La feria reunió este sábado en el Hotel El Cid a más de 20 bodegas, proyectos de autor, destilados y productores gourmet. Los organizadores, Gustavo Flores Bazán y Rodrigo Serna, destacaron la respuesta del público, la evolución del consumidor y el aporte del evento para generar nuevas experiencias turísticas en Villa Carlos Paz. La séptima edición ya comienza a pensarse con un formato ampliado.
Carlos Paz Descorcha completó este sábado una exitosa sexta edición en Villa Carlos Paz, ratificando el crecimiento de una feria que nació hace seis años como una propuesta novedosa para la ciudad y que hoy ya cuenta con público propio, bodegas que regresan edición tras edición y visitantes que llegan buscando etiquetas y experiencias específicas.
El encuentro volvió a desarrollarse en el Hotel El Cid y reunió a más de 20 bodegas, junto con proyectos de autor, destilados, aceites de oliva y gastronomía. La grilla combinó firmas de distintas regiones vitivinícolas argentinas con productores cordobeses y emprendimientos boutique.




La sexta edición tuvo además una novedad: la actividad comenzó un día antes con una cena maridaje junto al reconocido enólogo Roberto González, referente de Nieto Senetiner. La buena recepción de esa experiencia terminó de convencer a los organizadores de avanzar hacia un formato más amplio para 2027.
“Muy contentos, muy felices por la repercusión que ha tenido en Carlos Paz, por la gente que compra la entrada anticipada, por las bodegas que nos apoyan un año más”, resumió Rodrigo Serna, uno de los impulsores de Carlos Paz Descorcha junto al periodista especializado Gustavo Flores Bazán.
Una propuesta que también busca generar turismo
Para Serna, uno de los objetivos que fue adquiriendo cada vez mayor importancia con el crecimiento de la feria es que Carlos Paz Descorcha no sea solamente una actividad para el público local, sino también un motivo para viajar a Villa Carlos Paz.
“El sentido de hacer esto tiene que ver con que la gente venga a Carlos Paz a hacer una actividad diferente, pernoctar, extender su estadía en otros casos. Y lo estamos logrando”, señaló.

Esa idea fue precisamente la que llevó este año a extender la programación y sumar una actividad previa a la feria central.
El viernes, unas 20 personas participaron de la cena maridaje de cuatro tiempos encabezada por Roberto González, quien recorrió diferentes etiquetas de Nieto Senetiner y compartió con los asistentes su experiencia dentro de la vitivinicultura argentina. La actividad había sido concebida como una suerte de avant-première de Carlos Paz Descorcha.
“Fue una prueba bárbara”, evaluó Serna.
Destacó especialmente la posibilidad de contar con “un enólogo de renombre a nivel nacional e internacional” y adelantó que la experiencia funcionó como punto de partida para lo que pretenden desarrollar en las próximas ediciones.
El desafío de sostener una feria durante seis años
Flores Bazán puso el acento en otro aspecto: la continuidad.
“Lo más lindo es sostener una feria de vinos, sostenerla en el tiempo. Ya es la sexta edición y siempre tratando de sumar algo nuevo”, expresó.
El periodista especializado destacó la incorporación de la cena maridaje, la presencia de más de 20 bodegas durante la jornada central y la ampliación de la propuesta hacia los destilados y el aceite de oliva extra virgen.
La feria de este año reunió etiquetas de bodegas como Trapiche, Navarro Correas, El Esteco, La Mascota, Finca Las Moras, Doña Paula, Nieto Senetiner, Los Haroldos, La Celia, Renacer y Ricardo Santos, además de proyectos boutique y representantes de la producción cordobesa. También hubo un espacio específico para la Bonarda.
Para Flores Bazán, mantener y ampliar una propuesta de estas características adquiere además un valor particular en un escenario complejo para el sector.
“El desafío es mantenerlo en momentos por ahí difíciles para la vitivinicultura, donde hay que contener y captar nuevos consumidores”, señaló.
De explicar qué era una feria a recibir un público que busca etiquetas
El recorrido de seis ediciones permite observar también una transformación en quienes participan.
Flores Bazán recordó que cuando Carlos Paz Descorcha comenzó, una parte importante del trabajo consistía simplemente en explicarle al público qué era una feria de vinos.
“No se había hecho nunca una feria aquí en Carlos Paz, por lo cual teníamos que contar de qué se trataba”, recordó.
Ese escenario fue cambiando paulatinamente.
Según explicó, en las primeras ediciones predominaba el visitante atraído por la curiosidad de vivir una experiencia diferente. Ahora aparece cada vez más un consumidor que llega con conocimientos previos, pregunta por determinadas bodegas, quiere probar etiquetas específicas y busca novedades.

“Hay muchos consumidores que quieren saber, conocer más, descubrir nuevas etiquetas”, señaló.
Y agregó: “De no saber qué era una feria de vinos a hoy venir y preguntar por etiquetas, por bodegas. Hay algunas bodegas que vienen todos los años y ya tienen fidelizado un público”.
Un consumidor que también fue creciendo
Esa evolución constituye, para los organizadores, uno de los resultados más significativos del recorrido realizado desde la primera edición.
“Hoy ya vienen buscando ciertas etiquetas puntuales, buscando alguna novedad, algo nuevo para descubrir”, explicó Flores Bazán.
La continuidad de algunas bodegas permitió además generar una relación propia con el público de la feria.

“Hay muchas bodegas que nos acompañan desde la primera edición, que ya tienen sus fans”, señaló.
Carlos Paz Descorcha ofrece también a los proyectos más pequeños la posibilidad de comercializar sus vinos durante el evento, un aspecto que Flores Bazán considera diferencial y que permite que algunos visitantes lleguen directamente a buscar productos descubiertos en ediciones anteriores.
La combinación entre grandes bodegas, productores de menor escala y consumidores cada vez más interesados en conocer el origen y las características de cada vino terminó conformando una identidad propia para la feria.
La séptima edición ya está en marcha
El balance positivo llevó a los organizadores a comenzar a proyectar inmediatamente la próxima edición.
Serna confirmó que Carlos Paz Descorcha 2027 ya está planteado y en planificación, con la intención de profundizar el formato iniciado este año.
“Se viene una séptima edición ya planteada y planificada con dos días”, anticipó.
La idea es ampliar la cena previa, sumar posiblemente dos enólogos, recuperar experiencias como una semicata a ciegas y mantener la feria como actividad central.
Flores Bazán coincidió en que el desafío ahora es dar un nuevo salto.
“Para el año que viene ya tenemos proyectado un salón más grande, quizás dos noches”, adelantó.
No se trata, entonces, solamente de sumar bodegas. La intención es convertir progresivamente a Carlos Paz Descorcha en una experiencia de varias actividades alrededor del vino, capaz de combinar degustaciones, gastronomía, formación y turismo.
Después de seis años, el punto de partida también cambió: aquella feria que necesitaba explicar de qué se trataba llega ahora a cada edición con público que regresa, bodegas fidelizadas y consumidores que ya saben qué quieren encontrar.
“Muy conforme de poder hacer esta sexta edición, y pensamos siempre en lo que se viene. Así que, en el futuro, seguir creciendo”, sintetizó Flores Bazán.
La sexta Carlos Paz Descorcha terminó este sábado. La séptima, al menos para sus organizadores, ya empezó a tomar forma.



































