Madres, familiares y vecinos se movilizaron este sábado desde el Puente Carena hasta el centro y luego marcharon hacia la iglesia Nuestra Señora del Carmen. Las familias aseguran que ya existen nueve denuncias y seis Cámaras Gesell realizadas. Piden que la Justicia avance sobre el sacerdote Alejandro Nicola y también investigue la responsabilidad de las autoridades del establecimiento.
Unas 50 personas participaron este sábado por la tarde de una nueva movilización en Villa Carlos Paz para reclamar avances en la investigación por los presuntos abusos sexuales denunciados en el Jardín Parroquial del Niño Dios.
La marcha comenzó en el Puente Carena, avanzó hacia el centro de la ciudad y posteriormente los participantes resolvieron dirigirse hasta la iglesia Nuestra Señora del Carmen.
Madres, familiares y vecinos reclamaron el esclarecimiento de los hechos y pidieron que la Fiscalía acelere los tiempos de una causa que, según señaló uno de los abogados querellantes, lleva alrededor de 17 meses de investigación.
Las familias sostienen que actualmente existen nueve denuncias y que ya se realizaron seis Cámaras Gesell. Esas cifras fueron difundidas por los propios denunciantes durante la movilización.
El principal reclamo apunta a que se avance con una imputación formal del sacerdote Alejandro Nicola, señalado por las familias como presunto responsable de los hechos denunciados. También exigieron que se investigue la eventual responsabilidad de quienes estaban al frente de la institución educativa.
De la marcha participaron además representantes de la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina.
“Basta de demoras”
Una de las madres denunciantes explicó en diálogo con VillaNos Radio que el objetivo principal de la convocatoria fue reclamar respuestas a la Fiscalía de Instrucción a cargo de Jorgelina Gómez.
“Espero que le llegue a quien tenga que escuchar. A la fiscal Jorgelina Gómez, que movilice los tiempos. Basta de demoras”, expresó.
La mujer reclamó avances concretos en la investigación y extendió su planteo hacia las autoridades escolares.
“Queremos una imputación formal, queremos un culpable. Queremos que también sean imputadas las autoridades de la escuela, porque acá hay mucha gente que sabe y no habla”, afirmó.
Entre los elementos sobre los que pidió profundizar mencionó la existencia de cámaras en el establecimiento y el relato de uno de los niños, quien, según sostuvo, habría señalado que una docente presenció una situación.
Se trata de afirmaciones realizadas por la denunciante y que deberán ser evaluadas dentro de la investigación judicial.
El relato que derivó en una nueva denuncia
La madre explicó que presentó la denuncia hace aproximadamente un mes y medio, después de que su hijo pudiera contarle lo que presuntamente había ocurrido.
“Mi pequeño pudo hablar luego de la marcha de las mamás en Tribunales. Yo hablé seriamente con él y me contó con lujo de detalles todo”, relató.
A partir de allí decidió retirarlo de la institución y comenzar el recorrido judicial y terapéutico.
Según contó, el niño le indicó un lugar dentro del ámbito parroquial vinculado con los hechos que describía. La mujer decidió concurrir al establecimiento y consultar a autoridades educativas.
“Fui a la escuela a verificar dónde estaba la casa que él me señalaba como el lugar donde vivía este abusador. Hablé con la directora del primario y con la vicedirectora, les planteé la situación y fui al lugar que me señalaba mi pequeño. Cuando fui con la directora y la vice, me dijeron: ‘Acá vive el párroco’”, relató.
La madre aseguró que luego recurrieron a una profesional de la psicología y posteriormente formalizaron la denuncia.
Su hijo ya participó de una Cámara Gesell y deberá completar una segunda instancia.
“Tenemos una segunda parte porque, por lo visto, hay cosas que no quedaron cerradas”, explicó.
También señaló que posteriormente encontró dibujos realizados por el niño durante el año pasado y que parte de ese material fue entregado a los abogados para su incorporación a la causa.


Reclamos hacia la escuela
Durante la movilización también hubo fuertes cuestionamientos contra las autoridades del establecimiento.
Las familias vienen reclamando que se determine si existieron omisiones frente a posibles señales o relatos de los niños y que se evalúe la actuación de quienes tenían responsabilidades institucionales.
