El concejal de Juntos por Carlos Paz pidió explicaciones sobre los horarios, las frecuencias y la cantidad de colectivos en circulación. Advirtió que el sistema recibe cerca de $190 millones mensuales de recursos municipales y cuestionó que, durante el tratamiento de su proyecto, los concejales de Carlos Paz Unido no respondieran a los interrogantes planteados.
La situación del transporte urbano de pasajeros de Villa Carlos Paz volvió al Concejo de Representantes, esta vez con un interrogante concreto: ¿qué pasó con el servicio nocturno y hasta qué hora circulan realmente los colectivos?
El planteo fue llevado al recinto por el concejal Daniel Ribetti, de Juntos por Carlos Paz, mediante un pedido de informes presentado el martes 13 de octubre y tratado durante la sesión del jueves 15.
La iniciativa busca determinar cuáles son los horarios y frecuencias efectivamente cumplidos por las distintas líneas, especialmente durante las últimas horas del día, ante los reclamos de usuarios que denuncian dificultades para encontrar colectivos por la noche.
Pero el debate adquirió también una dimensión política. Ribetti cuestionó que los representantes de Carlos Paz Unido no ofrecieran explicaciones sobre el funcionamiento del sistema y volvió a poner bajo discusión los recursos públicos destinados a sostenerlo.
Casi $190 millones mensuales y menos colectivos en circulación
Uno de los cuestionamientos centrales del edil apunta a la relación entre el aporte económico municipal y las condiciones en que se presta el servicio.
Según señaló, el sistema recibe actualmente alrededor de $190 millones mensuales, mientras persisten problemas de disponibilidad de unidades, reducción de recorridos y modificaciones de frecuencias.
“De 14 unidades que deberían estar en funcionamiento, uno entra a la app y encuentra solo 9”, advirtió Ribetti, al cuestionar la cantidad de colectivos que efectivamente aparecen circulando en el sistema de seguimiento.
El concejal también sostuvo que el monto mensual destinado al transporte permitiría adquirir aproximadamente un colectivo cero kilómetro cada 45 días, una comparación con la que buscó dimensionar el esfuerzo económico que representa el servicio para los contribuyentes.
Desde su perspectiva, el esquema de financiamiento termina protegiendo los ingresos de la empresa concesionaria sin garantizar necesariamente una prestación acorde con las necesidades de los usuarios.
En ese contexto, reclamó conocer qué controles realiza el Municipio y cuáles son los niveles reales de cumplimiento de las obligaciones establecidas para la concesionaria.
¿Qué pasó con la línea nocturna?
El pedido de informes solicita al Departamento Ejecutivo que precise los horarios, recorridos y frecuencias reales de todas las líneas, con especial atención a las últimas unidades de cada jornada.
También requiere que se informe expresamente si la Línea Nocturna (LN) continúa operativa y, en caso de haber sido suspendida, reducida o modificada, cuáles fueron los motivos y mediante qué decisiones administrativas se autorizaron esos cambios.
La iniciativa incluye además un requerimiento de registros de fiscalización y geoposicionamiento GPS de los últimos 90 días, junto con un detalle de las medidas adoptadas frente a los reclamos de los usuarios.
El planteo remite a las condiciones establecidas en el pliego aprobado mediante la Ordenanza 6.815, que contempla la prestación del transporte durante períodos diurnos y nocturnos y establece facultades municipales de regulación y supervisión.
En marzo, el Ejecutivo había anunciado una readecuación de frecuencias para priorizar los servicios vinculados con establecimientos educativos, horarios laborales y centros de salud.
Ahora, Ribetti pretende conocer cómo se aplicaron esas modificaciones y si los horarios que efectivamente cumplen los colectivos se corresponden con las condiciones vigentes de la concesión.
El silencio del oficialismo, otro eje del reclamo
Durante el tratamiento del proyecto, el concejal cuestionó especialmente la ausencia de respuestas de los representantes oficialistas.
Ribetti recordó que las iniciativas ingresan los martes y se tratan habitualmente los jueves, por lo que los integrantes del cuerpo disponen de tiempo para consultar al Departamento Ejecutivo, reunir antecedentes y llegar al recinto con información sobre los asuntos sometidos a discusión.
Según su planteo, esa posibilidad no se tradujo en explicaciones concretas sobre los interrogantes vinculados con el transporte.
El edil sostuvo que el debate legislativo debería permitir a los concejales ejercer su función de control y ofrecer respuestas a los vecinos, especialmente cuando se trata de servicios sostenidos con recursos públicos.
La controversia tampoco es nueva. En mayo, Ribetti ya había reclamado la presencia de funcionarios del área de Transporte en el Concejo para responder sobre frecuencias, recorridos, subsidios, controles por GPS y cantidad de unidades disponibles.
El nuevo proyecto retoma parte de aquellas inquietudes y las concentra ahora en el funcionamiento efectivo del servicio nocturno.
Un servicio esencial para quienes dependen del colectivo
Detrás de la discusión administrativa y presupuestaria aparece una dificultad cotidiana para numerosos usuarios.
La reducción de frecuencias durante la noche afecta especialmente a quienes terminan sus jornadas laborales, educativas o de otras actividades cuando disminuyen las alternativas de transporte.
Ante la falta de unidades, algunos pasajeros deben recurrir a taxis, remises o servicios mediante aplicaciones, con el costo adicional que eso representa.
El proyecto de Ribetti solicita que el Ejecutivo remita la información en un plazo de siete días hábiles, acompañada de la documentación respaldatoria.
El planteo vuelve así sobre dos cuestiones estrechamente vinculadas: qué servicio reciben los vecinos a cambio de los recursos municipales destinados al transporte y qué controles se ejercen para garantizar que la prestación cumpla con las condiciones comprometidas.





































