que, según Gispert, se perdió

El legislador recordó que Emilio Iosa consiguió cerca del 30% de los votos en las elecciones municipales de 2023, un resultado que, desde su perspectiva, podía convertirse en la base para construir una alternativa opositora con proyección hacia 2027.

Sin embargo, cuestionó el recorrido político posterior del excandidato y especialmente su acercamiento al peronismo.

“A nosotros la frustración de Iosa fue tremenda”, reconoció Gispert, antes de resumir el impacto que atribuye a ese proceso: “Eso nos desarmó”.

Su lectura es que aquella candidatura había conseguido reunir un caudal electoral importante y que, de haber mantenido su orientación política, Iosa podría haberse consolidado como uno de los principales referentes para disputar nuevamente el municipio.

En cambio, considera que el acercamiento a sectores del peronismo interrumpió esa construcción y obligó a recomenzar un trabajo que parecía haber encontrado una referencia electoral.

Gispert también señaló una contradicción que observa en el posicionamiento del excandidato: continúa formulando críticas a la gestión de Avilés, pero se vinculó con un espacio político que el legislador identifica como parte del mismo entramado provincial que sostiene al intendente.

Más allá de esa interpretación, el episodio ocupa un lugar central en su explicación de las dificultades actuales.

Para Gispert, la oposición carlospacense no solamente necesita ponerse de acuerdo. También debe reconstruir una referencia política después de haber perdido la continuidad que, a su juicio, podía ofrecer el resultado de 2023.

Avilés, Llaryora y una alianza que Gispert cuestiona

La relación entre el intendente de Villa Carlos Paz y el gobernador fue otro de los ejes fuertes de la entrevista.

Gispert sostuvo que el avilesismo forma parte de una estructura de alianzas vinculada con el oficialismo provincial, aun cuando mantenga su identidad política local.

Para describir esa relación recurrió a una ironía: “Avilés tiene un socio minoritario que se llama Llaryora”.

Y reforzó la idea con otra frase: “Habla Avilés y tiembla Llaryora”.

Detrás de la provocación aparece una caracterización política que Gispert viene sosteniendo desde hace tiempo: considera que el intendente mantiene una relación estrecha con el Gobierno provincial y que esa alianza debe formar parte de la discusión electoral local.

El legislador recordó además que su enfrentamiento con Avilés tiene antecedentes anteriores y lo vinculó con la ruptura política producida entre ambos sectores en 2016.

Pero extendió su cuestionamiento más allá de los nombres propios.

“El cordobesismo, el carlospacismo, son inventos”, afirmó, al cuestionar las identidades políticas construidas alrededor de los oficialismos provincial y municipal.

Para Gispert, esas denominaciones intentan identificar a un determinado espacio de poder con la representación del conjunto de una comunidad.

Su crítica es que ningún gobierno puede apropiarse políticamente de la identidad de Córdoba o de Villa Carlos Paz, como si quienes se oponen quedaran por fuera de ella.

La discusión anticipa así uno de los argumentos que pretende instalar hacia 2027: disputar no solamente la gestión de Llaryora y Avilés, sino también los relatos políticos con los que ambos oficialismos construyeron sus respectivas identidades.

La primera actividad conjunta podría ser en Cosquín

El acuerdo departamental todavía debe traducirse en acciones compartidas que le den presencia territorial.

Gispert adelantó que las fuerzas que integran la mesa evalúan realizar una primera actividad conjunta el 6 de noviembre en Cosquín.

“Nosotros probablemente la primera actividad junta la hagamos el 6 de noviembre, en Cosquín”, señaló.

La convocatoria sería una oportunidad para mostrar públicamente el funcionamiento del entendimiento entre el Frente Cívico, La Libertad Avanza y el PRO, y enviar una señal hacia los demás sectores con los que pretenden ampliar la construcción.

Entre ellos, particularmente, el radicalismo.

El legislador también dejó abierta su propia situación electoral.

Consultado sobre una eventual candidatura a la reelección como representante de Punilla, evitó anticipar una decisión y sostuvo que sus aspiraciones personales deberán quedar subordinadas a lo que considere más conveniente para la estrategia opositora.

“Mis deseos tienen que estar en el marco de sacar el peronismo del Gobierno”, afirmó.

El turismo de Punilla y una preocupación por el salario

Aunque la entrevista estuvo atravesada por la discusión política, Gispert incorporó también un diagnóstico económico especialmente relevante para Punilla.

Advirtió que el turismo es una de las actividades que más siente la pérdida del poder adquisitivo y vinculó esa situación con el peso creciente de las tarifas de servicios sobre los ingresos familiares.

“El tema turístico es uno de los más impactados por el ajuste”, sostuvo.

Su argumento parte de una característica del mercado turístico regional: una porción importante de los visitantes que llegan a Punilla depende de ingresos salariales.

“El asalariado es el mayor cliente turístico de nuestra zona”, afirmó.

Cuando esos hogares pierden capacidad de consumo, explicó, los efectos se trasladan directamente a alojamientos, restaurantes, comercios y actividades recreativas.

Gispert cuestionó además el esquema tarifario de EPEC y su impacto sobre establecimientos que trabajan con niveles de ocupación muy diferentes entre temporada alta y baja.

Considera necesario discutir alternativas que contemplen esa estacionalidad y permitan aliviar los costos que afronta el sector.

La preocupación económica también se relaciona con otra exigencia que planteó hacia las fuerzas políticas: dejar de dedicar tanto tiempo a discusiones internas y concentrarse en problemas como empleo, salarios, inflación y seguridad.

En Punilla, entiende que esa agenda debería incorporar necesariamente la situación del turismo y las condiciones para sostener actividad durante todo el año.

Para Gispert, construir una alianza opositora puede ser el primer paso, pero el acuerdo deberá convertirse también en una propuesta capaz de responder a esas preocupaciones.

La unidad comenzó a tomar forma, pero faltan las decisiones más difíciles

La mesa del Frente Cívico, La Libertad Avanza y el PRO representa un avance en la reorganización opositora de Punilla, aunque todavía no constituye una coalición provincial definitiva ni resuelve las dificultades locales.

La UCR deberá definir si se incorpora y bajo qué condiciones. En Córdoba, las distintas figuras opositoras tendrán que encontrar un mecanismo para resolver sus aspiraciones. Y en Villa Carlos Paz queda pendiente construir una referencia capaz de reunir a los sectores que pretenden disputarle el municipio al avilesismo.

Son desafíos relacionados, pero diferentes.

Gispert apuesta a que el entendimiento departamental funcione como un primer paso para acelerar las definiciones provinciales, conservar la representación legislativa de Punilla y comenzar a construir una alternativa local.

La experiencia de 2023 alimenta sus expectativas, pero también deja una advertencia: un resultado electoral favorable no garantiza por sí mismo la continuidad de una construcción política.

Y es en ese punto donde la entrevista adquiere su mayor profundidad.

Gispert considera que la oposición tiene posibilidades de enfrentar al peronismo provincial y al avilesismo, pero reconoce que todavía debe resolver problemas propios que pueden ser tan determinantes como la fortaleza de sus adversarios.

El entendimiento entre partidos ya comenzó.

Ahora deberá superar la prueba de las candidaturas, sumar a quienes todavía permanecen afuera y, especialmente en Villa Carlos Paz, encontrar una referencia y un proyecto capaces de sostener una propuesta común.

Por eso la advertencia más fuerte de Gispert no estuvo dirigida a Llaryora ni a Avilés, sino a los propios dirigentes opositores: “Si no estamos en condiciones de hacerlo, no tenemos derecho a gobernar”.

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