lunes, agosto 10, 2026
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El Refugio Cura Brochero anunció que cerrará el 15 de agosto si no aparece una respuesta del Municipio

Foto: Luis Tórtolo

Durante el abrazo solidario realizado este sábado, la coordinadora Alicia Barrigó confirmó que la institución ya no tiene recursos para continuar funcionando. El espacio asiste diariamente a decenas de personas en situación de extrema vulnerabilidad y, en la práctica, cubre una demanda social para la que Villa Carlos Paz no cuenta con otra respuesta integral.


El abrazo solidario convocado este sábado frente al Refugio Nocturno y Hogar de Tránsito Cura Brochero terminó con la noticia que sus integrantes intentaron evitar durante los últimos meses: si no aparece una solución de último momento, el espacio dejará de recibir personas y de brindar cenas a partir del 15 de agosto.

La coordinadora de la institución, Alicia Barrigó, comunicó la decisión ante vecinos y personas que se acercaron hasta la sede de avenida Cárcano 224 para acompañar una actividad que buscaba visibilizar la profunda crisis económica y de voluntariado que atraviesa el lugar.

Con todo el dolor del alma, hasta el 15 de agosto vamos a recibir gente y vamos a seguir dando de cenar. Después vamos a tener que cerrar”, anunció.

La decisión adquiere una dimensión que excede ampliamente la continuidad de una organización solidaria. El Cura Brochero no es solamente un comedor o un lugar donde pasar la noche: es actualmente el único espacio de Villa Carlos Paz que recibe de manera cotidiana a personas en situación de calle y termina conteniendo además problemáticas de adicciones, salud mental, violencia, falta de redes familiares y extrema vulnerabilidad.

En los hechos, una institución sostenida fundamentalmente mediante voluntariado, donaciones y campañas comunitarias termina absorbiendo buena parte de una tarea para la que no existe en la ciudad una estructura estatal equivalente ni una red pública suficiente de derivación.

El refugio venía asistiendo diariamente a entre 70 y 80 personas y había advertido que sus gastos mensuales oscilaban entre los $3 millones y $4 millones, mientras el subsidio municipal es de $1.120.000 y prácticamente queda absorbido por el nuevo alquiler, fijado en alrededor de $1 millón.

“Ya no nos queda dónde recurrir”

Barrigó explicó que la crisis comenzó a profundizarse desde mayo y tiene dos componentes principales: la falta de dinero y la disminución del voluntariado.

Según describió, la situación económica hace que cada vez menos personas puedan disponer de horas para cocinar, acompañar a quienes llegan, colaborar con el reciclaje o hacerse cargo de las tareas diarias.

Hoy prácticamente a nadie le alcanza con un solo trabajo. Mucha gente tiene dos o hasta tres trabajos. La situación económica y social hace que la gente no tenga el tiempo que antes podía dedicar a distintas instituciones y a ayudar al otro”, explicó.

Al mismo tiempo, señaló que las situaciones que llegan al refugio son cada vez más complejas.

Podemos darles un plato de comida, escucharlos y acompañarlos, pero no existe a nivel gubernamental una red suficiente a la cual podamos derivarlos”, afirmó.

Ese punto constituye, para Barrigó, uno de los problemas centrales.

El Cura Brochero nació para ofrecer un lugar donde dormir, comer, bañarse y encontrar una primera contención. Con el tiempo, sin embargo, terminó recibiendo personas cuyos problemas requieren intervenciones profesionales, tratamientos prolongados y dispositivos que una organización de voluntarios no puede reemplazar.

Adicciones, salud mental y personas sin redes

La coordinadora puso como ejemplo las situaciones relacionadas con los consumos problemáticos.

Tenemos una persona que llega con un problema de adicción y puede estar dos o tres meses con nosotros. Un día viene bien y otro atravesando nuevamente el consumo. Pero cuando nos dice: ‘Me quiero curar, quiero que me derives a algún lado’, ¿a dónde la derivamos?”, preguntó.

También relató dificultades para conseguir respuestas frente a padecimientos psiquiátricos, personas afiliadas al PAMI, situaciones de violencia de género y casos que requieren algún tipo de acompañamiento institucional.

