Un informe de la Cámara de Industriales Metalúrgicos revela que 15 de los 18 rubros del sector registraron retrocesos durante 2026. La crisis afecta especialmente a las pymes y coincide con un deterioro de la actividad industrial nacional, que en agosto utilizó apenas el 58,5% de su capacidad instalada, según el INDEC.
La industria metalúrgica de Córdoba atraviesa un período de fuerte contracción, con una caída generalizada de la producción y una pérdida sostenida de puestos de trabajo. Entre julio de 2025 y julio de 2026, el sector eliminó 2.121 empleos formales, una reducción del 5,4%, mientras que la actividad productiva acumuló un retroceso interanual del 9,5% durante los primeros ocho meses de este año.
Los datos surgen del primer informe del Sistema Estadístico Metalúrgico, elaborado por el Centro de Estudios para la Producción Metalúrgica (CEPM) de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba (CIMCC), que analiza la evolución de 18 ramas industriales de la provincia.
El relevamiento muestra que el empleo registrado pasó de 39.631 trabajadores en julio de 2025 a 37.510 en julio de 2026. La diferencia equivale a una pérdida neta cercana a seis puestos laborales por día durante el período analizado.
La reducción de personal alcanzó a 11 de los 18 rubros, mientras que el deterioro productivo fue todavía más extendido: 15 actividades registraron caídas respecto del mismo período del año anterior.
La situación adquiere especial relevancia por el peso de Córdoba en la estructura industrial argentina. La provincia concentra el 12,1% del empleo metalúrgico formal del país y tiene una participación determinante en actividades como la fabricación de maquinaria agrícola, autopartes y vehículos.
Electrodomésticos y maquinaria agrícola, entre los más afectados
El informe revela que las mayores contracciones productivas se concentraron en actividades vinculadas con los bienes durables, el equipamiento agropecuario y la fabricación de vehículos.
La producción de aparatos de uso doméstico cayó 32,3% entre enero y agosto, mientras que la de maquinaria agropecuaria retrocedió 29,1% y la de equipos informáticos y electrónicos disminuyó 25,2%.
También se registraron bajas importantes en vehículos automotores (-18,3%), motocicletas (-16,7%) y fundición de metales (-9%).
El deterioro no fue uniforme. Apenas tres ramas consiguieron aumentar su producción: envases metálicos, con un crecimiento del 36,2%; carrocerías, remolques y semirremolques, con el 15,3%; y maquinaria de uso general, con el 6,5%.
En materia laboral, las mayores pérdidas porcentuales se concentraron en la producción de aluminio y otros metales no ferrosos, donde el empleo formal cayó 24%, seguida por electrodomésticos (-20,1%), siderurgia (-13,3%) y autopartes (-10,3%).
La fabricación de vehículos automotores registró una reducción del 8,4% en sus planteles, mientras que en motocicletas la disminución alcanzó el 7,9%.
Los resultados muestran que las dificultades de la actividad se trasladan al empleo, aunque con distintas intensidades según la rama industrial.
Las pymes enfrentan mayores dificultades para sostener los puestos de trabajo
El economista Gastón Utrera, responsable del Centro de Estudios para la Producción Metalúrgica, advirtió que los indicadores reflejan una situación particularmente compleja para las pequeñas y medianas empresas.
En declaraciones al programa Ahora Noticias, de Canal 10, sostuvo que las dificultades responden a una combinación de factores estructurales y coyunturales, entre ellos los costos de producción, la apertura comercial y la debilidad de la demanda interna.
“El grueso de la industria está sufriendo probablemente por una velocidad desequilibrada en las reformas: muy rápido en la apertura comercial y muy lento en la reforma tributaria”, explicó.
Según su análisis, la competencia de productos importados aumenta mientras las empresas locales continúan afrontando una elevada carga de impuestos y otros costos que condicionan su competitividad.
A ese escenario se suma la debilidad del consumo interno, afectado por las dificultades de recuperación del poder adquisitivo de los salarios y los niveles de endeudamiento de los hogares.
Utrera también destacó que muchas empresas intentan conservar a sus trabajadores aun cuando disminuye la producción, una conducta especialmente extendida entre las firmas más pequeñas.
Sin embargo, mantener las plantillas laborales durante períodos prolongados de baja actividad supone un esfuerzo económico que se vuelve cada vez más difícil de sostener.
El informe también refleja que el retroceso metalúrgico cordobés fue ligeramente mayor al promedio nacional en términos de producción: 9,5% frente al 8,9% del conjunto del país. En cambio, la pérdida de empleo provincial del 5,4% resultó inferior a la caída nacional del 6,1%.
La industria nacional utiliza menos del 60% de su capacidad
El panorama provincial coincide con los últimos indicadores de actividad manufacturera difundidos este jueves 15 de octubre por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Según el organismo, la industria argentina utilizó en agosto el 58,5% de su capacidad instalada, por debajo del 59,6% registrado durante el mismo mes de 2025.
La caída interanual fue de 1,1 puntos porcentuales, aunque el indicador mostró una leve recuperación respecto de julio, cuando había alcanzado el 58,2%.
La utilización de la capacidad instalada mide qué proporción de la producción potencial de las fábricas se encuentra efectivamente en funcionamiento. Un nivel del 58,5% significa que, en términos generales, permanece sin utilizar el 41,5% de esa capacidad productiva.
Entre los sectores con mayores dificultades aparece precisamente la metalmecánica, excluida la industria automotriz, que operó en agosto con apenas el 35,9% de su capacidad, frente al 44,6% de un año atrás.
La diferencia representa una caída de 8,7 puntos porcentuales, asociada principalmente a los menores niveles de fabricación de maquinaria agropecuaria y electrodomésticos.
La industria automotriz también mostró un retroceso significativo: utilizó el 46,2% de su capacidad instalada, cuando en agosto de 2025 había alcanzado el 53,3%.
En contraste, algunas actividades mantuvieron niveles elevados de funcionamiento, como la refinación de petróleo (88,8%), las industrias metálicas básicas (70,1%) y la producción de alimentos y bebidas (66,4%).
Estas cifras corresponden al conjunto de la industria nacional y no representan una medición específica de las fábricas cordobesas. Sin embargo, permiten dimensionar las dificultades que atraviesan los sectores industriales vinculados con la estructura productiva de la provincia.
Un sector estratégico frente al desafío de recuperar la actividad
La industria metalúrgica cordobesa tiene una participación destacada en la producción nacional de maquinaria agrícola y componentes industriales.
Según el relevamiento de la CIMCC, la provincia concentra el 35,6% del empleo argentino en fabricación de maquinaria agropecuaria, el 20,8% en autopartes y el 19,1% en vehículos automotores.
Por ese motivo, la persistencia de la contracción no solamente compromete a las grandes plantas industriales, sino también a una amplia red de proveedores, talleres y pequeñas empresas que integran las cadenas productivas.
Utrera señaló que el crecimiento de actividades como la energía, la minería y el agro puede generar nuevas oportunidades para algunos segmentos metalúrgicos, especialmente aquellos vinculados con equipamiento y transporte de cargas.
No obstante, advirtió que la recuperación dependerá también de mejoras en las condiciones de competitividad, la demanda interna y los costos de producción.
Con una caída que alcanza a la mayoría de las actividades y más de 2.100 empleos formales perdidos en un año, el principal desafío de la metalurgia cordobesa será recuperar la producción antes de que las dificultades para sostener las plantillas laborales profundicen el deterioro del sector.




































