La cantante, compositora y actriz estadounidense murió este martes en Nashville. Su familia confirmó la noticia sin informar la causa del fallecimiento. A lo largo de más de seis décadas vendió más de 100 millones de discos y construyó un legado que trascendió ampliamente al country.
Dolly Parton, una de las figuras más influyentes y queridas de la música popular estadounidense, murió este martes 25 de agosto a los 80 años en Nashville. La noticia fue comunicada por su familia a través de un video publicado en las redes sociales oficiales de la artista.
El encargado de anunciarlo fue su sobrino Bryan Seaver, quien durante más de dos décadas se desempeñó además como jefe de seguridad de Parton. Según contó, la propia cantante le había pedido años atrás que fuera él quien comunicara públicamente su muerte cuando llegara el momento.
“La tristeza queda con nosotros, no con Dolly”, expresó Seaver al transmitir el mensaje de la familia. La causa de la muerte no fue informada.
Problemas de salud en los últimos meses
Parton había atravesado recientemente distintos problemas de salud que la obligaron a reducir su actividad pública y cancelar compromisos.
Apenas unos días antes de su muerte había reconocido que estaba atravesando un período complicado y que había postergado el cuidado de su propia salud mientras acompañaba a su esposo, Carl Dean, quien murió en marzo de 2025 a los 82 años. Estuvieron casados durante casi seis décadas.
Pese a esas dificultades, la cantante aseguraba que continuaba trabajando y mantenía proyectos en marcha. Entre ellos se encontraba Dolly: A True Original Musical, una producción autobiográfica prevista para llegar a Broadway durante el próximo invierno estadounidense.
De una infancia humilde a convertirse en la reina del country
Nacida el 19 de enero de 1946 en Tennessee y criada en una familia de escasos recursos junto a once hermanos, Parton convirtió buena parte de aquella infancia rural en materia prima para sus canciones.
Su llegada a Nashville después de terminar la escuela secundaria abrió una carrera que se extendería durante más de seis décadas y terminaría transformándola en una figura que excedió largamente las fronteras de la música country.
Escribió alrededor de 3.000 canciones y vendió más de 100 millones de discos. Entre sus obras más reconocidas aparecen “Jolene”, “Coat of Many Colors”, “9 to 5” e “I Will Always Love You”.
Esta última fue compuesta e interpretada originalmente por Parton y alcanzó décadas después una dimensión mundial a través de la versión grabada por Whitney Houston para la película El guardaespaldas.
Parton obtuvo 11 premios Grammy, incluido un reconocimiento a la trayectoria, y fue incorporada tanto al Country Music Hall of Fame como al Rock & Roll Hall of Fame.
También actriz, empresaria y figura de la cultura popular
Su popularidad excedió rápidamente los escenarios.
En 1980 protagonizó junto a Jane Fonda y Lily Tomlin la comedia 9 to 5, que además incluyó una de sus canciones más conocidas. Su carrera cinematográfica continuó luego con películas como Steel Magnolias y otras producciones para cine y televisión.
A su imagen inconfundible —cabello rubio, vestuario exuberante, humor permanente y una deliberada estética extravagante— sumó una notable capacidad para administrar su propia obra y desarrollar negocios.
El más famoso fue Dollywood, el parque temático ubicado en Tennessee que abrió en 1986 y terminó convirtiéndose en uno de los grandes atractivos turísticos de la región de las Great Smoky Mountains.
Un enorme legado solidario
Parton construyó además una dimensión filantrópica que terminó siendo inseparable de su figura pública.
A través de Imagination Library, el programa de alfabetización infantil creado por su fundación, distribuyó gratuitamente cientos de millones de libros a niños de distintos países. También destinó recursos a hospitales, educación, asistencia frente a desastres y proyectos de investigación médica.
Durante la pandemia realizó una contribución económica a investigaciones desarrolladas en la Universidad Vanderbilt que terminaron vinculadas con el desarrollo de vacunas contra el Covid-19.
Ese perfil solidario, combinado con una cuidadosa distancia de las divisiones partidarias, la convirtió en una de las pocas grandes celebridades estadounidenses capaces de conservar durante décadas una popularidad que atravesó generaciones y sectores políticos muy diferentes.
Estados Unidos la despide con las banderas a media asta
Las repercusiones comenzaron inmediatamente después de conocerse la noticia.
El presidente estadounidense Donald Trump ordenó que las banderas de Estados Unidos permanezcan a media asta durante una semana en homenaje a la artista y la definió como una figura irrepetible de la cultura estadounidense.
También comenzaron a multiplicarse los homenajes del mundo de la música y el espectáculo. Reba McEntire, Dionne Warwick, Kacey Musgraves, George Strait, Kelly Clarkson y Lily Tomlin, entre muchas otras figuras, recordaron públicamente su trayectoria y su generosidad.
Miley Cyrus, ahijada de Parton y una de las artistas con las que mantuvo un vínculo más cercano durante sus últimos años, aseguró que el mundo había perdido a “la más pura de las almas”.
La muerte de Dolly Parton cierra así una trayectoria excepcional: la de una compositora surgida de la pobreza rural de Tennessee que terminó convertida en estrella mundial, actriz, empresaria, filántropa y uno de los grandes símbolos de la cultura popular estadounidense.






