Según Barrigó, muchas veces el propio refugio termina pagando traslados o intentando realizar gestiones que deberían formar parte de una red estatal de asistencia.

Carlos Paz no tiene suficientes lugares a los cuales podamos derivar a la gente”, resumió.

Foto: Luis Tórtolo

Esa carencia vuelve especialmente delicado un eventual cierre. No se trataría simplemente de que una organización abandone una actividad: decenas de personas quedarían sin el único lugar al que hoy recurren en la ciudad para recibir una cena, una ducha, ropa, una cama o, en muchos casos, alguien que escuche su situación.

Ya antes de la convocatoria de este sábado, Barrigó había advertido que el espacio ofrecía cenas, viandas, duchas, abrigo, elementos de higiene y orientación, y que la comunidad terminaba cubriendo mediante donaciones la diferencia entre el aporte estatal y el costo real de funcionamiento.

El alquiler y un pedido que no tuvo respuesta

El contrato original de la propiedad venció a fines de junio y pudo extenderse provisoriamente durante los meses más fríos. La continuidad exige ahora afrontar un alquiler mensual cercano al millón de pesos.

Desde mayo, explicó Barrigó, la institución presentó notas dirigidas al intendente Esteban Avilés, al secretario de Coordinación de Gabinete y Promoción Humana, Carlos Viotti, y a la presidenta del Concejo de Representantes, Alejandra Roldán.

El pedido era mantener una audiencia y solicitar una actualización del subsidio.

Pedíamos una reunión porque queríamos explicar el vencimiento del contrato y solicitar una actualización. Nosotros pedimos un millón de pesos más. A través del diálogo podía surgir una alternativa: podían decirnos ‘un millón no, podemos darles 500 mil y una trabajadora social’. Lo que pedíamos era dialogar”, explicó.

Según Barrigó, ninguna de las solicitudes obtuvo respuesta.

El Movimiento de Jubilados de Punilla realizó posteriormente una presentación similar reclamando una reunión y una actualización del aporte, también sin conseguir una audiencia.

La coordinadora sostuvo que la definición municipal llegó posteriormente a través de declaraciones públicas de Avilés, quien manifestó que no se actualizaría el subsidio.

El enfrentamiento con Avilés

Barrigó recordó además las declaraciones del intendente durante una entrevista televisiva en la que, al referirse a trabajadores relacionados con los edificios Miralejos que acudían al refugio, la calificó como “esta señora pseudocooperativista”.

La coordinadora interpretó aquella expresión como relacionada con su anterior vinculación con la Cooperativa Integral.

La señora ‘pseudocooperativista’ soy yo. Evidentemente, mi vinculación con la COOPI sigue generando una reacción particular”, respondió.

Después de esas declaraciones, señaló, el refugio recibió una comunicación firmada por un abogado del Municipio en la que se mencionaban reclamos de vecinos relacionados con las personas que permanecen en los alrededores, la presencia de cartones y papeles y otras situaciones de convivencia.

Barrigó reconoció que existen problemas que deben ser atendidos, pero rechazó que una eventual relocalización constituya una solución.

Aunque nos mudemos a otro lugar, la problemática relacionada con la población con la que trabajamos va a volver a surgir”, sostuvo.

“Trasladar la pobreza no es posible”

Ese concepto atravesó también uno de los mensajes leídos durante el abrazo.

Trasladar un edificio puede ser una decisión administrativa, pero trasladar la pobreza no es posible. La necesidad no desaparece porque cambiemos una dirección”, expresó el documento.

El planteo reconoce que existen dificultades de seguridad, convivencia, higiene y residuos que deben abordarse, pero advierte contra la asociación automática entre pobreza y peligrosidad.

Una persona que está en situación de calle no es automáticamente una persona peligrosa y una persona que necesita ayuda no debería convertirse en una sospecha”, señalaron.

La institución se manifestó dispuesta a discutir controles, mejoras, funcionamiento, recursos y ubicación, pero reclamó que la conversación principal se concentre en qué respuesta tendrá la ciudad para las personas que necesitan asistencia.

