El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva destinará 18.500 millones de reales a financiar capital de trabajo, inversiones y la búsqueda de nuevos mercados. Los gravámenes del 25% alcanzan a sectores como calzado, maquinaria, muebles, azúcar y etanol.
El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció un paquete de créditos por 18.500 millones de reales, equivalentes a unos US$3.660 millones, para asistir a las empresas brasileñas afectadas por los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos.
La medida fue presentada después de que comenzaran a regir gravámenes adicionales del 25% sobre una amplia variedad de exportaciones brasileñas. Los sectores más expuestos incluyen la industria del calzado, los muebles, la maquinaria, la madera, el azúcar y el etanol.
Del monto total, 13.500 millones de reales serán aportados por el Tesoro brasileño y los otros 5.000 millones provendrán del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).
La ampliación de los recursos fue instrumentada mediante una medida provisoria firmada por Lula, que entró en vigencia con su publicación, aunque deberá ser convalidada posteriormente por el Congreso para conservar su validez.
Capital de trabajo e inversiones
Las líneas estarán destinadas a financiar capital de trabajo, adquisición de maquinaria y equipamiento, inversiones productivas y proyectos para ingresar a nuevos mercados.
El paquete se encuadra dentro del Plan Brasil Soberano, creado para sostener a exportadores y proveedores afectados por subas de aranceles, conflictos geopolíticos y otras alteraciones del comercio internacional.
Las empresas podrán acceder a distintas modalidades de financiamiento según su actividad y nivel de exposición. El programa contempla créditos para capital de giro, exportaciones, compra de bienes de capital y proyectos de inversión.
Entre los posibles beneficiarios se encuentran compañías de los sectores del acero, aluminio y calzado, además de otras industrias alcanzadas por restricciones estadounidenses o por dificultades derivadas de la inestabilidad internacional.
Qué productos quedaron alcanzados
Los nuevos aranceles estadounidenses entraron en vigencia el miércoles 22 de julio y afectan exportaciones brasileñas por entre US$7.000 millones y US$11.000 millones anuales, según diferentes estimaciones.
El ministro brasileño de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Márcio Elias Rosa, calculó que aproximadamente el 18% de las ventas de Brasil al mercado estadounidense quedó alcanzado por la medida.
Estados Unidos justificó la decisión mediante una investigación comercial que cuestionó distintas políticas brasileñas, entre ellas el funcionamiento del sistema gratuito de pagos digitales Pix, el acceso al mercado del etanol y las medidas contra la deforestación ilegal.
El gobierno de Lula rechazó esas acusaciones y sostuvo que las decisiones de Washington no reflejan las características reales de la relación comercial entre ambos países.
Carne, café y aviones quedaron exceptuados
La administración estadounidense excluyó del nuevo gravamen a algunos de los principales productos brasileños que ingresan a su mercado.
Entre las excepciones figuran la carne vacuna, el café, los productos energéticos, las tierras raras, los aviones y sus componentes. También fueron exceptuados el arrabio y determinados residuos de acero utilizados por la industria siderúrgica estadounidense.
Las exclusiones redujeron el impacto general de la medida, pero sectores como calzado, maquinaria, muebles, madera, papel y algunos productos agroindustriales podrían afrontar una fuerte pérdida de competitividad frente a proveedores de otros países.
La industria brasileña del calzado ya proyectó una caída del 7,1% en sus exportaciones durante este año, mientras las empresas de regiones especialmente dependientes del mercado estadounidense advirtieron sobre posibles suspensiones o pérdidas de puestos de trabajo.
Otra investigación puede elevar los aranceles
Brasil también está incluido en otra investigación estadounidense vinculada con la posible utilización de trabajo forzado en las cadenas de suministro internacionales.
Ese procedimiento podría derivar en un arancel adicional del 12,5% para determinados productos y elevar la carga total al 37,5%, aunque la decisión todavía no fue confirmada.
El gobierno brasileño sostiene negociaciones con las autoridades estadounidenses para evitar que ambas medidas se acumulen. Por el momento, no se anunció una nueva fecha para las conversaciones comerciales.
La estrategia inicial de Brasil se concentra en sostener financieramente a las empresas, facilitar la búsqueda de compradores alternativos y mantener abiertas las negociaciones diplomáticas, sin avanzar de manera inmediata con represalias equivalentes.






































