viernes, septiembre 18, 2026
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Siciliano y la hoja de ruta del gobierno hacia 2027: gestión, distancia de Milei y “el límite es Córdoba”

El ministro de Vinculación y Gestión Institucional evitó anticipar tiempos electorales, pero trazó buena parte de la identidad con la que el oficialismo provincial busca llegar a 2027: gestión como principal carta política, un Estado activo frente al deterioro social y una relación con Javier Milei sin oposición automática ni acompañamiento incondicional. “No somos ni kirchneristas ni libertarios”, definió.


Miguel Siciliano descartó por ahora cualquier definición sobre la fecha de las elecciones provinciales y aseguró que en el Gobierno de Córdoba “hoy nadie está pensando en lo electoral”.

Pero durante una extensa entrevista con VillaNos Radio, el ministro de Vinculación y Gestión Institucional dejó trazados buena parte de los argumentos con los que el oficialismo provincial se prepara para transitar el camino hacia 2027.

Gestión y obra pública como principal respaldo político. Un Estado provincial activo frente al deterioro social. Relación institucional con intendentes sin importar su pertenencia partidaria. Y frente al Gobierno nacional, una posición que pretende escapar de los dos extremos: acompañar a Javier Milei cuando Córdoba considere que sus políticas benefician al país y marcar diferencias cuando entienda que perjudican los intereses provinciales.

Siciliano condensó esa identidad en dos definiciones.

“Nosotros no somos ni kirchneristas ni libertarios, nosotros somos un gobierno coherente que quiere acompañar lo que está bien y que no quiere acompañar lo que está mal”, afirmó.

La segunda fue todavía más breve: “El límite es Córdoba”.

Esa frase atraviesa prácticamente toda su lectura política. El oficialismo cordobés no pretende construirse como una oposición sistemática a Milei, pero tampoco como un aliado sin condiciones. La frontera, según Siciliano, aparece cuando entran en juego recursos, producción, infraestructura, universidades, salud, educación o asistencia social en la Provincia.

Milei sí, pero no a cualquier costo

La discusión apareció con claridad al hablar del Presupuesto nacional 2027 y de qué posición adoptará Córdoba frente al proyecto.

“Nosotros tenemos claro que al presidente hay que acompañarlo en todo lo que el presidente necesita para sacar la Argentina adelante, pero tenemos el límite que es defender a los cordobeses”, sostuvo Siciliano.

Su intención fue diferenciar esa postura de una oposición que rechace cualquier iniciativa por provenir del Gobierno nacional.

“Nosotros podemos acompañar al presidente y no hacer de oposición boba”, afirmó, bajo una premisa que considera básica: “Si el presidente fracasa, en definitiva fracasa la Argentina”.

Pero ese acompañamiento, insistió, termina donde empiezan los intereses que el oficialismo provincial considera propios de Córdoba.

“El límite es Córdoba.”

En términos políticos, la fórmula intenta construir una tercera posición frente a la polarización nacional. Siciliano no propone romper con Milei ni alinearse con él, sino evaluar cada decisión según su impacto provincial.

Por eso, cuando define al espacio al que pertenece, vuelve sobre la misma idea: “Nosotros no somos ni kirchneristas ni libertarios”.

Y establece la condición para cualquier coincidencia con la Casa Rosada: “En la medida que Córdoba pueda seguir creciendo, pueda seguir yendo para adelante, pueda seguir avanzando, ahí nos van a encontrar de aliados”.

La gestión como principal argumento

Si la relación con Milei aparece como uno de los ejes de diferenciación, Siciliano ubica a la gestión como el capital político sobre el que Córdoba debe sostener su propia identidad.

Para explicarlo recuperó una definición que atribuyó a José Manuel de la Sota: “Tenemos como desafío dejar de hablar porque ha llegado la hora de hacer”.

No es una referencia casual.

La tesis de Siciliano es que buena parte del vínculo entre un gobierno y la sociedad termina construyéndose sobre resultados concretos: rutas, hospitales, universidades, gas natural, infraestructura, educación, salud y presencia provincial en municipios y comunas.

Desde esa lógica, llegar a 2027 no consistiría solamente en construir un discurso electoral, sino en mostrar qué hizo el Gobierno durante los años anteriores.

La reciente elección de Marcos Juárez, con la victoria del peronismo, apareció en su relato como un ejemplo.

Siciliano relativizó la idea de que existan territorios definitivamente identificados con una fuerza política. “Yo creo que no hay puntos ceros de nada”, señaló, antes de sintetizar su lectura electoral en una frase: “Hay gente que valora al que hace y que castiga al que no hace”.

Su conclusión fue directa: “La gente votó a la gestión”.

