Carlos Paz Unido impuso a Noe García Roñoni como representante de las minorías en la comisión vinculada a la licitación de residuos, pese a que la mayoría de los concejales opositores había propuesto a Carlos Quaranta. La discusión dejó al descubierto una nueva tensión institucional: una decisión formalmente posible, pero políticamente cuestionada por avanzar sobre una definición propia de los bloques minoritarios.
La designación de los representantes del Concejo de Representantes en la comisión vinculada a la licitación del servicio de higiene urbana y recolección de residuos dejó expuesta una nueva tensión institucional en Villa Carlos Paz: el oficialismo de Carlos Paz Unido volvió a imponer su mayoría automática, pero esta vez no solo para aprobar una decisión propia o bloquear un proyecto opositor, sino para intervenir en una definición que correspondía políticamente a las minorías.
El decreto aprobado designó a Marcela Bosch como representante de la mayoría y a Noe García Roñoni como representante de las minorías, pese a que cuatro de los cinco concejales opositores habían elevado una nota proponiendo a Carlos Quaranta.
La única edila de la oposición que no acompañó esa propuesta fue García Roñoni, quien se autopostuló y terminó siendo elegida con los votos del oficialismo y el suyo propio.

La discusión se abrió inmediatamente después de la votación. El proyecto había sido aprobado en general con los siete votos del oficialismo. El artículo que proponía a Quaranta reunió tres votos, mientras que el artículo que designó a García Roñoni obtuvo ocho: los de Carlos Paz Unido más el de la propia concejala, quien ya había aportado el voto clave para la aprobación de la licitación.
El punto más fuerte del debate no estuvo en la legalidad formal del procedimiento, sino en la legitimidad política de la representación opositora. En lo formal, García Roñoni integra una de las minorías. Pero, en términos políticos, la mayoría de los concejales no oficialistas había definido otro nombre.
El oficialismo eligió apoyarse estrictamente en la legalidad posible para avanzar sobre una decisión que no le pertenecía.
“Será legal, pero no es legítimo”
Fernando Revello, de Juntos por Carlos Paz, pidió una cuestión de privilegio y expuso con un tono poco habitual en él, más cargado de malestar y enojo, el rechazo a la maniobra.
“Me parece poco feliz y desacertada la incidencia que tiene el oficialismo para elegir los miembros de las minorías”, planteó.
El concejal aclaró que su objeción no estaba dirigida contra la persona de García Roñoni. “Con esto no quiero poner en tela de juicio la honorabilidad ni la capacidad de la concejal Roñoni”, dijo.
Luego marcó el núcleo del reclamo: “Acá hay cinco miembros de la minoría, de los cuales cuatro de ellos, que pertenecen a dos bloques distintos, eligieron a una persona y no está siendo respetada esa decisión de la minoría”.
La discusión revela hasta dónde está dispuesto a llegar Carlos Paz Unido en el uso de su mayoría. Acostumbrado a imponerla para aprobar iniciativas propias, bloquear pedidos de informes o cerrar el paso a proyectos opositores, ahora avanzó sobre una representación que, por definición política, debía resolverse dentro de las minorías.
El oficialismo forzó al máximo el concepto de legalidad y dejó en segundo plano la legitimidad del acto.
Revello lo sintetizó con una frase que marcó el clima del recinto: “Está bien, será legal, pero no es legítimo, no es moral y no es ético lo que están haciendo”.
“No se enojen después cuando decimos que esto es una escribanía”
Revello también vinculó el episodio con una crítica más amplia al funcionamiento del Concejo bajo la mayoría de Carlos Paz Unido.
“Estamos acostumbrados a que todas las semanas permanentemente utilicen la mayoría automática para rechazar o blindar todos los pedidos de informe, los pedidos de resolución, los proyectos que presentamos desde nuestra banca”, sostuvo.
Y agregó: “No se enojen después cuando decimos que esto es una escribanía del Ejecutivo”.
La frase tensionó aún más la discusión. Para la oposición, el caso no era un hecho aislado, sino una nueva muestra de un modo de funcionamiento legislativo en el que la mayoría oficialista no solo decide sobre sus propios proyectos, sino también sobre los márgenes de intervención de las minorías.
El oficialismo se refugió en la legalidad formal
La reacción oficialista fue inmediata. La presidenta del cuerpo, Alejandra Roldán, cuestionó la procedencia de la cuestión de privilegio y defendió la votación como un acto democrático.
“La propuesta de la minoría surgió de la minoría, no surgió de la mayoría”, afirmó.
Luego agregó: “Lo que acá se hizo es el ejercicio de la democracia”.
Ese fue, precisamente, el punto de choque. Para el oficialismo, alcanzaba con que García Roñoni perteneciera formalmente a una minoría. Para los concejales opositores que impulsaban a Quaranta, la representación debía surgir de la decisión mayoritaria de los bloques minoritarios y no de una combinación de votos entre el oficialismo y una concejala autopostulada.
Carlos Quaranta, de Carlos Paz Inteligente, intervino para ordenar el planteo de Revello y precisar cuál era el objeto del rechazo.
“Me parece que lo que está planteando es un rechazo a la forma de selección del representante de las minorías, en tanto que cuatro representantes proponen a uno y uno propone a su propia persona”, señaló.
La moción fue sometida a votación y obtuvo solo tres votos, sin alcanzar el número necesario.
La respuesta contra Revello
Luego, Sebastián Guruceta, del bloque oficialista, impulsó otra cuestión de privilegio para rechazar las expresiones de Revello, especialmente la referencia a la “escribanía”.
El oficialismo volvió a victimizarse frente a la crítica política y se refugió en la defensa estrictamente legal del procedimiento.
Guruceta sostuvo que la actuación del cuerpo se ajustó a la normativa vigente. “Esa chicana que vienen manifestando es claramente lo que establece a través de la ley, lo que establece a través de las ordenanzas y lo que establece a través del marco jurídico en cómo se tiene que desenvolver el Concejo de Representantes”, afirmó.
La cuestión de privilegio impulsada por Guruceta fue aprobada con siete votos, los del oficialismo. De ese modo, Carlos Paz Unido no solo impuso la designación de García Roñoni, sino que además formalizó el rechazo a las críticas de Revello.
“Hasta jurídicamente está mal escrito”
Sobre el cierre, Quaranta dejó otra observación de peso. Advirtió que el propio texto del proyecto hablaba del “bloque mayoritario y los bloques minoritarios” y remarcó que, formalmente, en el Concejo existen dos bloques de las minorías: Juntos por Carlos Paz y Carlos Paz Inteligente.
Desde esa lectura, la propuesta mayoritaria de esos bloques había sido la suya.
“Formalmente los bloques minoritarios son dos, y los dos bloques minoritarios presentaron en su mayoría una sola propuesta”, sostuvo.
Luego fue más allá: “Hasta legalmente, hasta jurídicamente está mal escrito”.
Una mayoría que vuelve a correr el límite
La sesión dejó una conclusión política incómoda: siempre se puede tensar un poco más el límite.
El oficialismo apeló a la legalidad formal para justificar una decisión que desoyó la voluntad mayoritaria de la oposición. Y cuando esa contradicción fue marcada en el recinto, respondió con una cuestión de privilegio contra quien la señaló.
La licitación de residuos, una de las decisiones más relevantes de la agenda municipal, sumó así otro capítulo polémico.
Ya no se discute solo el servicio, el pliego o la adjudicación futura, sino también quién controla, quién representa y hasta dónde puede avanzar una mayoría cuando decide que la legalidad le alcanza, aunque la legitimidad quede en el camino.