Podemos discutir el funcionamiento, podemos discutir mejoras, controles, recursos, ubicación y convivencia. Lo que no podemos discutir es si las personas que circunstancialmente se encuentran en estado de vulnerabilidad merecen ser vistas”, remarcaron.

El interrogante sobre el papel del Estado

El conflicto vuelve inevitable una discusión de fondo: hasta dónde puede sostenerse una política social esencial sobre la base del esfuerzo voluntario de una institución y de la solidaridad de los vecinos.

El Cura Brochero recibe personas que son derivadas incluso desde áreas públicas. Sin embargo, según Barrigó, cuando es el refugio el que necesita que el Estado continúe una intervención más compleja, esa articulación muchas veces se interrumpe.

Desde Desarrollo Social nos derivan personas, pero cuando somos nosotros quienes necesitamos derivar a alguien para que otra área realice una intervención, eso no funciona”, cuestionó.

La institución consiguió ayuda del Gobierno provincial para alimentos y reparaciones específicas, entre ellas trabajos sobre la instalación eléctrica y el cambio de un tanque. Pero se trata de aportes puntuales y no de un esquema permanente de sostenimiento.

Desde la Provincia, según explicó Barrigó, se les indicó que la asistencia habitual de las personas en situación de calle corresponde fundamentalmente a cada municipio.

El resultado es una paradoja difícil de ignorar: Villa Carlos Paz deriva parte de su problemática social más extrema hacia una organización comunitaria que ahora anuncia que deberá cerrar porque no consigue los recursos para pagar el alquiler.

“¿Qué cambió?”

Durante la actividad también se recordó que el propio Municipio había reconocido públicamente la tarea del Cura Brochero.

El mensaje leído durante el abrazo mencionó una publicación oficial del 10 de enero de 2024, cuando, al comunicar la entrega de un subsidio, el Gobierno municipal destacaba la importancia del refugio y hablaba de una responsabilidad compartida frente a las situaciones de vulnerabilidad.

Por eso, la institución planteó una pregunta dirigida directamente al intendente.

¿Qué cambió? Porque las personas que atraviesan estas situaciones siguen estando. La necesidad sigue estando, la pobreza sigue estando, la vulnerabilidad sigue estando”.

El interrogante se amplió hacia el modelo de ciudad que se pretende construir.

Si el problema es que esas personas están visibles, tenemos que preguntarnos qué clase de ciudad queremos: una que intenta que ciertas realidades desaparezcan de nuestra vista o una capaz de mirar de frente aquello que incomoda y buscar soluciones”.

El refugio, o nada

La advertencia de cierre coloca a Villa Carlos Paz ante una situación concreta.

No existe actualmente otra institución que reúna en un mismo espacio las funciones que desempeña el Cura Brochero ni un dispositivo público municipal capaz de reemplazar inmediatamente su trabajo.

Por eso, detrás de la discusión sobre el monto de un subsidio, la ubicación de una casa o los reclamos de algunos vecinos aparece una cuestión mucho mayor: qué ocurrirá con quienes el 16 de agosto sigan sin tener dónde dormir, qué comer, dónde bañarse o a quién pedir ayuda.

Esto no puede depender solamente de la voluntad de un grupo de personas que todos los días pone el cuerpo”, expresaron durante el abrazo.

Y el mensaje final sintetizó el sentido de la convocatoria:

Hoy no venimos a abrazar solamente una casa. Venimos a abrazar una idea: la idea de que nadie debería quedar afuera. Una ciudad también se mide por la manera en que trata a quienes están pasando su peor momento”.

Hasta ahora, la última posibilidad para evitar el cierre sigue siendo la misma que el refugio reclama desde mayo: una decisión que permita garantizar los recursos necesarios para continuar.

Ya no nos queda dónde recurrir”, admitió Barrigó.

Y dejó abierta una única puerta: “A menos que durante esta semana aparezca una decisión del Gobierno municipal de aumentar el subsidio y podamos contar con el dinero necesario para pagar el alquiler”.

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