“Todo el mundo sigue como si nada, mientras las familias estamos destruidas”, expresó la madre entrevistada.
Consultada sobre si mantuvieron algún diálogo con representantes de la escuela después de presentar la denuncia, aseguró: “No hemos tenido ningún diálogo y tampoco se han comunicado con nosotros”.
También manifestó su disconformidad con la respuesta que percibe de parte de la Justicia.
“No tenemos respuesta. Sentimos un desprecio total por parte de ella y de todas las autoridades”, afirmó en referencia a la fiscal.
Su percepción contrastó parcialmente con la evaluación realizada durante la misma jornada por el abogado Alejandro Escudero, quien cuestionó la demora general de la investigación, pero destacó la predisposición que encontró recientemente en integrantes del equipo de instrucción durante una Cámara Gesell.
El impacto de la aparición de Nicola en la Catedral
La madre también se refirió a la repercusión que tuvo entre las familias la participación reciente de Nicola en una celebración religiosa en la Catedral de Córdoba.
“Impotencia, bronca. Él sigue con su vida como si nada, mientras nuestros niños están tristes, pasando por terapia, por la SENAF, por la Cámara Gesell, viviendo y reviviendo cada momento”, expresó.
Y cuestionó duramente la respuesta eclesiástica: “Mientras tanto, esta persona sigue como si nada y la Iglesia, según sentimos nosotros, lo sigue tapando, amparando y premiando”.
La mujer adelantó que las familias continuarán movilizándose.
“Vamos a seguir las veces que sea necesario. Están todos los vecinos invitados a acompañar y apoyar ante este tipo de situaciones, donde las víctimas son los niños, niños inocentes”, afirmó.
Escudero: “Nos encontramos con una investigación de 17 meses y poco avance”
Durante la protesta también habló con los medios el abogado Alejandro Escudero, quien representa a las familias que formularon algunas de las denuncias más recientes.
El letrado aseguró que al incorporarse a la causa se encontró con madres “muy angustiadas” y con fuertes cuestionamientos hacia la respuesta inicial de la institución educativa.
“Nos encontramos con dos mamás muy angustiadas, sorprendidas porque la institución que debía cuidar a esos hijos había tenido, según entendemos, un terrible descuido”, expresó.
Escudero puso especialmente el foco sobre la duración de la causa.
“Nos encontramos con una investigación que lleva 17 meses y con poco avance, lo cual nos llamó demasiado la atención”, sostuvo.
También dijo haber percibido temor entre algunas familias a la hora de hablar.
“Nos encontramos, y esto es una percepción nuestra, con mamás, papás o familiares con temor a hablar, porque uno entiende que acá se tocan intereses muy sensibles”, señaló.
El abogado aclaró, no obstante, que su intervención parte del respeto al principio de inocencia.
“Nosotros somos un equipo de abogados que ejercemos sin prejuzgar. Nos basamos en el principio de inocencia: nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario”, remarcó.
Los elementos aportados a la Fiscalía
Escudero explicó que su equipo considera que existen elementos suficientes para sostener las denuncias y continuar profundizando la investigación.
“Les creemos a las mamás porque tenemos informes psiquiátricos y psicológicos que, según nuestra interpretación, acreditan que estos hechos tienen una conexidad con delitos contra la integridad sexual”, señaló.
Aclaró además que participó de instancias periciales y que esos elementos fueron puestos a disposición de la Fiscalía.
“Tenemos una base sólida que aportamos para poder decir que contamos con sustento para denunciar”, afirmó.
El abogado contó que recién en los últimos días pudo tomar contacto directo con la instrucción debido a que el expediente permanecía bajo secreto de sumario.
En ese punto introdujo un matiz respecto de las críticas por las demoras.
“Noté predisposición por parte de la instructora que está llevando la causa. Así como advertimos silencios por un lado, también entendemos que en la Fiscalía trabajan personas y hubo quienes demostraron mucha colaboración”, señaló.
Escudero estuvo presente en una de las últimas Cámaras Gesell, cuyo contenido está sometido a reserva.
“Lo que vi en la Cámara Gesell no lo puedo contar, pero va en línea con lo que nos hace estar hoy acá”, afirmó.