Gobernar también donde gobierna otro

Esa lectura se conecta con otro componente que Siciliano considera parte del modelo cordobés: trabajar institucionalmente con intendentes opositores.

“Acompañemos a ese intendente que a lo mejor no es de nuestro color político”, sostuvo. La razón, agregó, es sencilla: “Es el intendente que el pueblo, que la ciudad eligió”.

La definición tiene una lectura particularmente cercana en Villa Carlos Paz, donde el gobierno municipal pertenece a otro espacio político pero la Provincia sostiene obras, programas y relaciones institucionales.

La lógica que plantea Siciliano busca separar dos planos: el vínculo entre gobiernos y la competencia electoral.

Para el oficialismo provincial, acompañar a una administración municipal de otro signo no supone resignar la posibilidad de competir políticamente en esa ciudad. Significa, según plantea, gobernar sin condicionar la inversión pública al color partidario de cada intendente.

2027, todavía sin calendario

Cuando se le preguntó si la elección provincial podría adelantarse y realizarse entre marzo y mayo de 2027, Siciliano evitó cualquier precisión. “No hay fecha”, respondió.

Y fue todavía más lejos: “Hoy nadie en nuestro gobierno está pensando en lo electoral”.

La prudencia sobre el calendario, sin embargo, no impidió que la entrevista expusiera una serie de definiciones que inevitablemente formarán parte de la discusión política que viene: gestión, obra pública, política social, defensa de Córdoba, relación con Milei y diferenciación frente a libertarios y kirchneristas.

Siciliano no adelantó cuándo se votará, pero sí describió qué identidad pretende defender el oficialismo provincial cuando llegue ese momento y el gobernador Martín Llaryora vaya por la reelección.

Una diferencia de fondo con Milei: qué debe hacer el Estado

Una de las distancias más claras con el Gobierno nacional apareció al discutir el rol estatal.

“El mercado no resuelve todo”, afirmó Siciliano.

La frase marca un límite ideológico más profundo que cualquier discusión coyuntural sobre una obra o una partida presupuestaria.

Para el ministro, existen necesidades básicas que no pueden quedar libradas exclusivamente a la capacidad económica individual.

Lo explicó desde la salud: “Cuando vos no tenés dónde atenderte un dolor de panza, la enfermedad de un hijo, un medicamento oncológico, si no tenés dinero para resolverlo, no lo resuelve el mercado”.

Y llevó el mismo razonamiento hacia la asistencia alimentaria.

“Nadie manda el hijo al PAICOR porque tiene ganas”, sostuvo. “Lo hace porque no tiene dinero para poder pagar la comida”.

Desde esa mirada, la presencia estatal no aparece sólo como una elección doctrinaria, sino como la respuesta que la Provincia considera necesaria frente a una demanda social creciente.

“Gente que se cae de la clase media”

Siciliano utilizó tres cifras para dimensionar ese proceso.

Según afirmó, en Córdoba aumentó un 30% la demanda del PAICOR, un 52% la utilización de hospitales públicos provinciales y un 40% la solicitud de bancos en escuelas públicas.

Su interpretación fue que detrás de esos números hay familias que anteriormente podían resolver determinadas necesidades por otras vías y ahora recurren al Estado.

“Gente que se cae de la clase media”, definió.

Es allí donde el oficialismo cordobés busca marcar una de sus diferencias más visibles con la administración nacional.

Siciliano sostuvo que Llaryora podría haber respondido al deterioro fiscal y económico apelando al “no hay plata” asociado con Milei. La decisión provincial, planteó, fue otra: mantener obra pública, salud, educación, programas alimentarios y asistencia a municipios.

La discusión, por lo tanto, no pasa solamente por cuánto gasta cada Estado. También por qué responsabilidades entiende que debe asumir.

El reclamo por los recursos que genera Córdoba

Esa defensa del Estado provincial se combina con un reclamo cada vez más fuerte hacia Nación.

Siciliano lo expresó de manera provocadora al preguntar: “¿Qué produce el Gobierno nacional?”, y responder: “El Gobierno nacional no produce nada”.

Su argumento fue que la administración central distribuye recursos originados en la actividad económica de las provincias y que Córdoba debería recibir una contraprestación más acorde con lo que aporta.

Puso como ejemplo al sector agropecuario, que tributa retenciones nacionales, y comparó esa situación con distritos que reciben regalías derivadas de petróleo, gas o minería.

El planteo apunta a una discusión federal conocida: cuánto aporta cada territorio al esquema nacional y cuánto retorna luego en infraestructura, servicios e inversión.

Para Siciliano, Córdoba tiene motivos para reclamar una distribución más favorable.

Ruta 19, el ejemplo de una Nación que no llega

La Ruta Nacional 19 apareció como una expresión concreta de ese reclamo.

