La tripulación femenina con base en Villa Carlos Paz terminó segunda en su categoría en el Campeonato Argentino de la clase J24, disputado en Villa La Angostura, tras una actuación de alto nivel en condiciones exigentes y con el contratiempo de no poder disputar dos regatas por daños en la embarcación. El equipo ya apunta al Sudamericano en el lago San Roque y al Mundial de Australia.
La tripulación femenina que entrena en el lago San Roque y representa al Club Náutico Córdoba volvió a mostrar su nivel en una de las competencias más importantes del calendario argentino de vela y quedó muy cerca del título nacional de la clase J24.
Entre el 12 y el 15 de marzo, las aguas del Nahuel Huapi fueron escenario del Campeonato Argentino de la clase J24 2026, una fecha única de la Federación Argentina de Yachting que reunió a 21 tripulaciones de Argentina, Chile y Uruguay en Villa La Angostura, bajo un escenario climático exigente, con vientos fuertes, cambios permanentes y momentos de lluvia.

En ese marco, el equipo femenino carlospacense completó una actuación de gran jerarquía y terminó en el segundo puesto de su categoría, apenas dos puntos por detrás de la tripulación local Jaguar, que se quedó con el primer lugar entre las mujeres.
El dato adquiere todavía más valor por el contexto en que se dio la competencia. El equipo no pudo correr en dos regatas por distintos daños en la embarcación, entre ellos la rotura de la vela mayor, una dificultad que condicionó sus posibilidades deportivas en un campeonato muy ajustado.
Aun así, las representantes de Villa Carlos Paz lograron sostenerse en la pelea y cerrar una performance que confirma que siguen siendo una referencia de primer nivel dentro de la clase.

La tripulación está integrada por Trixy Agusti, Candelaria Berberian, Lucrecia Arrambide, Mariana Safar, Mariana Lorenzo y Mariana Félix, y tiene como base de entrenamiento el lago San Roque, uno de los escenarios históricos de la vela cordobesa.
Un equipo con antecedentes de elite
El resultado en Villa La Angostura no fue una sorpresa para quienes siguen de cerca la disciplina. Esta misma tripulación se consagró campeona mundial de J24 en 2022, en Texas, Estados Unidos, y desde entonces quedó instalada como uno de los grandes equipos femeninos de la especialidad.
Después de un período en el que no pudieron competir juntas de manera sostenida por distintas razones, las navegantes volvieron a reunirse con un objetivo claro: prepararse para intentar recuperar protagonismo en la gran cita de este año, el Mundial de Australia 2026, previsto para fines de temporada.
En ese sentido, el segundo puesto conseguido en el Argentino funciona como una señal muy positiva. Más allá de no haber podido quedarse con el primer lugar, el equipo volvió a mostrarse competitivo, con capacidad de pelear arriba incluso en un campeonato condicionado por problemas técnicos.
El San Roque, próximo gran desafío
Antes del Mundial, la tripulación tendrá una escala clave y muy especial: el Campeonato Sudamericano de J24, que se disputará en agosto en Villa Carlos Paz, en el lago San Roque.
La competencia será una oportunidad importante no solo desde lo deportivo, sino también por el valor simbólico de correr como locales en uno de los escenarios donde el equipo construyó gran parte de su identidad náutica.
Ese objetivo aparece hoy como parte central de la preparación de un grupo que volvió a ponerse en marcha con ambición internacional y que necesita sumar ritmo, regatas y rodaje para llegar de la mejor manera al cierre del año.
La búsqueda de sponsors, una necesidad para seguir compitiendo
Junto con la preparación deportiva, la principal preocupación del equipo pasa por reunir los fondos necesarios para afrontar el calendario que viene, especialmente el operativo que demandará el viaje al Mundial de Australia.
Por eso, además del entrenamiento y la planificación deportiva, la tripulación se encuentra en la búsqueda de sponsors que permitan sostener el proyecto y cubrir los costos de participación en las próximas competencias.
La necesidad de financiamiento aparece como uno de los puntos decisivos para que un equipo que ya supo ser campeón del mundo pueda volver a competir en el más alto nivel internacional.

Una clase de alta competitividad
El J24 es el velero monotipo de quilla fija más difundido del mundo y una de las clases más competitivas de la vela internacional. Se trata de una embarcación de 24 pies —7,32 metros—, con una comunidad muy activa de navegantes y campeonatos de gran nivel en distintos países.
En ese universo altamente competitivo, el equipo con base en Villa Carlos Paz volvió a dejar su marca. No pudo quedarse con el título argentino, pero aun con un barco averiado y dos regatas menos, terminó a apenas dos puntos de la cima. Para una tripulación que volvió a reunirse después de un tiempo, el resultado dice mucho más que un simple segundo puesto.





































