Un informe de la Universidad Austral y EcoGo, elaborado sobre datos oficiales, mostró que la irregularidad volvió a crecer en julio y acumula 21 meses consecutivos de aumento. La situación es especialmente crítica entre los proveedores no financieros de crédito, donde la mora supera el 31%.
La morosidad de las familias argentinas volvió a aumentar durante julio y alcanzó al 18% del monto total financiado, según el último informe elaborado por la Universidad Austral junto con la consultora EcoGo a partir de datos de la Central de Deudores del Banco Central, el Indec y la Cepal.
El indicador subió 0,5 puntos porcentuales en un mes y se encuentra 10,3 puntos por encima del nivel de un año atrás.
Además, el 26,6% de las personas con créditos registra algún tipo de atraso, lo que equivale a más de uno de cada cuatro deudores.
La tendencia completa así 21 meses consecutivos de incremento de la mora, en un escenario marcado por el crecimiento del endeudamiento de los hogares y las dificultades para afrontar cuotas de préstamos, tarjetas y otras formas de financiamiento.
Bancos y créditos no tradicionales
El informe distingue entre el sistema financiero tradicional y los denominados Proveedores No Financieros de Crédito (PNFC), que incluyen fintech, emisoras de tarjetas, mutuales, cooperativas y otras empresas que otorgan financiamiento.
En los bancos y entidades financieras, la mora por monto llegó al 15,8%, con un aumento mensual de 0,4 puntos y una suba de 9,6 puntos en comparación con julio de 2025.
La situación es todavía más compleja entre los proveedores no financieros: allí la irregularidad alcanzó el 31,3% del crédito otorgado, 0,3 puntos más que en junio y 14,4 puntos por encima del registro interanual.
La diferencia responde, entre otros factores, al perfil de los clientes que utilizan esas alternativas de financiamiento y a las mayores tasas que suelen afrontar quienes tienen dificultades para acceder al sistema bancario tradicional.
El crédito creció, pero también los atrasos
El deterioro de la calidad de las carteras se produjo aun cuando el crédito a las familias continuó creciendo.
El volumen real de financiamiento alcanzó en julio los $99,4 billones, con una suba de 0,7% mensual y 4,7% interanual.
Esto significa que la expansión de los préstamos no logró compensar el aumento del monto que dejó de pagarse en tiempo y forma.
La combinación entre más crédito y más mora aparece desde hace meses como uno de los principales indicadores de tensión en la economía doméstica.
El propio Banco Central había informado para junio una morosidad del 12,8% entre los préstamos bancarios a las familias, aunque esa medición incluye exclusivamente al sistema financiero regulado y por eso no es directamente comparable con el 18% consolidado por Universidad Austral y EcoGo, que también incorpora a proveedores no financieros.
Córdoba ya avanzó con un programa específico
El aumento del endeudamiento familiar también llevó a Córdoba a adoptar medidas propias.
El pasado 2 de septiembre, la Legislatura provincial aprobó la creación del Programa Provincial de Alivio y Reordenamiento del Endeudamiento Familiar, impulsado por el Gobierno de Martín Llaryora.
La iniciativa busca facilitar la refinanciación de préstamos personales, saldos de tarjetas de crédito y otras deudas relacionadas con gastos cotidianos y necesidades básicas.
El esquema contempla la adhesión de bancos y emisoras de tarjetas, con planes que podrán extenderse entre 24 y 48 cuotas y una Tasa Nominal Anual fija de hasta el 35%.
Como incentivo, las entidades que participen tendrán una alícuota del 0% en Ingresos Brutos sobre los intereses generados por las operaciones alcanzadas por el programa.
La Provincia había estimado que unas 250.000 personas podrían quedar comprendidas dentro del esquema, con cientos de miles de cuentas en situación de atraso.
Un problema que llegó al Congreso
La morosidad también comenzó a ocupar un lugar central en la agenda nacional.
En Diputados existen distintos proyectos para regular refinanciaciones, tasas, cobranzas y mecanismos de reestructuración de deudas familiares, mientras que el Fondo Monetario Internacional reconoció recientemente que sigue de cerca la evolución del problema.
El organismo sostuvo que, por el momento, el nivel de endeudamiento de los hogares no representa un riesgo significativo para la estabilidad financiera general, pero admitió que monitorea su evolución.
Los números de julio muestran que la tensión continúa: el 18% del dinero prestado a las familias presenta algún grado de mora y más de una cuarta parte de los deudores tiene atrasos.
El fenómeno se convirtió así en uno de los principales contrapuntos del escenario económico actual: mientras la inflación mostró una desaceleración durante agosto, las dificultades acumuladas por los hogares para afrontar deudas contraídas durante los meses anteriores todavía siguen creciendo.





