Cámaras, testimonios y documentación de la escuela
La querella también solicitó que se incorporen distintos elementos relacionados con el funcionamiento del establecimiento durante el período en el que habrían ocurrido los hechos.
“Pedimos todo lo que corresponde solicitar en estos casos”, explicó Escudero.
Entre esos elementos incluyó posibles registros de cámaras de seguridad, pero aclaró que la investigación no puede reducirse exclusivamente a imágenes.
“La prueba no es solamente una cámara; una cámara es un medio de prueba”, señaló.
Los abogados pidieron además que se indague sobre posibles testimonios de integrantes de la comunidad educativa mencionados en los relatos.
“Solicitamos información sobre los testimonios que, en el momento en que habrían sucedido los hechos, la escuela debería haber tomado a aquellas personas que los niños señalaron como personas a quienes les decían que estaban viviendo estas situaciones”, explicó.
La responsabilidad del establecimiento
Consultado sobre la posibilidad de un encubrimiento dentro de la institución, Escudero fue prudente respecto de la calificación penal.
“La palabra ‘encubrimiento’ es muy fuerte porque encubrir es un delito”, respondió.
Sí sostuvo que el establecimiento tenía un deber de cuidado especial sobre los niños.

“La escuela tiene una responsabilidad objetiva, al margen de la responsabilidad subjetiva que pueda tener el supuesto autor de los hechos. Esa responsabilidad objetiva tiene que ver con el máximo deber de cuidado sobre las niñas y los niños que concurren a esa escuela”, señaló.
Para el abogado, ante un relato de estas características deben activarse inmediatamente los mecanismos de protección correspondientes.
“El paradigma actual indica que a las niñas y a los niños hay que escucharlos y hay que creerles. Eso no significa que todo lo que digan sea necesariamente verdad, pero sí que hay que activar todos los protocolos para protegerlos”, explicó.
Escudero cuestionó además que Nicola hubiera permanecido vinculado a la institución durante buena parte del proceso.
“Si entiendo que hay alguien que posiblemente haya cometido hechos de esta gravedad, lo primero que tengo que hacer es apartarlo. Primero por los niños que ya relataron lo que vivieron y también para evitar que otros atraviesen una situación similar”, sostuvo.
Sobre una eventual responsabilidad penal de otras personas, remarcó: “Si eso se traduce jurídicamente como encubrimiento, yo no lo puedo decir. Esa tipificación tendrá que determinarla la fiscal a posteriori de la investigación”.
“Entendemos que hay elementos para una imputación”
Escudero representa actualmente a tres familias. Según detalló, dos de esos niños ya comenzaron sus respectivas Cámaras Gesell.
Una de las audiencias debió continuar en una fecha posterior.
“El relato fue tan contundente que, por respeto al niño, se decidió interrumpirla y darle continuidad cuando los peritos de control y el perito oficial se pongan de acuerdo”, explicó.
Ante la pregunta de si considera que la investigación ya reúne condiciones para avanzar con una imputación, respondió: “Nosotros entendemos que sí”.
El abogado explicó que actualmente la legislación permite mantener a la persona sindicada bajo la figura de sospechoso y que, en ese carácter, su defensa puede participar de determinadas instancias del proceso.
En las Cámaras Gesell recientes, señaló, Nicola no estuvo personalmente, pero sí intervinieron sus abogados.
Escudero volvió a destacar el trato recibido por la instrucción durante esas actuaciones, aunque insistió en la gravedad de lo que, según afirmó, pudo conocer.
“Puedo decir que lo que allí escuchamos va en línea con lo que nosotros, lamentablemente, nunca hubiéramos querido escuchar”, manifestó.
Y cerró colocando el foco en los niños y en las consecuencias que el proceso puede tener sobre sus vidas.
“A mí nunca me hubiera gustado escuchar lo que escuché. Nunca me hubiera gustado que estas mamás me convocaran para defenderlas por una situación como esta, porque soy papá y noto la angustia”, expresó.
“Estos niños apenas tienen cuatro o cinco años y todavía tienen un largo recorrido. Lo que más deseamos es que ese recorrido sea feliz y que estos hechos denunciados no los condicionen en el resto de sus vidas”, concluyó.
Fotos: VillaNos Radio




































