La discusión sobre la presión impositiva municipal dejó de ser un asunto reservado a especialistas y pasó a instalarse de lleno en la agenda política de Villa Carlos Paz. El detonante fue un informe difundido por La Voz del Interior, elaborado a partir de los datos publicados en el Portal de Transparencia Tributaria Municipal del Gobierno nacional, que ubica a la ciudad entre las más caras de la provincia en varios rubros productivos.
El relevamiento compara las alícuotas máximas que cobran distintos municipios sobre actividades primarias, industria, hipermercados y sector financiero. A partir de esa información, la nota periodística mostró que Villa Carlos Paz aparece en la franja más alta en actividades primarias, industria e hipermercados, mientras que en el rubro financiero queda en una zona intermedia del cuadro provincial.
En actividades primarias, la ciudad serrana figura con una alícuota que va del 0,50% al 2% sobre Ingresos Brutos, el nivel más alto entre las localidades relevadas. La diferencia se vuelve visible frente a municipios que directamente no gravan ese rubro, como Río Tercero, o frente a otros que exhiben tasas sensiblemente más bajas, como Villa María, Río Cuarto, Córdoba capital o Alta Gracia.
El mismo patrón aparece en industria e hipermercados. Según el informe, Villa Carlos Paz vuelve a mostrar la alícuota máxima más alta dentro del conjunto comparado, con techos de hasta 3,60% en ambos casos. En términos prácticos, eso significa que la carga municipal sobre determinadas actividades puede ser varias veces superior a la de otras ciudades cordobesas, con impacto potencial sobre costos, precios, inversión y competitividad.
El escenario cambia en el sector financiero. Allí, el primer lugar lo ocupa Río Tercero con 5,50%, seguido por Córdoba capital y otros municipios del interior, mientras que Villa Carlos Paz se ubica en 3,90%. Es decir: no lidera el ranking en todos los rubros, pero sí aparece entre los distritos con mayor presión en áreas puntuales y sensibles para el debate económico.
La justificación del municipio
A partir de esa difusión, el Gobierno municipal salió a relativizar la lectura del informe. Según publicó La Voz, fuentes de la gestión de Esteban Avilés sostuvieron que “a nivel provincial, la ciudad está por debajo del promedio con respecto a alícuotas generales de otras localidades”, una afirmación que se apoya sobre todo en el caso de las actividades financieras, donde Carlos Paz efectivamente no encabeza la tabla.
Pero la defensa oficial no se agotó en esa comparación. El segundo argumento fue más político y urbanístico que estrictamente fiscal. Desde la Municipalidad señalaron que las alícuotas más altas en ciertos rubros, como industria, no tienen una finalidad recaudatoria sino disuasoria. La explicación es que Villa Carlos Paz no pretende atraer industrias contaminantes ni actividades que contradigan el perfil de ciudad turística y residencial que el oficialismo viene defendiendo desde hace años. En ese marco, la tasa más alta funcionaría menos como fuente de financiamiento que como barrera de ingreso para determinados emprendimientos.
El mismo razonamiento fue aplicado al caso de los hipermercados. El municipio sostiene que desde 2011 prioriza al comercio de proximidad y que el gravamen más elevado sobre grandes superficies forma parte de una política deliberada para proteger al pequeño comercio local. La idea es que la carga más fuerte sobre esas estructuras no se lea como exceso fiscal sino como una herramienta de regulación económica y defensa del entramado barrial.
Ese argumento tiene coherencia dentro de una lógica de planificación urbana y comercial. Pero al mismo tiempo abre una discusión de fondo: si una alícuota alta responde a un objetivo disuasorio, ¿cómo debe leerse en un portal nacional que ordena y compara tasas sin diferenciar entre tributos pensados para recaudar y tributos pensados para desalentar determinadas radicaciones? Allí aparece una de las críticas técnicas más fuertes al esquema de comparación: que una tabla uniforme puede simplificar realidades muy distintas y convertir en “presión fiscal” lo que en algunos casos es, al menos según los municipios, una decisión de perfil urbano.
La postura de la oposición
De todos modos, la explicación oficial no desactivó la polémica. Por el contrario, la oposición la aprovechó para reabrir un cuestionamiento de fondo al esquema tributario local y al destino del gasto público. El concejal Daniel Ribetti, de Juntos por Carlos Paz, sostuvo que el informe confirma “con números” algo que su espacio viene denunciando desde hace tiempo: el llamado “costo Avilés”. Según planteó, el nivel de presión tributaria local está siendo utilizado para sostener “un gasto municipal desproporcionado” y termina asfixiando a la economía de la ciudad.
En la misma línea, la concejala Pía Felpeto afirmó que Villa Carlos Paz aparece “entre los municipios más caros de Córdoba” y consideró que el relevamiento reafirma lo que su bloque viene señalando sobre el aumento “desmedido e injustificado” de las tasas. A su criterio, los datos deberían servir para abrir una revisión integral del sistema tributario, discutir prioridades de gasto y repensar un Estado municipal que acompañe más al que produce y trabaja en la ciudad.
En el fondo, lo que esta discusión pone sobre la mesa no es solo una disputa por porcentajes, sino un debate más amplio sobre el modelo de ciudad.
La controversia también deja expuesta otra tensión: la que existe entre la autonomía municipal para definir su política tributaria y la creciente visibilidad pública que le dan herramientas como el Portal de Transparencia Tributaria. Lo que antes quedaba encerrado en ordenanzas, cuadros tarifarios y discusiones técnicas hoy se vuelve rápidamente comparable, visible y políticamente costoso.
Por eso, más allá de la discusión metodológica sobre cómo deben leerse las alícuotas máximas, se instaló una pregunta incómoda para el municipio y útil para la oposición: ¿Villa Carlos Paz cobra caro porque necesita financiar una estructura de gasto creciente o porque decidió, deliberadamente, usar sus tasas para moldear un tipo específico de ciudad?
Nota correspondiente a la edición n° 621 del periódico La Jornada, del 25 de marzo de 2026.