Siciliano destacó su importancia para la producción y para la conexión con Santa Fe y cuestionó que la Provincia termine interviniendo sobre infraestructura que considera de responsabilidad nacional.

El caso le permitió volver sobre una idea que atraviesa el discurso cordobés: si una obra resulta estratégica, la Provincia no debería quedar inmovilizada esperando una respuesta de Nación.

Ese contraste es funcional también a la identidad política que busca construir el oficialismo.

Frente al ajuste nacional, Córdoba intenta presentarse como un Estado que continúa ejecutando infraestructura.

Ruta 28 y la infraestructura como disparador

La entrevista había comenzado precisamente con una obra de ese tipo: la pavimentación de la Ruta 28.

Siciliano vinculó el proyecto con el desarrollo del oeste provincial y con una mejor conexión entre Punilla y Traslasierra.

“Cuando vos llevás la infraestructura a los lugares, de la mano de la infraestructura aparece el progreso”, sostuvo.

A partir de allí mencionó nuevas actividades vinculadas con gastronomía, servicios y turismo.

Para Siciliano, ese proceso ejemplifica el modelo que pretende defender Córdoba: la inversión pública genera condiciones sobre las que posteriormente se desarrolla la actividad privada.

Es la misma lógica que utiliza para explicar rutas, gasoductos, universidades, hospitales y grandes eventos.

Brochero, turismo y una estrategia regional

La Ruta 28 se conecta además con otro eje que Siciliano considera estratégico para la región: el turismo religioso vinculado con el Camino del Cura Brochero.

El ministro destacó el hermanamiento con el Camino de Santiago de Compostela y sostuvo que un producto turístico de esas características no puede sostenerse únicamente mediante promoción.

Necesita caminos, servicios, conectividad e infraestructura.

La idea vuelve a ser la misma: el Estado construye las condiciones y, sobre ellas, el sector privado desarrolla nuevas actividades económicas.

La visita del papa León XIV

Dentro de esa estrategia aparece también la visita del papa León XIV a Córdoba, prevista para el 10 de noviembre.

Siciliano defendió la conformación de una mesa política amplia para trabajar ante esa eventualidad y valoró que participen dirigentes de fuerzas opositoras.

“La venida del Papa no es algo que le pertenezca al oficialismo. La venida del Papa le pertenece a Córdoba”, afirmó.

Mencionó particularmente la incorporación de representantes del Frente Cívico y del radicalismo como parte de una organización que, a su entender, debe quedar por encima de la competencia partidaria.

Siciliano estimó que la visita podría movilizar entre 500 mil y 700 mil personas durante varios días.

La cifra expresa la dimensión con la que el Gobierno provincial imagina el acontecimiento y su eventual impacto religioso, institucional, turístico, hotelero, gastronómico y comercial.

Los grandes eventos también como política económica

La posible visita papal forma parte de una mirada más amplia.

Siciliano defendió la política provincial de captar grandes acontecimientos deportivos, culturales, religiosos y congresos, aprovechando infraestructura como el estadio Mario Alberto Kempes y la conectividad de Córdoba.

Su razonamiento es económico.

Un recital, un partido o un congreso no movilizan solamente la venta de entradas. Generan demanda sobre hotelería, gastronomía, transporte, combustibles, comercios y destinos turísticos próximos.

Otra vez aparece la misma estructura conceptual: infraestructura pública y capacidad de organización como herramientas para generar actividad privada.

Una hoja de ruta política aunque todavía no haya fecha

Siciliano insiste en que todavía no es tiempo de hablar de elecciones.

Y efectivamente no anticipó candidaturas, cronogramas ni estrategias electorales específicas.

Pero sus definiciones permiten identificar con bastante claridad el terreno político sobre el que el oficialismo cordobés pretende pararse cuando llegue esa discusión.

Gestión como principal argumento. Un Estado activo frente al deterioro social. Obra pública como motor de desarrollo. Vínculo institucional con municipios gobernados por otras fuerzas. Acompañamiento a Milei cuando exista coincidencia y rechazo cuando Córdoba considere afectados sus intereses. Y una identidad que busca diferenciarse simultáneamente del kirchnerismo y de los libertarios.

“Nosotros no somos ni kirchneristas ni libertarios”, volvió a sintetizar Siciliano.

No es una posición de neutralidad frente al Gobierno nacional. Es la pretensión de construir una agenda propia.

Por eso, más que la definición sobre una fecha electoral que todavía no existe, la frase políticamente más significativa de la entrevista probablemente haya sido otra.

“El límite es Córdoba”.

Ahí Siciliano ubicó la frontera para cualquier acuerdo con Milei, pero también el principio ordenador de la identidad que el oficialismo provincial pretende llevar hacia 2027.

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