Beijing formalizó su protesta por las publicaciones de Juan Pablo Carreira, director de Comunicación Digital del Gobierno, quien responsabilizó al Partido Comunista chino por la tragedia ocurrida en Nepal. La Embajada ya había advertido sobre posibles daños en la relación bilateral.
El gobierno de China elevó este jueves el nivel del conflicto diplomático con la Argentina al convocar al embajador argentino en Beijing para transmitir formalmente su malestar por las declaraciones de Juan Pablo Carreira, funcionario del gobierno de Javier Milei que responsabilizó al Partido Comunista chino por la reciente catástrofe ocurrida en Nepal.
La Cancillería china convocó al embajador Marcelo Suárez Salvia, aunque el diplomático se encuentra de vacaciones y la protesta terminó siendo recibida por el consejero Guillermo Simunovich, segundo al mando de la representación argentina.
La gestión implica un paso adicional respecto de la dura respuesta que la Embajada china en Buenos Aires había difundido previamente y transforma una polémica iniciada en redes sociales en un reclamo formal entre gobiernos.
Hasta este jueves por la tarde, la Cancillería argentina no había emitido un comunicado público específico en respuesta a la convocatoria.
El mensaje que originó el conflicto
Carreira es director de Comunicación Digital de la Presidencia y tiene a su cargo la denominada Oficina de Respuesta Oficial. En redes sociales es conocido como “Juan Doe”.
La controversia comenzó después de que publicara desde su cuenta personal en X una interpretación sobre la catástrofe ocurrida en Nepal.
El funcionario sostuvo que una empresa estatal china construía una gran instalación hidroeléctrica junto a un glaciar y responsabilizó a supuestas fallas de esa actividad por el desastre.
Luego vinculó el episodio con otros acontecimientos históricos asociados con regímenes comunistas y cerró su mensaje con la frase: “El comunismo mata”.
La acusación sobre la responsabilidad china en el origen de la catástrofe no fue adoptada como posición oficial por el Gobierno argentino.
Tampoco fue difundida por las cuentas institucionales de Presidencia, Cancillería ni por la propia Oficina de Respuesta Oficial.
China respondió con dureza
La primera reacción institucional llegó desde la Embajada de China en la Argentina.
Sin mencionar expresamente a Carreira, la representación diplomática cuestionó a “cierto funcionario argentino” por difundir lo que calificó como rumores motivados por prejuicios ideológicos y rechazó la atribución de responsabilidades realizada desde Buenos Aires.
China sostuvo que el desastre estuvo relacionado con un desprendimiento glaciar que provocó graves deslizamientos de tierra y pérdidas humanas y materiales tanto en Nepal como en territorio chino.
La Embajada exigió al funcionario argentino que “cambie de actitud de inmediato” y deje de politizar una catástrofe natural.
Pero el tramo políticamente más sensible del comunicado fue la advertencia sobre las consecuencias que este tipo de episodios podrían tener sobre la relación entre ambos países.
Beijing pidió evitar acciones que puedan generar daños en las relaciones y la cooperación sino-argentina.
De la respuesta pública a la protesta diplomática
La novedad de este jueves es que el conflicto dejó de limitarse a un cruce público.
La Cancillería china decidió convocar a la máxima representación diplomática argentina en Beijing y plantear directamente su malestar.
Según trascendió, durante el encuentro también fueron mencionadas otras preocupaciones existentes en la relación bilateral, entre ellas el tratamiento que reciben empresas chinas en determinados procesos de contratación y licitación en la Argentina.
El episodio se produce mientras ambos gobiernos intentan sostener una relación que combina fuertes diferencias ideológicas con importantes intereses económicos.
Un vínculo estratégico para la Argentina
China es actualmente el segundo socio comercial de la Argentina, detrás de Brasil.
Solo durante julio, el intercambio bilateral mostró exportaciones argentinas por US$667 millones e importaciones procedentes de China por US$1.512 millones, según datos oficiales del INDEC.
A comienzos de agosto, además, los bancos centrales de ambos países renovaron por otros cinco años el swap de monedas por 130.000 millones de yuanes.
Dentro de ese acuerdo continúan activos 35.000 millones de yuanes, equivalentes aproximadamente a US$5.000 millones, destinados a respaldar la estabilidad financiera y facilitar el comercio bilateral.
El canciller Pablo Quirno también había confirmado que el Gobierno trabaja en la organización de una próxima visita oficial a China, dentro de una política que busca preservar el vínculo comercial pese al alineamiento político internacional de Milei con Estados Unidos.
La posición del Gobierno argentino
Hasta ahora, el Poder Ejecutivo procuró diferenciar las declaraciones de Carreira de la política exterior argentina.
El vocero presidencial había sostenido, antes de conocerse la convocatoria diplomática de este jueves, que el Gobierno responde por las manifestaciones realizadas desde sus cuentas oficiales.
Ni Milei ni Quirno respaldaron públicamente la acusación del funcionario contra China.
La formalización de la protesta de Beijing coloca ahora el episodio en otro nivel: ya no se trata únicamente de una respuesta de la Embajada a un mensaje en redes sociales, sino de una gestión directa de la Cancillería china ante la representación diplomática argentina.



































